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¿Qué opinan de la Navidad de Vigo visitantes y vecinos?

El árbol gigante de Porta do Sol corona un despliegue lumínico de unos 12 millones de ledes

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Vigo

«Muy especial, acogedor, mágico, precioso y familiar». Así definen el ambiente navideño algunos de los visitantes y vecinos que ya han recorrido las calles más iluminadas de la ciudad. El árbol gigante de Porta do Sol corona un despliegue lumínico de unos 12 millones de ledes. Lo acompañan los adornos gigantes, como el regalo del cruce de la Gran Vía con Urzáiz, el muñeco de nieve de la Vía Norte o los duendes de Policarpo Sanz.

Son los protagonistas de los miles de fotografías que se sacan a diario en el centro de la urbe, donde se mezclan acentos procedentes de diferentes partes del mundo: principalmente, de España y Portugal, pero también de latitudes aún más alejadas de la nuestra.

Alejandro y Ana son dos visitantes que ya han disfrutado de las luces de la Navidad de Vigo y su oferta. Procedentes de Ourense, se desplazaron hasta la urbe olívica para saludar a sus hijos y, a la vez, comprobar si está justificada la fama de los millones de bombillas encendidas y los adornos llenos de color. Aseguraron que merece mucho la pena pasear las calles abrigados con tantos destellos: «Es precioso, hay muchas luces y las decoraciones son maravillosas. Lo que más nos ha gustado es el árbol de Porta do Sol, en el que entramos, pero también están muy bonitas Príncipe y la zona del Paseo de Alfonso y Elduayen».

«Es verdad que hay mucha gente y eso puede impedir disfrutar al máximo de la ciudad, pero no llega a ser molesto ni ruidoso»

Laura, de Madrid, vino a Vigo para ver a su mejor amiga, Teresa, que se mudó a la ciudad en octubre procedente de Alicante. Señaló que las luces «reflejan muy bien la festividad navideña y hacen que la ciudad se sienta muy acogedora». «Es verdad que hay mucha gente y eso puede impedir disfrutar al máximo de la ciudad, pero no llega a ser molesto ni ruidoso», comentó.

Teresa indicó que, «a pesar de las multitudes de personas, se respira Navidad y festividad en el aire». «Las luces le dan un toque mágico a la ciudad, y poder ver el árbol gigante de Porta do Sol desde cualquier parte de Vigo da esa seguridad de que siempre tienes un punto al que volver. Pasear y sentir el olor a castañas te devuelve esa sensación hogareña. Residir en un sitio que te devuelve la alegría de la Navidad se agradece, sobre todo, cuando vives sola», reflexionó.

Paula y Alberto, dos jóvenes vecinos del centro que recorrieron hoy por la mañana las calles más decoradas, apuntaron que les gusta mucho el ambiente «tan especial» que se genera con tantas luces y adornos: «Es bonito ver a las familias ilusionadas, muchas vienen de lejos». Añadieron que, a diferencia de otros ciudadanos, no les molestan las aglomeraciones. «A nosotros nos encanta viajar y, en otros sitios, somos nosotros los turistas. Si no te gustan, basta con evitar unas pocas calles céntricas», anotaron.

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