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«Estamos picados con el árbol de Navidad de Porta do Sol; tenemos uno de 20 metros y para el año, más»

Un grupo de vecinos de la parroquia viguesa de San Andrés de Comesaña se lanza a la carrera navideña: celebró su propio encendido con fuegos artificiales y presume de una deslumbrante estructura que cada año da un estirón de seis metros… como mínimo.

Al árbol de Navidad de Vigo le sale un competidor: vecinos de San Andrés izan uno de 20 metros

Pablo Hernández Gamarra / Patricia Pedrido Davila

Hay un jardín en San Andrés de Comesaña que resplandece, y de qué manera, sobre los demás. Una estrella luminosa se eleva hasta los 20 metros sobre un cono de luces led «de los chinos» que toma la aspiración al de Porta do Sol, inalcanzable - por ahora- con un porte de 45 metros. Pero nada es imposible cuando hay ilusión y ganas de pasarlo bien. Recordemos que el primer gran árbol centelleante de la Navidad viguesa, que se instaló en 2013, medía 25 metros

«Para el año vamos a meterle otros seis metros», sube la apuesta Samuel González Carreira, impulsor de la iniciativa y propietario de la finca más deslumbrante de la parroquia y alrededores. 

Estirón de seis en seis metros

Los artífices de este simpático pique con Abel Caballero son un grupo de vecinos, amigos y familiares del barrio de A Regueira, bajo el parque forestal de Aguieira. «Empezamos por la coña hace tres años con un árbol de tres metros, pero al siguiente pasamos a 12 y ya se nos caía un poco la cabeza», relata Samuel, que hasta 2022 tenía «cuatro luces, una cosa normalita».

Todos han aportado algo, o bien material o bien mano de obra, para que estas fiestas brillasen más que las anteriores. Los gastos ascendieron a unos 600 euros, y casi la mitad se destinaron a la tirada de fuegos artificiales de su propio encendido, que se celebró el 20 de noviembre, cinco días después del acto de Porta do Sol

 «No fue mucho lo que se gastó», defiende, «...a repartir entre siete». «No todo el mundo puede gastar ese dinero, así que hay gente que viene a ayudar y pone su esfuerzo», valora Samuel. 

Y buena falta que hizo esa mano de obra, ya que izaron un árbol de 20 metros a pulso, a base de ingenio y mucha maña: «Aquí no entran grúas. Lo acabamos subiendo con dos palos de eucalipto y unas barras pasantes en los tubos. Empujamos metro y medio, ponemos un pasador, descansamos los brazos; volvemos a empujar otro metro y medio, pasador, y así sucesivamente, pero desde el suelo siempre. Nunca trabajamos en altura. Lo primero es la seguridad. Estamos para pasarlo bien», describe sobre el montaje de la creciente estructura metálica.

Ninguno de ellos se había enfrentado antes a semejante reto - «Para nada. La experiencia que tenemos es darle vueltas y pensar»- y el viento les jugó una mala pasada: al llegar a 12 metros tuvieron que parar. Tras dos días de incertidumbre pudieron retomar la obra y se vinieron arriba… hasta los 20

«'Estás colgado', me decían cuando aseguraba que íbamos a llegar a esa altura», recuerda entre risas. Los artífices de este árbol mancomunado ya venían vislumbrando la idea desde el verano y, con el alumbrado recién encendido, ya piensan en un nuevo estirón. 

Samuel González Carreira, ante el árbol de Navidad de 20 metros en su casa en San Andrés de Comesaña.

Samuel González Carreira, ante el árbol de Navidad de 20 metros en su casa en San Andrés de Comesaña. / Pablo Hernández Gamarra

Esperan que Abel Caballero inaugure su árbol

«Todos los años avisamos al alcalde para que viniera, pero nada. Y en 2026 lo volveremos a invitar. Es un ídolo nuestro, estamos igual que él con la Navidad», exalta. 

Aunque el árbol es el protagonista indiscutible, la finca está sembrada una multitud de simpáticos ornatos: muñecos de nieve, papás Noel, renos, trineos, elfos... Entre ellos, los dos hermanos pequeños de la estructura luminosa, usados en los años anteriores.

Samuel, que irradia alegría por la vida que el alumbrado está generando en el barrio, quiere agradecer a los vecinos su acogida y su ayuda. Destaca el impulso que ha cobrado la parroquia en los últimos años con un nuevo grupo de gente que recuperó las fiestas patronales tras dos años sin ellas: «Por lo menos se ve el pueblo». 

Pero retomando la Navidad que acaba de encenderse, avisa: «Para el año que viene, 25 o 26 metros. Eso segurísimo. Hay que estudiarlo, pero mi idea es que dé otro estirón».

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