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Combatir la obsolescencia programada: ¿qué hacer con los objetos rotos?

El Banco de Reciclaje Electrónico organiza encuentros de reparación colectiva para concienciar sobre el consumo y enseñar a los usuarios a arreglar sus propios dispositivos, desde radios hasta juguetes

Personas arreglan sus objetos en un  Espacio de Reparación Colectiva organizado en Vigo

Personas arreglan sus objetos en un Espacio de Reparación Colectiva organizado en Vigo / FdV

Vigo

El Black Friday dio el pistoletazo de salida a la temporada más consumista del año. Una maquinaria global que cada noviembre acelera la compra compulsiva de dispositivos electrónicos y deja detrás de sí una huella imborrable: el aumento de residuos tecnológicos. Mientras las ofertas se multiplican, también por Navidad, y los centros comerciales celebran récords de ventas; toneladas de móviles, tablets y ordenadores se quedan obsoletos de un día para otro. Un grupo de voluntarios ha impulsado diferentes alternativas para ponerle freno a esta rueda. Son de Enxeñería Sen Fronteiras y trabajan en el Banco de Reciclaje Electrónico, una iniciativa que combina divulgación, reparación y concienciación social.

Están presentes en diferentes puntos de la geografía gallega, desde Vigo hasta Covelo, A Coruña, Ferrol o Santiago, difundiendo una idea básica: antes de tirar, reparar. En la Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones de Vigo cuentan desde 2021 con un pequeño laboratorio de reparaciones, allí trabajan con ordenadores que, para algunas empresas, están caducados. «Le ponemos un software libre y con algún arreglo de piezas funcionan perfectamente», explica José González, miembro de la Asociación. Lleva 11 años con la misma computadora y critica el modelo de consumo actual: «Ahora la gente se cambia el móvil cada tres años». No culpa a los usuarios, «muchas veces están diseñados para que no te quede otra que cambiarlos», asume. El motivo que lo llevó a sumarse a este proyecto es demostrar que existen muchas opciones antes de dar por perdido un objeto.

El caso de Windows 10

González ha notado un incremento de personas interesadas en acudir a los espacios de reparación tras los cambios de Microsoft. En octubre la empresa dio por finalizado el soporte Windows10. «Muchos ordenadores no son compatibles con el nuevo sistema operativo», explica el profesional. Equipos que siguen funcionando quedan descartados por no cumplir los requisitos que exige el Windows 11. «¿Hay una alternativa?», es la pregunta más recurrente, la respuesta es «sí». Lo más sencillo sería instalar un software de código abierto como Linux, es gratuito y está valorado por su seguridad.

Usuarios reparan una plancha en un espacio de reparación colectiva

Usuarios reparan una plancha en un espacio de reparación colectiva / FdV

Repair Café

A pesar de la actividad técnica, el Banco de Reciclaje Electrónico no es un taller. Su principal objetivo es «crear conciencia» y para ello organizan «Espacios de Reparación Colectiva», encuentros en los que las personas aprenden a ver qué falla en sus dispositivos y cómo arreglarlos por sí mismos, sin depender de terceros. Los usuarios pueden llevar el objeto que quieran como una radio, una plancha, un coche teledirigido o piezas de ropa. Los voluntarios proporcionan orientación, explicaciones y herramientas, pero no lo reparan por ellos. La lógica es que cada persona comprenda cómo funciona la tecnología de su día a día. Los talleres, conocidos como Repair Cafe, tienen lugar cada dos meses en diferentes puntos de la ciudad, acude una media de 15 usuarios, pero esperán más.

La Asociación también organiza charlas en institutos para concienciar sobre la electrónica ética y mostrar una percepción global del consumo individual.Desde 2010, las toneladas de residuos electrónicos que se generan han aumentado un 82%, según datos publicados en 2024 por The Global E-Waste Monitor, un proyecto de Naciones Unidas. En estas sesiones tratan de sensibilizar a los jóvenes ante esta situación. Les explican de dónde proceden los minerales que se utilizan en la fabricación de los smartphones, cómo afectan al Sur Global, los residuos que se producen en el Norte; países como Ghana pagan la externalización de los costes medioambientales y sociales de los países ricos, los daños para la salud y las consecuencias medioambientales que generan.

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