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Una empresa de reformas de Vigo demanda a una clienta por impago y acaba condenada por hacer mal una cocina

La Audiencia avala los múltiples defectos detectados, que imposibilitaban un uso «normal y lógico» de la estancia, e impone una indemnización de 11.700 euros

Un obrero trabaja en la reforma de una cocina, en Vigo

Un obrero trabaja en la reforma de una cocina, en Vigo / Edgar Melo

Ejemplo paradigmático del efecto búmeran. Una empresa de reformas de Vigo llevó a los tribunales a una clienta con una vivienda en la urbe por el impago de un encargo y salió de la Ciudad de la Justicia con una condena a cuestas. Tendrá que abonar 11.732,38 euros, al darse por probado que los trabajos para la instalación de una cocina fueron deficientes, hasta el punto de que no se podía hacer un uso de la misma «de forma normal ni lógica».

«Hay puertas rotas, piezas mal cortadas, mal colocadas, [el] zócalo [está] suelto, faltan las llaves de corte, hay agujeros, entre otros», resume el informe de la perita de la mujer que encargó la obra y al que han dado validez tanto el Juzgado de Primera Instancia nº 13 como la Audiencia Provincial, que acaba de emitir su sentencia sobre el caso.

La firma de reformas había denunciado a la mujer por no abonarle el último pago, de 8.967,04 euros, del presupuesto de 15.118,06 euros acordado, ante lo que su defensa, de la que se encargó el despacho Logo Abogados, presentó una demanda reconvencional.

En términos coloquiales: un contraataque jurídico que busca no solo defenderse de las reclamaciones de la otra parte, sino formular otras peticiones en su favor. En concreto, los 11.732,38 euros necesarios para reparar y volver a instalar los errores detectados.

Con las dos posturas contrapuestas sobre la mesa, los jueces han fallado en favor de la clienta, al constatarse un «grave incumplimiento» del contrato suscrito por ambas partes. De acuerdo con la estimación de la perita, el 70% de la obra presenta los defectos, de modo que, aunque la cocina se puede utilizar, no es viable hacer un uso «normal».

Trabajos de reforma en una cocina (archivo)

Trabajos de reforma en una cocina (archivo) / Gustavo Santos

Los fallos detectados afectan a muchos de los elementos de la estancia, según esta pericial. Así, los muebles quedaron mal alineados tanto horizontal como verticalmente; el cierre de las puertas no era fluido, algunas de ellas tropiezan entre sí y provocaban rozamientos y ralladuras entre ellas; el zócalo estaba mal cortado y los fondos también estaban rematados de forma deficiente.

La clave de las fotos

También había fallos en el alicatado de las paredes —sin continuidad entre plaqueta y plaqueta—; el suelo vinílico estaba mal colocado, con juntas demasiado grandes entre cada pieza; y los azulejos se pusieron también de manera errónea. Varios de los defectos no fueron negados por el perito de la empresa, que, de hecho, le manifestó que estaban dispuestos a «entrar en la cocina y reparar todo».

Los magistrados consideran que este dictamen fue explicado «de forma clara y contundente» por la experta, a quien se concedió mayor credibilidad. En este aspecto, fueron clave las fotografías contenidas en su informe, en las que se constatan las deficiencias descritas, en contra de lo expuesto por la otra parte. De hecho, desde la firma de reformas y de los profesionales que actuaron en la cocina se defendió que no existía ningún defecto «en el momento final de la entrega».

La defensa de la empresa, en su recurso ante la Audiencia, también alegó que el contrato firmado entre las partes, en realidad, era de tipo mixto, de obra y de compraventa, lo que abriría la puerta a distinguir entre el pago por los trabajos y por los muebles y electrodomésticos.

La Sección Sexta, sin embargo, recuerda que en la demanda se reclamó por un contrato de obra e instalación —en el que se comprendía toda la reforma, incluido el suministro de material— y que en la fase de recurso no cabe introducir cuestiones nuevas.

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