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El resentimiento y la tendencia límite, entre los mayores factores de riesgo de suicidio en jóvenes

El proyecto VisIA busca un cambio de paradigma en la detección de casos de riesgo real con un cribado con inteligencia artificial y análisis multimodal

Analiza datos de 217 chicos

Dos jóvenes, pasan ante una pintada sobre suicidio.

Dos jóvenes, pasan ante una pintada sobre suicidio. / FdV

Vigo

El alarmante aumento del malestar emocional que se está constatando en jóvenes plantea un reto acuciante a la sociedad: detectar el riesgo real a tiempo en un sistema sanitario saturado. La misión es compleja. Los cuestionarios de los que disponen los clínicos presentan limitaciones importantes: son idénticos para todos y no siempre logran distinguir jóvenes con malestar emocional habitual de los que requieren una intervención urgente. Así que se dan falsos positivos, mientras casos de riesgo real pasan desapercibidos.

El Sergas, el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) y el Centro de Investigación de Tecnologías en Telecomunicación AtlanTTic avanzan en el proyecto VisIA para propiciar un cambio de paradigma mediante un nuevo modelo de cribado adaptativo, que ofrezca «una radiografía mucho más precisa del estado emocional de los adolescentes». Una herramienta que combine la inteligencia artificial y análisis multimodal , que se pueda utilizar en colegios, centros de salud y hospitales.

Los investigadores no desean crear un cuestionario estándar, sino que buscan diseñar una plataforma que aporte una visión más completa de cada adolescente. ¿Cómo? Integrando tres fuentes de información distintas. En primer lugar, le someten a una evaluación psicométrica avanzada en la que, con una batería de instrumentos validados, exploran su personalidad, si ha sufrido acoso o ciberacoso, si hace un uso problemático de internet o su estado emocional. Después, con un test en salud se identifican biomarcadores moleculares relacionados con el estrés y el riesgo. Y, finalmente, la IA rastrea en su discurso y su forma de expresarse patrones alarmantes en la voz, la expresión facial o el contenido emocional del relato.

Ensayo único en Galicia

Esta iniciativa consiguió financiación para arrancar en 2022 y desarrolló un ensayo clínico riguroso entre febrero de 2024 y marzo de 2025. Para él, reclutaron a 217 adolescentes —131 chicas y 86 chicos—, entre usuarios del Hospital Álvaro Cunqueiro, del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (Chuo) y de institutos de ambas áreas sanitarias. Se distribuyeron en tres grupos: jóvenes con ideación suicida, chicos con otras condiciones psiquiátricas sin riesgo suicida y población sana —para servir como grupo de control—. El equipo está ahora centrado en el laborioso proceso de etiquetar los datos de texto, voz, imagen y emociones para entrenar los algoritmos, así como analizar los resultados de los test de saliva para identificar los cambios neurobiológicos que se asocian con la ideación suicida.

En un seminario, hace dos semanas, presentaron los resultados preliminares de este ambicioso estudio. En cuanto al etiquetado de la información, «los datos iniciales indican que tener pensamientos suicidas en la adolescencias, así como hacerse autolesiones y la tendencia límite son los mayores factores de riesgo».

Y el análisis molecular de las muestras de saliva muestra que hay diferencias según el sexo. En los chicos, las vías alteradas se asocian al sistema inmunitario y las proteínas relacionadas con el sistema nervioso. En las chicas, implican la aterosclerosis —acumulación de placa en los vasos sanguíneos—,el sistema del complemento —elemento fundamental en la respuesta inmunitaria— y otros. «Estos hallazgos subrayan el potencial de los biomarcadores salivales específicos del sexo para la prevención del suicidio», explican.

El objetivo final es desarrollar agentes inteligentes que ayuden a los profesionales a identificar discursos que revelen dolor psicológico latente, aunque el adolescente no lo exprese. También pruebas adaptativas. Es decir, test más cortos y precisos que cambian dinámicamente en función de lo que vaya respondiendo el joven.

Investigadores

Quieren extender el ensayo a otras comunidades y colaborar con proyecto similares para validarlo en poblaciones diversas y que pueda tener un impacto real ayudando a psiquiatras y psicólogos a descongestionar el sistema y priorizar su atención. Los autores principales del proyecto son José Manuel Ramírez Sánchez, María Sánchez Luaces y Mario Manso Vázquez, rodeados de otros doce profesionales de AtlanTTic, el IISGS, el Área Sanitaria de Vigo, el Chuo y la USC.

Son Carmen García Mateo (AtlanTTic), Manuel José Fernández Iglesias (AtlanTTic), Alexandre García Caballero (Chuo), Laura Docío Fernández (AtlanTTic), Jorge López Castroman (USC), Alexandre Filgueiras Rodríguez (Chuo), Carlos Spuch Calvar (IISGS, Hospital Álvaro Cunqueiro), Beatriz Gómez Gómez (Chuo), Beatriz Pinal ( IISGS, HAC y Hospital Nicolás Peña), Antía Brañas (IISGS, HAC y Nicolás Peña), Icía María Nistal Franco (IISGS y HAC), Marta López García (ISGS y jefa de Psiquiatría del Área Sanitaria de Vigo).

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