Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Amil López Nutricionista

«Podemos equiparar los ultraprocesados al tabaco»

El consumo de comida basura y envasada se triplicó en España en los últimos 20 años. La nutricionista viguesa Amil López da las claves para evitar abusar de su consumo, que puede ser tan nefasto como el de otros consumos

La nutricionista Amil López.

La nutricionista Amil López.

Los alimentos ultraprocesados, aquellos que sufrieron varios procesos tecnológicos industriales que los alejan de valor nutricional original del producto, están por todas partes. Es difícil no toparse con ellos en el supermercado, a veces camuflados bajo un aspecto saludable y otras prometiendo un escaso tiempo de preparado. La revista científica Lancet publicó un informe en el que se expone un cambio de paradigma: en España la ingesta pasó del 11% al 32% en solo veinte años.

—¿Son alarmantes los porcentajes que publica Lancet?

Es mucho más problemático de lo que dicen esos datos, porque los datos de España son de 2010. Han pasado quince años. Los estudios indican que España ha perdido mucho más que Portugal, Grecia o Italia, así que sí, hay un grave problema de abuso de ultraprocesados: son baratos, muy sabrosos y adictivos. En un contexto de crisis es fácil que familias con menos recursos o sin habilidades culinarias caigan en su consumo.

—¿Se puede equiparar este consumo al de otras sustancias problemáticas como el tabaco?

Sí. El exceso de ultraprocesados es un factor tóxico en la dieta y se relaciona con patologías de la civilización moderna: sobrepeso, diabetes, enfermedades cardiovasculares, autoinmunes, depresión… Es un factor de riesgo modificable, igual que el consumo de tóxicos.

—Está de moda hacer deporte, ¿puede llegar a compensa algo el efecto negativo de los ultraprocesados?

Solo en parte. Mucha gente hace deporte y mantiene un peso saludable, pero su analítica es nefasta. Son los llamados tofis (thin outside, fat inside). Se acumulan grasas en sangre, colesterol o triglicéridos, lo que multiplica el riesgo cardiovascular. En la menupausia el riesgo se multiplica por cuatro.

—¿De qué debemos huir sí o sí en el supermercado?

De los alimentos que vienen en bolsa o paquete y tienen más de cuatro ingredientes. Debemos preferir alimentos frescos, de temporada, enteros. Evitar productos de cuarta y quinta gama listos para calentar: lasañas, nuggets, croquetas, salchichas… Buscar fiambres magros con al menos un 80–90 % de carne. Las pastas rellenas también suelen tener muchas grasas trans.

—¿Cómo mantener una dieta saludable con el ritmo de vida actual? No siempre hay tiempo para un cocinado elaborado...

La clave es no improvisar. Planificar menús según horarios y gustos. Incluir proteína de calidad en cada comida. Tomar cinco raciones de frutas y verduras al día. Incluir legumbres dos veces por semana y pescado dos o tres veces. Con esto ya tenemos una dieta atlántica o mediterránea excelente.

—¿En Galicia se sigue manteniendo la dieta atlántica?

No tanto. Según The Lancet, España es de los países que más ha perdido el patrón mediterráneo. Y con la dieta atlántica igual y es incluso mejor: incluye todo lo bueno de la mediterránea, más lácteos fermentados y más pescado y marisco.

—Vienen las Navidades: turrones, postres… ¿Hay que cuidarse también en esa época o podemos permitirnos licencias?

Nosotros defendemos el sentido común. No pasa nada por disfrutar de la vida social; reduce el cortisol. Pero con cabeza. Si te gustan los postres navideños, mejor consumirlos en la primera parte del día, cuando el metabolismo está más activo. Tomar un trocito de turrón con el café de media mañana es mejor que sucumbir por la noche, cuando el metabolismo trabaja peor.

—¿Cuáles son los principales problemas que llegan a tu consulta?

Hay más interés en mejorar los hábitos, pero también muchos problemas digestivos relacionados con el estrés; más enfermedades autoinmunes; y muchos pacientes que usan los nuevos fármacos contra la obesidad sin adaptar sus hábitos. Si no consumen proteína ni hacen fuerza, pierden músculo y luego rebotan al dejar el medicamento.

—¿Hablamos de Ozempic y similares?

Sí. Generan frustración: son caros, producen náuseas, diarreas o estreñimiento en algunos pacientes y, si no se acompaña de dieta y fuerza, cuando lo dejan recuperan grasa —no músculo—, quedando más vulnerables a enfermedades cardiometabólicas.

—El desayuno puede convertirse en un festival de ultraprocesados… ¿Cómo debería ser?

Debe incluir una proteína de calidad: un lácteo fermentado, que beneficia la microbiota; un pan artesano o integral; y una proteína natural como huevo revuelto, pechuga de pavo, jamón, queso fresco o un pan tumaca. Incluir proteína en las cinco comidas hace la dieta más antiinflamatoria y saciante.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents