La Firma Salvia: el innovador método patentado por el Cunqueiro para detectar el deterioro cognitivo años antes que los síntomas
La intención es emplearlo en el diagnóstico precoz del alzhéimer y otras patologías, como la esquizofrenia
Consiste en un análisis de saliva, lo que permitiría cribados a gran escala
La iniciativa es del Grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur

Desde la izq.: el psiquiatra José Antonio Campos; la jefa del Servicio de Salud Mental, Marta López; la enfermera Maria del Carmen Vallejo; el neurocientífico Carlos Spuch; la investigadora postdoctoral Marta Iglesias; el psiquiatra Mario Navarro; la investigadora predoctoral Andrea Pérez; y la psicóloga Maria Sánchez. / Pablo Hernández Gamarra
El diagnóstico de las enfermedades del cerebro, a diferencia de la mayoría de zonas del cuerpo, se enfrenta a una importante limitación: la dificultad de acceso al tejido para poder analizarlo. La biopsia cerebral tiene demasiados riesgos, por lo que se buscaron indicadores en la sangre de lo que podía estar sucediendo en la cabeza. Investigadores del Hospital Álvaro Cunqueiro proponen un paso más: un simple análisis de saliva. Acaban de presentar la primera patente europea de un método para poder identificar y predecir el deterioro cognitivo en personas con diferentes patologías, como fases tempranas de la enfermedad de alzhéimer o la esquizofrenia, entre otras.
El estudio está realizado por investigadores del Grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS): la investigadora predoctoral Andrea Pérez, la postdoctoral Marta Iglesias, la R2 Tania Rivera y la R2 y enfermera de Salud Mental del Hospital de día Carmen Vallejo, dirigidas por los doctores Carlos Spuch y José Manuel Olivares. En él han colaborado la Unidad Asistencial de Drogodependencias CEDRO (con el neuropsicólogo Adolfo Piñón y el psiquiatra Francisco Otero) y la Asociación Afaga.
«Por primera vez hemos demostrado que tres proteínas propias del cerebro se encuentran en la saliva», destaca el neurocientífico Carlos Spuch y explica que las concentraciones de estas varían de forma predecible en las personas con deterioro cognitivo. A estos tres marcadores los han bautizado como Firma Salvia. La nueva patente describe una innovadora técnica in vitro que analiza estas proteínas fundamentales para la comunicación entre neuronas. «Nos permite detectar el deterioro cognitivo y se asocia con la progresión por gravedad», añade. Subraya que es una detección «muy temprana, antes de que tengas ningún otro síntoma de patología». Incluso «años».
El deterioro cognitivo es uno de los grandes desafíos sanitarios del siglo XXI. Afecta a la memoria, al lenguaje, la atención, la planificación y, en fases avanzadas, a la autonomía. Es el paso previo en las demencias, pero también puede ser fruto de un estrés crónico, depresión o esquizofrenia, entre otras. Detectarlo de forma precoz para atajarlo con la terapia apropiada es fundamental. De hecho, el tratamiento del alzhéimer está viviendo una revolución con la llegada de los primeros tratamientos, que solo son útiles en fases iniciales.
Las herramientas diagnósticas actuales suelen ser caras, invasivas o requieren infraestructuras especializadas, como resonancias, punciones lumbares o cuestionarios neurospicológicos extensos. El hallazgo de la Firma Salvia, protegido ahora por patente, abre la puerta a un método diagnóstico no invasivo, ágil y que puede ser empleado en cualquier parte, sin necesidad de personal especializado (centros de salud, residencias, consultas de psicología o programas comunitarios).
Destaca el doctor Olivares que conocer lo que está sucediendo a nivel neuronal con muestras de saliva simplifica mucho el proceso, ya que, entre otras muchas cosas, se pueden guardar y analizar en otro momento, sin los requerimientos que exigen otros tejidos como la sangre. «Técnicamente, es un avance importantísimo», subraya el psiquiatra.
La Firma Salvia se estudió ya en 127 personas, que mostraron patrones característicos según el estado cognitivo. Una de estas tres proteínas neuronales, aumenta en las fases iniciales actuando como un «sensor temprano». Las otras dos disminuyen progresivamente a medida que avanza el deterioro. Por ello, su medición no solo permite identificarlo, sino también clasificarlo en leve, moderado o severo. «Es algo muy valioso para ajustar tratamientos o decidir intervenciones preventivas», resalta Spuch.
El doctor Olivares se muestra convencido de que, a medida que vayan validando las proteínas, en un futuro, la prueba podrá dirigir más el diagnóstico, indicando si es deterioro por alzhéimer, por esquizofrenia o por otras causas.
El grupo de investigación también descubrió que algunos de estos biomarcadores varían según el sexo, lo que permite ajustar los puntos de corte en hombres y mujeres, aumentando la precisión.
Siguiente fase
El proyecto ya ha pasado a una segunda fase en el que se está estudiando a una población de 148 personas a lo largo de tres años. Son usuarios de Afaga, Cedro y del Servicio de Psiquiatría del Álvaro Cunqueiro. Van por el segundo año.
Además, están recabando financiación parar poder probarlo a través de la Red de Investigación en Atención Primaria de Adicciones (RIAPAd), para ponerlo a prueba sin condicionantes territoriales.
La detección precoz del alzhéimer como "una práctica rutinaria y accesible"
«Gracias a este avance, la detección precoz del alzhéimer podría convertirse en una práctica rutinaria y accesible para millones de personas. Si se valida clínicamente y llega al mercado, esta tecnología podría transformar el diagnóstico de las demencias tanto como los glucómetros transformaron el seguimiento de la diabetes», defiende el neurocientífico Carlos Spuch. La patente registrada incluye un kit diagnóstico y un algoritmo informático que interpreta los resultados y clasifica automáticamente el grado de deterioro.
Y para que llegue al mercado, han iniciado conversaciones con investigadores del Centro de Investigaciones en Nanomateriais e Biomedicina de la UVigo (Cinbio). La idea es desarrollar un dispositivo similar al del Covid, pero más avanzado. Abre la puerta a cribados poblacionales a gran escala.
Detectar el deterioro cognitivo años antes permite iniciar tratamientos farmacológicos en fases tempranas, como los anticuerpos antiamiloide recientemente aprobados para el alzhéimer, así como intervenir con ejercicio, nutrición y estimulación cognitiva. O diferenciarlo de deterioros que sí son reversibles, como son la depresión o el estrés crónico.
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