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Entrevista | María Luisa Corbacho Mezzosoprano que interpreta a Fenena mañana en Nabucco

«La ópera solo es sentir, no hace falta ser entendido»

Interpreta mañana a Fenena de «Nabucco», en el Mar de Vigo

María Luisa Corbacho. 
|  FdV

María Luisa Corbacho. | FdV

La compañía de Leonor Gago regresa mañana al Auditorio Mar de Vigo (19.30 horas) con la ópera «Nabucco», de Verdi. Contará con la orquesta y el coro del Teatro Nacional de Moldavia.

-¿Cómo es este proyecto?

Llevamos un mes y medio y es la última función. Ha sido maravilloso, de locos. Es complicado hacer una gira con tanta gente. La gente que viene de la ópera nacional de Moldavia son maravillosos, porque dan el 100% en cada función, aunque hayan hecho cinco funciones seguidas en sitios muy lejanos unos de otros. Son unos grandes profesionales y los grandes protagonistas de “Nabucco”.

-¿Es su primer «Nabucco»?

No. Para mí es muy emocionante cantar Fenena, que es la mezzosoprano, porque debuté en ópera con “Nabucco”, en 2007, en Menorca. Mi madre fue cantante, Sylvia Corbacho y poder cantar roles que ha cantado ella es emocionante. Aportar mi personalidad, pero siempre tenerla a ella de recuerdo. “Nabucco» es una obra maravillosa, fantástica para los que ya conocen la ópera y para los que no, es buena para que sea la primera.

-¿Por qué?

Hay que desmitificar lo de “si no soy entendido, no voy a entender la ópera”. La ópera solo es sentir y emocionarse. No sé utilizar cámaras ni pintar y me puedo emocionar con un cuadro o una película, o escuchando una música que no sea ópera, pop, jazz, rock… La ópera es sentarte y escuchar. Y Verdi es muy teatral. Fue un cambio radical para la ópera. Es el camino que nos lleva al verismo, que es la realidad. Es decir, personajes mucho más humanos. Muy cercanos a cualquier persona de la calle. Y por desgracia o por suerte, los temas que trata son de actualidad: celos, ambición, venganza, un reino que quiere invadir otro y someterlo... Nos podemos ver muy reflejados.

-¿Y se ve reflejada en Fenena?

Fenena sí que se aleja un poquito más de cómo sé yo porque es la chica buena de la ópera. El tipo de mezzosopranos que hago yo siempre es la mala. Fenena es la buena, la romántica. Con la pareja con Ismael da un poquito de respiro, de felicidad, pero con carácter.

-¿Se dedica a esto por influencia de su madre?

Ella luchó mucho para que no fuéramos cantantes ninguno de sus tres hijos. Pero luego también fue directora artística 30 años del Teatro Principal de Palma de Mallorca. Crecimos dentro del teatro. Mi hermana, Eugenia, es directora de escena y dirigió en Vigo ahora el Poulenc y lleva unos años yendo a Vigo. Mi hermano es tenor en el coro del Real. Nosotras hacíamos los deberes en platea. Crecimos ahí, teníamos aula de teatro, coro para niños… Quería ser actriz, pero un día cantando dije: « Esto no está tan mal.» Y aquí que estoy.

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