El juzgado archiva la causa sobre la muerte violenta de Manuela Barbosa en Arcade
Aunque los tres golpes que presentaba en la cabeza, uno de ellos especialmente «severo», apuntan a un homicidio, la investigación policial no ha logrado pistas sobre quén o quiénes cometieron los hechos

Los restos óseos de Manuela Barbosa fueron hallados en una finca de Arcade en junio de 2024, tres años después de su desaparición. / Marta G. Brea

Un caso plagado de interrogantes que, al menos por el momento, no se podrán aclarar. La jueza ha decretado el sobreseimiento provisional de la causa que se seguía por la muerte de Manuela Barbosa Sousa, la vecina de Redondela de 66 años que desapareció en julio 2021 y cuyos restos óseos fueron hallados tres años después en una finca de Arcade a escasos 300 metros de la casa donde reside una de sus hijas, a donde esta mujer se dirigía cuando se le perdió la pista. Los tres golpes que tenía en la cabeza enfocaron las pesquisas hacia el homicidio, pero, pese a la investigación policial y judicial, las indagaciones no han permitido arrojar «resultado positivo alguno» sobre la autoría de los hechos. La «inexistencia» de indicio alguno sobre quién pudo haber acabado con la vida de esta mujer es lo que ha derivado en el archivo, «sin perjuicio de la reapertura de las actuaciones» en el caso de que en el futuro «se aporten nuevos datos que permitan averiguar la identidad de la persona o personas implicadas en los hechos».
Manuela desapareció el 13 de julio de 2021 y sus restos óseos fueron hallados tres años después en una finca
El auto judicial, con fecha de este pasado 2 de diciembre, fue emitido por el Tribunal de Instancia número 2 de Redondela, si bien no es firme ya que ha sido recurrido. Manuela desapareció el 13 de julio de 2021. Aunque residía en Redondela, se trasladaba con frecuencia a Arcade por motivos familiares. Aquel concreto día cogió un taxi en la localidad donde vivía para ir a Arcade y, una vez allí, pidió al conductor que la dejase a la altura de un restaurante para hacer el resto del trayecto paseando.
Las cámaras de una sucursal bancaria captaron su última imagen caminando a plena luz del día. El rastreo de su teléfono móvil confirmó efectivamente que su pista se perdía ahí, en Arcade. Pese a esta evidencia, las intensas búsquedas y batidas en las que participaron agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, familiares y vecinos no dieron resultado. «Estamos desesperados, es como si se la hubiese tragado la tierra», afirmaba una de sus hijas cuando ya había transcurrido un mes desde la desaparición.

Las hijas de Manuela Barbosa, con carteles con la foto de su madre tras su desaparición en 2021. / FdV
No fue hasta tres años después, en 2024, cuando se conoció el fatal destino que había tenido esta sexagenaria. Sus restos óseos fueron hallados casualmente el 18 de junio de ese año por un operario contratado por los dueños de una finca de Arcade para desbrozar el terreno. Se trata de un solar cercano a la vivienda de una hija de Manuela. Vecinos de la zona mostraron su consternación por la muerte y su sorpresa por el hallazgo del cuerpo en dicho lugar que solía ser limpiado anualmente. Con una investigación a cargo de la Guardia Civil que en principio tenía todas las hipótesis abiertas, el caso se orientó finalmente hacia un homicidio, especialmente a raíz de los hallazgos forenses en relación con los golpes del cráneo.
Geolocalización del teléfono o análisis de las cuentas bancarias
El caso, sin embargo, acaba de ser archivado. «De lo actuado se desprende que los hechos investigados son constitutivos de infracción penal, si bien no existen motivos suficientes para atribuir su perpetración a persona alguna determinada y por ello es procedente decretar el sobreseimiento provisional de estas actuaciones», arranca el auto de la jueza. «Se han practicado numerosas diligencias policiales y judiciales para conocer el paradero [de la víctima] tras su desaparición, entre las que cabe destacar las relativas al posicionamiento del teléfono del que era usuaria, el análisis del tráfico telefónico, el examen de las cámaras existentes en la zona donde fue vista antes de que se le perdiese el rastro, las declaraciones que en sede policial prestaron sus familiares más próximos, el taxista que la trasladó hasta Arcade donde residía su hija (a cuyo domicilio se dirigía) o la última persona que coincidió con ella», enumera, indicando que también se analizaron los movimientos de sus cuentas bancarias, pero todas estas indagaciones tuvieron un «resultado infructuoso».
A la mujer se le perdió la pista a plena luz del día cuando iba a visitar a una de sus hijas
A raíz del hallazgo del cadáver en junio de 2024, una diligencia clave fue el informe antropológico de los restos mortales, realizado por el prestigioso forense Fernando Serrulla, que apuntó como causa de la muerte «la presencia de al menos tres focos traumáticos en el cráneo, siendo uno de ellos con características de traumatismo craneoencefálico grave o severo», concluyendo dicho análisis que existían signos de violencia sospechosos de criminalidad, «por lo que el origen médico legal más probable de la muerte es el homicida», se agrega en la resolución judicial.
Ahora bien, prosigue, «ni el examen de los restos [óseos], ni el estudio de las muestras recogidas en el lugar en el que fue encontrado el cuerpo ni las declaraciones de las personas que lo hallaron arrojaron resultado positivo alguno sobre la autoría de los hechos», por lo que procede cerrar el caso, concluye, sin perjuicio de reabrirlo en el futuro si surgen nuevas pistas.
Unos traumatismos compatibles con un objeto contundente
Uno de los datos que trascendió semanas después del hallazgo de los restos óseos de Manuela Barbosa –junto a los cuales se recuperó el teléfono móvil y otros objetos personales de la mujer– es que los golpes que tenía en la cabeza eran compatibles con un objeto contundente. Antes de que las pesquisas se orientasen definitivamente hacia la vía de investigación del homicidio, los agentes encargados del caso también barajaron la posibilidad de una muerte por causas naturales y que esos traumatismos hubiesen sido causados post mortem por alguna de las desbrozadores que limpiaron la finca durante los tres años que transcurrieron desde la desaparición de la mujer hasta el hallazgo de su cuerpo.
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