La treintena de la terapia celular
Desde el primer trasplante de médula, en junio de 1995, los hospitales públicos de Vigo han realizado más de 1.300 a más de un millar de pacientes. La terapia celular cumple en la ciudad 30 años abriendo de par en par la puerta a los prometedores CAR-T. Y para lograr los mejores resultados, el equipo también ha crecido de forma exponencial. La próxima semana quieren celebrarlo todos juntos.

El equipo del Servicio de Hematología del Álvaro Cunqueiro.
Rodeado de una gran expectación, en la décima planta del Hospital Xeral, en junio de 1995, se llevó a cabo el primero de los trasplantes de médula en la ciudad. Fue a un paciente con mieloma. Era el primer paso de la terapia celular en la sanidad pública viguesa y, desde entonces, se han rebasado los 1.300 trasplantes en más de un millar de pacientes. Recientemente, el Álvaro Cunqueiro ha abierto la puerta a las prometedoras terapias génicas CAR-T. Un campo en el que se prevé un crecimiento exponencial en los próximos años para tratar también tumores sólidos y enfermedades autoinmunes. En el 30 aniversario de la implantación de estos tratamientos, el Servicio de Hematología del Área Sanitaria de Vigo quiere celebrarlo con todos los que lo han hecho posible.
La terapia celular, en los años 90, traía toda una revolución para la sanidad gallega: usar células madre sanas para reconstruir el sistema sanguíneo enfermo. A la doctora Carmen Albo, actual jefa de Servicio de Hematología, la contrataron para iniciar el programa de trasplantes de médula en Vigo. Junto al de córnea, sería el único que se le concedería a la sanidad pública viguesa.
Se comenzó por el que emplea las propias células del paciente —autólogo— y ese primer año hicieron ocho. Tres años después, comenzaron con el que requiere un donante compatible —alogénico—. Entre ambos, en la actualidad, en el Cunqueiro se llevan a cabo 70 al año —cifras de 2024—.
«De ser casi un tratamiento experimental con una mortalidad muy alta ha pasado a ser estándar y curativo en muchos pacientes»
«Al principio, eran procedimientos muchísimo más complejos y con mucha más mortalidad», relata la doctora Albo y asevera: «Hemos avanzado mucho en todo». Lo han hecho en los cuidados a los pacientes, con mejores estrategias de acondicionamiento —quimioterapia con menos toxicidad— y mejores tratamientos tanto profilácticos como de complicaciones. Así, hay menos recaídas y ha subido la supervivencia. En líneas generales, ronda el 70%, en una terapia que, a veces, es la única opción.
Todo esto ha permitido subir la edad límite de aplicación para rondar los 70 años, cuando antes los autólogos estaban en 60 y los alogénicos, en 45. «De ser casi un tratamiento experimental con una mortalidad muy alta ha pasado a ser estándar y curativo en muchos pacientes», subraya la doctora.
Con los años, se han ido incorporando otras terapias celulares —como la inclusión de linfocitos para tratar las recaídas del trasplante alogénico— y una nueva revolución ha empezado a establecerse en 2021 en el Cunqueiro con los CAR-T: usar las células del sistema inmunitario no solo para reconstruir, sino para atacar y eliminar enfermedades. Se extrae la sangre del paciente y, en el laboratorio, se modifican genéticamente los linfocitos T para que puedan identificar la amenaza una vez devueltos al cuerpo en mayor número. «Es un tratamiento único, de poca toxicidad, con muy buenos resultados», explica.
Hasta ahora, en el complejo de Beade lo emplean para linfomas, pero ya cuentan con la certificación para aplicarlo en mielomas, con el que esperan arrancar este mismo año. Prevén que llegue pronto para la leucemia linfática crónica, en «uno o dos años», podrían dar el salto a los tumores sólidos y las enfermedades autoinmunes, en los que ya se están haciendo ensayos —en el Cunqueiro van a empezar uno de lupus—.
«Habrá que ver si se expanden mucho estas unidades en los hospitales de referencia o se habilitan más centros»
Y entonces se espera un bum. «Habrá que ver si se expanden mucho estas unidades en los hospitales de referencia o se habilitan más centros», cuenta la doctora. En el complejo vigués ya buscan hacia dónde extender su unidad de aféresis —donde se separan los componentes de la sangre—. Será la segunda ampliación en 10 años.
El servicio se fue del Xeral sin consulta de trasplante propia. Ahora tienen dos de terapia celular y otra de enfermeras de práctica avanzada. Estrenaron el Cunqueiro con 6 habitaciones de aislamiento y, en la actualidad, hay 8, pero «la idea es que toda la planta 3B tenga aire filtrado con presión positiva para que se pueda ampliar el área de terapia celular según las necesidades». Probablemente, en un futuro, se pondrán también de forma ambulatoria.
Y lo que también ha crecido mucho es el equipo multidisciplinar que permite todo esto, ya sea en el área de transfusión, en consultas, en planta o a domicilio: especialistas en Hematología, equipos de enfermería, técnicos, psicólogos —llegaron en 1999—, fisioterapeutas —desde 2015— y trabajadoras sociales. Colaboran con todo el hospital y, más estrechamente, con Cardiología, Neumología o UCI. Quieren aprovechar esta efeméride para agradecer su labor a todos y celebrarlo juntos. Lo harán el viernes, en una jornada en la que la catedrática en Inmunología África González dará la conferencia magistral.
Cambio del donante de médula: más solidaridad nacional, en menos tiempo y más compatible
Cuando los trasplantes de médula de donante comenzaron en el Hospital Xeral, a finales de los años 90, si no había un familiar compatible, la mayoría llegaban de Alemania, Inglaterra o Estados Unidos. La solidaridad en España fue despertando poco a poco y, especialmente, con la campaña «Cambia su historia», difundida en 2021. Ahora, son mayoría los donantes no emparentados nacionales sobre los extranjeros.
Estas búsquedas tardaban antes una media de tres meses y, ahora, se resuelven en 35 días. Casi el tiempo que se necesita para los propios trámites.
También perciben el aumento de la solidaridad en las recogidas que les piden en las provincias de Pontevedra y Ourense para trasplantes que se hacen en otros puntos de España o del extranjero. El procedimiento, en la mayoría de los casos, es ahora más sencillo, ya que un 98% se hace con sangre periférica, sin necesidad de pinchar la médula.
Y los pacientes y donantes están mejor emparejados, ya que han mejorado las técnicas de estudio de compatibilidad. Antes eran serológicos y se analizaban 6 moléculas. Ahora son de secuenciación genética y abordan el doble. Así, hay menos casos de enfermedad injerto contra receptor, aunque los medicamentos para tratarlos también han avanzado mucho.
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