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El hombre que intentó quemar viva a su expareja en Vigo: «Fóiseme a olla, prendinlle lume á miña exmoza»

El juez procesa a Borja Rial Rodríguez por tentativa de asesinato tras arrojar y quemar con gasolina a Y. C. en Valladares

Ayer se le comunicó por videoconferencia desde A Lama el delito que se le imputa

La joven sufrió «violencia psicológica, amenazas y acoso» meses después de romper la relación

Sororidad en Vigo por la agresión machista en Valladares.

Jose Lores

Vigo

«Eu son a quen buscades, fóiseme a olla, prendinlle lume á miña exmoza». Estas fueron las palabras que Borja Rial Rodríguez, un gondomareño de 41 años, pronunció ante los agentes de la Policía Nacional que lo interceptaron minutos después de haber arrojado un bote de gasolina y plantado fuego a la que fuera su novia durante años, Y. C. de 29 años, frente a su casa de Valladares cuando la joven se dirigía al bar que regentaba a mediados de septiembre de 2024.

Además de desprender «un fuerte olor a gasolina» y «manchas en la ropa», la identificación de Rial no fue casual; obedecía a la declaración que la propia víctima pudo verbalizar a su familia cuando era trasladada por su hermana al Hospital a consecuencia de las quemaduras: «Me mató». La joven sufrió heridas en casi 30% de su cuerpo.

Finalidad «letal»

Tras más de un año de instrucción, el juez de Violencia sobre la Mujer nº1 de Vigo ha procesado a Rial por un delito de asesinato en grado de tentativa con la agravante de parentesto. Ayer tuvo lugar el trámite procesal de la indagatoria (paso previo a los escritos de acusación y defensa) en el que se le ha dado traslado de esta imputación así como la posibilidad de volver a declarar, extremo que el investigado rechazó.

Resalta el juez en su auto de procesamiento, con fecha del pasado 9 de diciembre, que la intención de Borja Rial fue «letal». «La consumación del delito de asesinato no se produjo por causas ajenas a su voluntad, concretamente, la rápida reacción de la perjudicada para apagar las llamas y la urgente asistencia médica», sustenta el auto judicial.

Rodillazos en la cara

Fue la propia Y. C. la que, tras hacerse «la muerta», pudo levantarse, echarse agua con una manguera que había en el patio de su casa y pedir ayuda. Los hechos sucedieron sobre las 09.00 horas de la mañana frente al domicilio familiar de la joven en Valladares el 14 de septiembre de 2024. Y. C., al salir de la vivienda para ir a trabajar, fue abordada «de forma súbita» presuntamente por Borja Rial, que se encontraba «escondido».

Siempre según se recoge en este auto del juzgado instructor, el ya procesado la agarró del pelo, la arrastró «varios metros» y le propinó «rodillazos» en la cara mientras le gritaba «ven aquí que ahora te vas a enterar». Cuando ya tenía a la joven sujeta, le espetó «adiós Y. C.», momento en el que la roció con un líquido que olía «intensamente a gasolina» y le prendió fuego con un mechero.

Tirando de arrojo y con un instinto de supervivencia inédito, ella se tiró al suelo y trató de apagar las llamas. Fue entonces cuando se hizo la muerta y Rial, previsiblemente creyendo que así lo estaba, aprovechó para darse «la vuelta y se marcharse».

Los gritos de auxilio de Y. C, fueron escuchados por su familia, que rápido acudieron a trasladarla al Hospital Álvaro Cunqueiro.

Detención

En ese momento, la Policía Nacional ya estaba en la búsqueda de Rial, localizado y detenido instantes después en la carretera Clara Campoamor, a pocos kilómetros de Valladares, junto a su primo cuando presuntamente se dirigía a comisaría. Al ser interceptado, con una cerveza en la mano, dijo espontáneamente que había prendido fuego a su expareja. Su primo reconoció que recibió esa mañana una llamada de Rial diciéndole «quemé a Y., ven a buscarme para llevarme a comisaría que quiero entregarme».

Esta testifical, junto a la propia declaración de la víctima y sus familiares, quienes encontraron junto a la casa el bote con gasolina, son los «sólidos indicios» que obran en la causa contra Rial, en prisión provisional por estos hechos. No es la primera vez, en 2010 también ingresó en preventiva a consecuencia del fallecimiento de otra pareja, que entonces fue archivado como un suicidio.

Un contexto de violencia

Además de esta agresión, el auto reconoce que la joven estaba siendo víctima de «violencia psicológica, amenazas previas y acoso» por parte del investigado tras la ruptura.

La pareja había puesto fin a su relación el 26 de mayo de 2024, tres meses antes de los hechos, fecha en la que Borja Rial presuntamente quemó el coche de la víctima («según declaraciones de esta», se recoge también en el auto judicial), quien interpuso también una denuncia por estos hechos y amenazas.

Con posterioridad a la ruptura, el procesado «intentó contactar con ella por redes sociales durante los meses de agosto y septiembre de 2024, llegando a «personarse» en su lugar de trabajo, tal y como corroboraron el 21 de agosto, e incluso en el bar donde ella se encontraba con amigos la noche previa de los hechos.

Borja Rial fue sometido, tras su detención, a un examen forense sobre sus capacidades durante los hechos. Los profesionales no apreciaron ningún tipo de alteración o psicopatología que «mermase sus capacidades cognitivas y/o volitivas»; esto es, comprendía lo que hacía.

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