Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El policía local acusado de violar a una joven se enfrenta a 15 años de prisión

El fiscal le atribuye un delito de agresión sexual y pide que indemnice a la mujer con 37.600 euros

Sostiene que la llevó a un lugar arbolado y se aprovechó de que perdió la consciencia

El acusado, a la izquierda, en el juicio de 2023 por quebrantar la medida de alejamiento.

El acusado, a la izquierda, en el juicio de 2023 por quebrantar la medida de alejamiento. / Marta G. Brea

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

El policía local de Vigo acusado de violar a una joven de 18 años tras llevarla supuestamente en su coche hasta «una zona oscura y arbolada» se enfrenta a 15 años de prisión. Tras una larga instrucción judicial, la Fiscalía ya ha presentado su escrito de calificación provisional, en el que, junto a la pena de cárcel, solicita que se le impida aproximarse y comunicarse con la mujer durante 25 años y que la indemnice con 37.600 euros por los días de curación, las secuelas y los perjuicios morales que sufrió. El juicio se celebrará en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra. No será la primera vista oral que este agente de 45 años afronte en relación con estos hechos, ya que en 2023 ya fue juzgado y condenado por quebrantar la orden de alejamiento que se le impuso con respecto a la denunciante, hacia la cual se dirigió con gestos simulando que la apuntaba y disparaba con una pistola.

La presunta violación se remonta a hace tres años. A la madrugada del 27 de noviembre de 2022. En aquella época la joven y el policía local eran vecinos y ambas familias se conocían –el escrito de la Fiscalía refiere concretamente que el acusado era amigo del hermano de la denunciante–. Según el relato del Ministerio Público, aquella noche ambos estaban de fiesta por separado por Vigo y el agente contactó con ella «para llevarla en coche a casa», motivo por el cual en torno a las 06.00 horas la chica acudió acompañada de una amiga hacia el lugar donde había quedado con el hombre. Esa amiga se fue y la joven se subió en el asiento del copiloto del vehículo del agente, en el que inicialmente también viajaron otras dos mujeres a las que él llevó a sus casas.

Confusión y aturdimiento

Todo habría ocurrido a continuación. «Por razones no aclaradas», dice el fiscal, la joven «empezó a sentirse mareada» y perdió la consciencia, circunstancia que supuestamente aprovechó el policía local «para conducir hacia una zona oscura y arbolada donde detuvo el coche, del que se apeó y se bajó los pantalones». Siempre según el relato de la acusación pública, la chica en ese momento «volvió un poco en sí», aunque seguía sintiéndose «confusa y aturdida», perdiendo «nuevamente» la consciencia cuando ambos estaban en el asiento de atrás del vehículo.

Fue en ese momento cuando presuntamente el acusado agredió sexualmente a la joven, que se despertó por el «fuerte dolor» que sintió, pidiéndole que «parara», si bien el hombre aún habría continuado un tiempo. «Posteriormente ella se vistió y él la llevó a casa, donde ella se despertó en estado de confusión sin saber todo lo sucedido ni cómo había llegado a casa».

La mujer, ese mismo día, relató lo sucedido a un amigo a través de WhatsApp y después se lo dijo dos de sus amigas y a su madre, quien la llevó a un centro sanitario esa noche, donde le apreciaron lesiones, sufriendo además «un cuadro de ansiedad y depresión relacionado con el trauma sufrido», quedándole como secuela un «agravamiento de su estado mental previo». «Yo tenía miedo y no quería denunciar, pero en el hospital iniciaron el protocolo por violación y avisaron al juzgado», relató la joven tras los hechos, ahondando su progenitora en que a raíz de lo sucedido ya no salía sola a la calle, «siempre tiene miedo».

Además de la pena de prisión, de alejamiento y la responsabilidad civil, el Ministerio Público pide 10 años de libertad vigilada y veinte de inhabilitación para toda profesión u oficio relacionado con menores de edad. Ya a raíz de la denuncia y de la apertura de diligencias en 2022, el Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo, que fue el que asumió esta investigación, le impuso como medida cautelar la prohibición de acercarse y de comunicarse con la víctima, si bien apenas tres meses después, en febrero de 2023, el policía fue detenido por quebrantar dicho alejamiento, lo que acabó derivando, aunque él se declaró inocente, en una condena de seis meses de prisión y multa que después fue confirmada por la Audiencia.

Este 2025 este agente volvió a sentarse en el banquillo, en este caso junto a otro policía, ya que fueron inicialmente acusados de detener a una mujer que supuestamente les había grabado durante una actuación y de esconder su teléfono móvil, pero ambos efectivos fueron finalmente absueltos «in voce» en la sala de vistas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents