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Mejorar la calidad de vida de los lesionados medulares

Sara Alonso, entrenadora del Centro Puente Isidre Esteve de Vigo, constata la efectividad de un entrenamiento con electroestimulación como parte de su tesis doctoral

Instalaciones del Centro Puente de Coruxo. |  Fundación Isidre Esteve

Instalaciones del Centro Puente de Coruxo. | Fundación Isidre Esteve

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Sara Alonso, entrenadora del Centro Puente de la Fundación Isidre Esteve en Vigo, ha demostrado que el entrenamiento con electroestimulación puede mejorar la estabilidad y la calidad de vida de los lesionados medulares. A través de un estudio en el que participaron usuarios de este centro y del de Barcelona constata que es una alternativa «segura y efectiva» que proporciona «un complemento útil» en la rehabilitación.

El trabajo forma parte de la tesis doctoral por compendio de artículos que está desarrollando en la Universidad de A Coruña y constituye su segunda publicación científica.

Alonso es la autora principal de este artículo publicado en la revista internacional Sportis junto con su director de tesis, Antonio Montoto, del departamento de Fisioterapia de la UDC, Miguel A. Saavedra y Juan J. Fernández, del grupo Incide de la misma universidad, y Helena Vila, del grupo Healthyfit de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte del campus de Pontevedra (UVigo).

La técnica de electroestimulación ya se utiliza desde hace más de una década en todo tipo de población, pero mediante implantes internos. Sin embargo, los autores no encontraron ninguna referencia bibliográfica sobre su uso a nivel local, por encima de la lesión.

Su estudio se centró, por tanto, en analizar si un entrenamiento de fuerza con electroestimulación neuromuscular a nivel local en músculos con capacidad de contracción voluntaria podía mejorar la estabilidad central en lesionado medulares. Y también en determinar su impacto en la calidad de vida dado que esta condición afecta a las dimensiones física, psicológica y social de la persona.

En la investigación participaron 30 usuarios de los centros puente Isidre Esteve de Coruxo y Barcelona, cuyo objetivo es desarrollar actividad física adaptada para personas con diferentes discapacidades que tengan un componente motriz.

Los voluntarios, 15 hombres y 15 mujeres y con una edad media en torno a los 50 años, fueron divididos aleatoriamente en dos grupos , el experimental y el de control. El protocolo de entrenamiento fue diseñado por licenciados en Ciencias de la Actividad Física y de Deporte que trabajan desde hace más de una década con esta población y tienen un alto nivel de conocimiento en electroestimulación deportiva.

Alonso llevó a cabo el estudio durante 12 semanas, con tres sesiones semanales de 20 minutos cada día, en las instalaciones de ambos centros puente. En todo momento, los usuarios contaron con supervisión de sus técnicos especialistas en personas con movilidad reducida. Y los participantes del grupo experimental acabaron completando un total de 36 sesiones.

Los resultados obtenidos mostraron «mejoras significativas» en la estabilidad central y en diversas dimensiones de la calidad de vida. El estudio presenta «un enfoque novedoso» que incrementa la capacidad de las personas con lesiones medulares para realizar tareas diarias y reduce su dependencia de terceros.

En este sentido, el artículo subraya la necesidad de desarrollar programas de ejercicio físico que no solo mejoren aspectos condicionales, sino que también avancen en la mejora de la calidad de vida.

Ganar independencia

La mejora de la estabilidad central puede repercutir positivamente en las actividades de autocuidado, como asearse, bañarse, vestirse y alcanzar un objeto, lo que tiene «transferencia a la mejora de la calidad de vida y su independencia».

Durante el estudio, las puntuaciones en todas las dimensiones analizadas para determinar la calidad de vida presentaron mejoras después de la intervención, de forma notable en el caso del desarrollo personal, el bienestar emocional y el físico, y la autodeterminación. Estas tres últimas mostraron además diferencias significativas entre el grupo experimental y el de control durante el post-test.

Los resultados establecen una base sólida para futuras investigaciones que exploren la efectividad de programas de mayor duración, la dosis mínima necesaria para que se mantengan los beneficios o su aplicación a otros tipos de discapacidad. También sería oportuno ampliar la muestra, puesto que la de este estudio fue relativamente pequeña y homogénea, y realizar un seguimiento longitudinal para validar de forma más robusta el impacto de la electroestimulación neuromuscular y «ampliar su aplicabilidad» en contextos clínicos reales.

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