Entrevista | Miguel Borrego Martín Violinista Premio Nacional de Música en 2013
"Con el violín tienes que amoldarte y sacar lo mejor de ti, como en una relación"
El artista toca este lunes con la pianista Isabel Dobarro un homenaje a Falla, Lorca y Poulenc, en el ciclo de la Sociedad Filarmónica de Vigo

El violinista Miguel Borrego / Cedida
"La música hace milagros, en todos los sentidos, pongámosla en alza", anima Miguel Borrego Martín (Madrid,1971), que atesora algunas de las mayores metas que puede alcazar un violinista español, como el Premio Nacional de Músia de 2013 o ser el concertino de la Orquesta de RTVE durante años. Él sigue buscando "la comunión perfecta entre instrumento y cuerpo" para comunicar con él como si fuera su propia voz. Hoy ofrece un concierto con la pianista Isabel Dobarro a las 20 horas, en el auditorio Afundación, con la Sociedad Filarmónica de Vigo.
-Toca esta vez en Vigo con Isabel Pérez Dobarro. ¿Cómo es la relación que les une?
-Empezamos a conocernos antes de la pandemia. Nos unió un amigo melómano que pensó que podíamos hacer buenas migas musicalmente y personalmente y así es. La relación es muy buena. Isabel acaba de ganar el Grammy latino. Es una mujer absolutamente trabajadora, con una determinación y pasión por lo que hace absolutamente desbordante. Es fácil unirse a una persona así. Musicalmente nos entendemos y funcionamos muy bien.
-¿Y saben porque se entienden bien o es algo que simplemente se siente?
-Eso sucede y ya está. Sucede de una manera natural. Nos llevamos algunos años y esa pasión y determinación de una persona joven y yo quizá en una madurez donde todavía tengo mucha pasión y muchas ganas por descubrir y aprender, congenia muy bien. Además de entendimiento, a mis años busco calidad humana ante todo.
-¿Y la relación con el violín de más de 300 años que toca cómo se fraguó?
-Siempre está el mito de tocar un instrumento del siglo XVIII. Antes era bastante imprescindible. Hoy en día se están construyendo instrumentos tan sumamente buenos modernos que uno puede funcionar con ellos. Yo lo tengo desde hace más de 20 años y era un deseo enorme que se venía fraguando desde hace mucho tiempo. Mucha ilusión, mucho trabajo, mucho que pagar… Y la relación es de un ser vivo que está a tu lado y demanda mucho de ti. Como una pareja, que hay veces que está mejor o otras veces que está peor. Entonces tienes que ayudarle, que comprenderle, que esforzarte más, porque los instrumentos con la humedad, con el frío, con el calor, con todos los cambios de climáticos sufren y hay veces que están esplendorosos y otras, un poco más apagados y cuesta un poco más. Tienes que amoldarte y sacar lo mejor de ti, como en una relación.
-Vienen con un homenaje a Manuel de Falla en un diálogo con Lorca y con Poulenc. ¿Qué une a estas tres figuras?
-La sonata de Poulenc tiene grandes citas de Falla y de Lorca también. Y al final se oye un disparo que es la muerte de Lorca. Está muy relacionado en la época, en la música, en la inspiración… Las canciones de Falla a Lorca eran de una misma época, una misma situación.
-¿Y cómo resultará ese concierto?
-La sonata de Poulenc es una sonata es muy potente, muy expresiva, muy cambiante, muy especial, con momentos muy distintos, brutales, superexpresivos, deliciosos, es una sonata muy variable que exige muchísimo de cada intérprete. Las canciones de Lorca son una delicia para recordarnos nuestra niñez. Estas canciones que cantábamos y bailábamos todos de pequeños. Las siete canciones de Falla son nuestra esencia como españoles, nuestra música. Después está “La vida breve”, de Falla, que también es recordarnos quién somos. Es un programa delicioso.
-Es premio nacional, estuvo muchos años como concertino de Radiotelevisión Española, ha tocado con las más prestigiosas orquestas y también en los más grandes escenarios. ¿Le queda alguna meta por lograr?
-La sensación que yo tengo es como que no he hecho nada. Lo digo de verdad y quizás no está bien. Estamos en el presente, el pasado pasó. Y estoy totalmente equivocado, pero me cuesta, a lo mejor, hasta reconocerme o recordar todas las cosas. Me ha pasado a mí y es una suerte, pero el presente es el presente y el futuro tiene que llegar y la sensación que tengo es que me queda mucho por hacer para mí mismo. Quizás hay un cambio, ahora es para mí mismo. Cuando eres joven quieres comerte el mundo y demostrar. Ahora me sirve para mí mismo.
-Es bueno sentir que tienes mucho por hacer, lo contrario es el aburrimiento.
-Sí, esto es una carrera muy larga. Es como un ultramaratón. Así es nuestra nuestra vida profesional. Tenemos que tener una paciencia infinita, como me decía mi profesor, para ver resultados en 100 años. Yo todavía estoy viendo resultados de cuando estudiaba. Todavía me queda por tener la comunión perfecta entre instrumento y cuerpo que te haga transmitir todo lo que tienes dentro de una manera absolutamente natural, como como si fuera la voz.
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