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Una anciana de Vigo gana a la mutua tras un accidente que truncó su vida: «Desde el atropello necesita ayuda para todo»

La mujer consigue, cinco años después del siniestro, una indemnización de 142.000 euros

Parte de la cuantía es para pagar a una tercera persona que la ayuda con las tareas esenciales, algo que antes hacía por sí misma

La mujer necesita la silla de ruedas para desplazarse (imagen de archivo)

La mujer necesita la silla de ruedas para desplazarse (imagen de archivo) / Eduardo Parra (Europa Press)

Adoración —nombre ficticio— tenía 82 años cuando, el 7 de octubre de 2020, sufrió en Vigo un atropello que le provocó una fractura en la columna vertebral. Hasta ese día, gozaba de una «autonomía plena»: salía con sus amistades, paseaba a su perra, iba al banco, hacía la compra y cocinaba, atendía su casa. «Desde entonces, no camina sola ni sale de casa salvo en silla de ruedas; necesita ayuda para lavarse, moverse, vestirse y la limpieza», según relató una amiga en sede judicial.

Y es que su caso llegó al Juzgado de Primera Instancia n.º 3 de Vigo, por el desacuerdo de la mujer con la indemnización que la mutua del coche que la atropelló había establecido. De entrada, la aseguradora calculó en 51.000 euros la compensación; la mujer reclamaba el triple: 155.500 euros. La primera sentencia se aproximó más a lo estimado por Mapfre y solo sumó otros 8.000 euros al montante.

Pero Adoración recurrió a la Audiencia Provincial, cuya Sección Sexta acaba de acercarse mucho más a su petición y le concede 142.000 euros. Eso sí, han tenido que pasar cinco años desde el accidente, la mujer tiene ahora 87 años y todavía cabe recurso ante el Tribunal Supremo.

La clave es que los magistrados de la Audiencia dan la razón a la defensa de la mujer en que se ha producido una pérdida de autonomía personal como consecuencia de la lesión en la columna, que ha limitado su movilidad. A partir de esa constatación, basada en los testigos presentados en el juicio y que no fueron rebatidos por la mutua, el fallo eleva las cuantías a abonarle en varios aspectos.

UNA SEÑORA MAYOR CAMINA POR CANGAS AYUDADA POR UNA ANDADOR. FOTO DE RECURSO. TERCERA EDAD. DEPENDENCIA

La mujer vio limitada su movilidad (archivo) / Santos Álvarez

Así, ha quedado demostrado que la anciana necesita desde el accidente a una tercera persona que le ayude dos horas al día en las tareas básicas. Según el informe del perito, y, aunque el alta médica la recibió en enero de 2022, esa asistencia diaria será «probablemente definitiva».

Por este aspecto, en la sentencia de instancia se le otorgaban poco más de 5.100 euros, alegando que en su declaración del grado III de dependencia solo uno de los siete parámetros que se tuvieron en cuenta está relacionado con el accidente. La Audiencia, sin embargo, considera que lo relevante en este caso no es ese expediente administrativo, sino analizar si a consecuencia del atropello se produjo «una especial afectación a la autonomía». Como creen que así quedó demostrado, suben la valoración en este aspecto a casi 28.000 euros.

Las cuestas de Vigo

El mismo argumento de la pérdida de autonomía sirvió para incrementar la cuantía por daño moral, desde los 9.000 euros establecidos en el primer fallo a más de 41.000 euros. Los togados consideran que se trata de un perjuicio moral grave, y no leve, por la caída de su calidad de vida.

La defensa de la mujer también incluyó en su reclamación los 375 euros del gasto en la silla de ruedas. La Audiencia, aunque con el alta médica se consignó que la mujer se valía de muletas, también le da la razón en este aspecto y esgrime un curioso argumento: las cuestas de Vigo. «La orografía de nuestra ciudad justifica que para desplazamientos precise del transporte en silla de ruedas, pues de otro modo estaría abocada a meros desplazamientos de muy corta distancia alrededor de su domicilio».

La aseguradora, tras realizar la preceptiva oferta motivada, abonó a la anciana un total de 52.500 euros, por lo que resta por pagarle otros 79.500 euros, más los intereses pertinentes.

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