La Sociedad Viguesa de Palomas Mensajeras goza de buena salud: sus ejemplares vuelan de Lloret de Mar a Vigo en un día
Tiene hasta 20 miembros en activo que entrenan diariamente a estas aves
Aseguran que les encantaría tener nuevos compañeros de afición

Pedro Fernández
La colombofilia, el deporte de criar y entrenar palomas mensajeras, existe desde tiempos de antes de Cristo, pero en Europa se formalizó a finales del siglo XIX. En su día fue un medio de comunicación, pero dejó de tener sentido con la llegada de herramientas más refinadas como el telégrafo, el teléfono o internet. Con todo, la tradición sigue viva de otras maneras: ahora este arte consiste en llevar los palomos a un lugar clave, soltarlos y ver en cuánto tiempo son capaces de regresar.
Vigo es un enclave importante en este mundillo. Aquí está uno de los clubs más antiguos de España (funciona desde 1948) y durante décadas fue un referente por su nivel de competición. Ahora cuenta con 20 miembros que se reúnen cada quince días. Su presidente, David Rodríguez, valora su persistencia porque en una ciudad como Vigo cada vez tiene menos encaje: «Hay que tener una vivienda adecuada (preferiblemente con una finca para instalar el palomar) y disponer de tiempo. Es un sacrificio, algo a lo que la gente ya no hay la misma predisposición desde que están las pantallas», indica.
Para comprender a qué se dedican lo primero es saber que las palomas no van ni envían mensajes, solo vuelven. «Originalmente, en la guerra, se llevaban estos animales al frente y regresaban con cartas para los familiares», cuenta el tesorero, Ramón Costas. «Nosotros las entrenamos para que sigan haciendo esto. Se hace una suelta en un punto y ellas regresan volando a su palomar», añade.
Aunque pueden parecerse a las de la calle, no son la misma raza. Las palomas mensajeras son domésticas, más selectas, y criadas para la navegación aérea. Las que están en las ciudades son más robustas y bravas. Mientras los miembros de esta asociación explicaban las diferencias mostraban dos ejemplares. No tienen nombre porque solo se lo ponen cuando se jubilan, tras cuatro años compitiendo. Esperan tranquilas a ser movidas de su sitio y no se alteran cuando sus dueños las manipulan.
La competición
Para entrenar a una paloma hay que soltarla al menos una hora al día: «Suelen volar ese tiempo y vuelven a su punto de partida, no se entretienen. Además, se las lleva a distintos puntos y se calcula la distancia y el tiempo», dice Rodríguez. Con los paseos, la alimentación también es muy específica, al igual que otro tipo de cuidados, como las vacunas. Si su salud no es óptima, no compiten.
En estos encuentros los animales recorren distancias en tiempo récord, incluso en lo mismo que un coche. Una vez al año se celebra la «Suelta Reina». Se liberan en Lloret de mar, a casi 1.000 kilómetros de Vigo, y estas regresan en un día. En ocasiones hacen noche, pero también pueden aguantar. «No van en línea recta. Hay teorías que dicen que se orientan por las ondas electromagnéticas de la propia tierra. Por estudios hechos con GPS sabemos que muchas veces utilizan cuencas de ríos o que son los vientos los que las derivan», indica el presidente. De esta forma, a veces entran en la provincia por A Coruña y otras por Ourense.
Además de grandes competiciones, en las que las palomas son enviadas a otras comunidades autónomas, en Galicia también hay propias. La distancia mínima suele ser de unos 200 kilómetros de distancia. Incluso se celebra un concurso de belleza una vez al año.
Ahora, los sistemas que utilizan para verificar las llegadas son digitales, a través de chips únicos que lleva cada una. «Cuando sobrevuelan la zona de llegada, y una antena que las detecta. Antes había que hacerlo manualmente, con relojes comprobadores. Al recogerlas se les quitaba una anilla plástica y se marcaba la hora», apunta el tesorero.
Lejos de la gripe aviar
Dato el estricto estilo de vida que llevan estas aves, no tienen contacto con la gripe aviar porque no se mezclan con otros pájaros del exterior. No hay casos detectados en palomas porque viven en fincas privadas y, a menos que compitan, no suelen pasar más de una hora fuera. Con todo, hay épocas (como ocurre ahora) en las que no pueden hacer sueltas para disminuir el riesgo.
El único enemigo real que tiene esta especie son los halcones y similares, que en numerosas ocasiones las atacan. Con todo, una herida bien tratada en un ave tarda poco tiempo en curarse.
Desde adolescentes
Ambos miembros de la asociación empezaron desde muy pequeños en la cría. Como es una raza específica, acudieron a la sociedad de la que hoy forman parte y allí adquirieron sus primeros ejemplares. Insisten en que si alguien quisiese iniciarse, no tendrían más que contactar con ellos, que le proporcionarían lo necesario.
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