La solución para el «surtidor» de Vigo, en marcha: las obras en Eiras arrancan y durarán unas 10 semanas
La Xunta activa los trabajos de emergencia en la presa, que costarán cerca de 2,3 millones de euros
«No queremos jugar con la incertidumbre más tiempo, el riesgo es muy claro», dice el director de Augas de Galicia

La embalse de Eiras, desaguando al río Oitavén / Marta G. Brea

Los trabajos de emergencia en la presa de Eiras para garantizar su operatividad y blindar el suministro de agua a Vigo y su área están ya en marcha, una vez que Augas de Galicia ha arrancado las obras de reparación de las válvulas dañadas y que buscarán también, aprovechando la coyuntura, acometer una reforma integral que «dejará la instalación totalmente preparada para el futuro» y reduciendo al mínimo cualquier riesgo para el abastecimiento, al ser Eiras el principal surtidor de la ciudad olívica, pero también de otros ocho municipios, que suman una población de 400.000 personas.
Los plazos que manejan en Augas de Galicia para tener rematada la actuación se sitúan en unas 10 semanas (lo que llevaría las obras a finales de febrero), aunque su cumplimiento dependerá especialmente del suministro de los materiales necesarios, ya que en la actualidad es habitual que productos necesarios para una intervención de estas características no estén en stock.
«Tuvimos que tramitar la obra por emergencia porque el riesgo es muy claro y no queremos jugar con esa incertidumbre más tiempo. Como en todos los riesgos, pueden ocurrir o no, pero nuestro deber es minimizarlos y acometer los trabajos cuanto antes. Es como si te dicen que tienes obstruida una arteria, probablemente no te pase nada en años, pero lo primero que harás es ir a un cardiólogo a ponerte un stent, Esto es igual, se detecta un riesgo y actuamos», destaca el director de Augas de Galicia, Roi Fernández.
El objetivo ahora es reemplazar las cuatro válvulas, pero para poder hacerlo, es necesario establecer antes un sistema alternativo que permita garantizar el suministro de agua a la ciudadanía, lo que se resolverá con un baipás, un sistema de bombeo provisional, que permitirá mantener el caudal de 900 litros por segundo hacia la potabilizadora de O Casal. «Un baipás lo que busca es, al final, pasar agua del lado del embalse a la zona de distribución del abastecimiento para poder dejar en seco las líneas de las válvulas en las que vamos a trabajar, evitando así riesgos en la manipulación», detalla Fernández.

Operarios trabajando en la obra de emergencia en Eiras. / Fdv
Solo la ejecución de esa baipás tiene un coste de aproximadamente medio millón de euros, pero una vez realizado, Augas de Galicia busca aprovechar la intervención para hacer la reforma integral de las dos líneas de toma de agua de la presa de Eiras, instalando todos los elementos para que vuelvan a estar plenamente operativas, dado de que una de ellas está inhabilitada desde la rotura de una de las válvulas y otra tenía una fuga por corrosión que supone un deterioro estructural crítico, que podía conllevar su avería y comprometer el abastecimiento. Esos elementos datan de 1977, año en el que se construyó la presa de Eiras, sin que hayan sido nunca renovados.
«Es un procedimiento que se conoce y se ha hecho, pero que podíamos habérnoslo evitado y el coste hubiese sido mucho menor para los vigueses y los gallegos, de ahí la incomodidad del asunto, todo podría haberse hecho de otra manera», señala el director de Augas de Galicia, lamentando la falta de colaboración del Concello, confiando en que «ahora sean conscientes de la importancia del problema porque es una situación que se acaba llevando al extremo y nosotros lo único que queremos es que no haya problemas».
Roi Fernández apunta la «singularidad» de la situación de la presa de Eiras, envuelta en contenciosos entre Concello y Xunta por su gestión y que derivó en diferentes pronunciamientos judiciales que establecen que la titularidad, explotación, mantenimiento y conservación corresponden a la administración autonómica, mientras que la local mantiene la operación en las válvulas de la toma de agua, criticando la Xunta la imposibilidad de acceder a ellas para realizar las revisiones pese a tener las competencias para cambiarlas o reponerlas.
«Yo siempre pongo el mismo ejemplo, yo puedo alquilarte un coche y te lo entrego y cada año lo voy a revisar, pero si tú tienes algún problema y no me lo comunicas, es imposible que yo actúe sobre el vehículo, pues esto es lo mismo. En esta competencia compartida nos dejan a la Xunta la responsabilidad de reponer las válvulas, pero nadie nos traslada cuáles son los problemas», explica el responsable de Augas de Galicia, que ha trasladado al Concello que «esto no puede seguir así porque lo único que queremos, como gestores de una infraestructura tan importante, es que funcione más allá de conflictos, ya que aquí no hay enemigos y no entiendo que encima el discurso vaya en la línea de que queremos que Vigo se quede sin agua».
Con todo, desde el Gobierno gallego, al considerar la situación de gravedad, ya han anunciado que se reservan la posibilidad de emprender en el futuro acciones legales para reclamar responsabilidades al Concello por lo que consideran «una actuación negligente». Mientras, el objetivo es llevar adelante sin contratiempos los trabajos en la presa para zanjar la crisis y lograr su plena operatividad.
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