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Super Mario Bros, cuatro décadas saltando generaciones

Se cumplen 40 años desde la aparición del personaje más icónico de Nintendo. Ángel Barros, dueño de Replay Games explica la importancia que tuvo este fenómeno y cómo ha cambiado el negocio de los videojuegos retro en los últimos años con la llegada de aplicaciones como Wallapop

Manuel Garrido y Ángel Barros con juegos de Mario Bros antiguos en Replay Games.

Manuel Garrido y Ángel Barros con juegos de Mario Bros antiguos en Replay Games. / Pablo Hernández Gamarra

Hay personajes que nacen para quedarse. Un pequeño fontanero con bigote y vestido de rojo saltó a la pantalla por primera vez hace 40 años para cambiar la historia del videojuego. Fue el 13 de septiembre de 1985 cuando Super Mario Bros llegó a las consolas de Nintendo y aquel píxel saltarín se comió su primer champiñón, creciendo —literal y simbólicamente— hasta convertirse en un icono cultural global. Desde entonces, Mario no solo ha rescatado princesas y derrotado a Bowser en incontables ocasiones; también ha acompañado a generaciones enteras de jugadores, a los que hoy une la nostalgia.

Ángel Barros recuerda la primera vez que tuvo un mando entre las manos: «Fue con Super Mario 64, uno de los juegos que más me marcó». Aquella experiencia fue el comienzo de una pasión que años después lo llevaría a abrir Replay Games, una tienda viguesa dedicada al universo del videojuego retro. En 2017 decidió emprender esta aventura con un propósito claro: acercar los clásicos a las nuevas generaciones. Pero Mario Bros no necesita presentación, décadas después de su nacimiento, sigue reinventándose con entregas que continúan conquistando a jugadores de todas las edades. «Era bastante más adictivo y divertido que el resto de opciones de la época» , afirma Barros, quien cree que la clave del éxito de este universo fue «una mezcla de la calidad de la gráfica, los colores , la música y el propio personaje». Hasta entonces lo habitual era jugar en escenarios cerrados con la puntuación más alta como único objetivo, es en ese contexto cuando Shigeru Miyamoto rompió esquemas al proponer algo totalmente nuevo: un mundo amplio por explorar, niveles extensos con desplazamiento lateral y, sobre todo, una historia con principio y final.

El personaje ya había hecho un breve cameo en Donkey Kong, bajo el nombre de Jumpman , pero no tardó en convertirse en la gran estrella de Nintendo. Lo curioso es que cada generación tiene su propio Mario: unos crecieron con Super Mario Bros, otros con Super Mario Bros 3, Mario 64 o New Super Mario Bros. Cada versión dejó su huella. La marca ya ha trascendido la barrera de lo virtual con la venta de merchandising, una película y hasta la creación de un parque temático que te sumerge en el Reino Champiñón.

El negocio de los videojuegos retro

Barros confiesa que le sorprende lo mucho que ha cambiado el negocio en estos ocho años. «Ahora el perfil del cliente suele ser más coleccionista», explica el propietario. Muchos de los que cruzan la puerta lo hacen movidos por la nostalgia: buscan revivir los juegos que marcaron su infancia o cumplir aquel deseo pendiente de tener el título que en su momento no pudieron conseguir. «Antes teníamos una pequeña consola para que los niños pudieran probar los juegos, pero con el tiempo hubo que cambiar el planteamiento», comenta. Aunque reconoce que muchos jóvenes prefieren no salir del universo de Fortnite, todavía hay quienes muestran un gran interés por los clásicos. «Algunos se saben toda la historia de Zelda», subraya Barros, convencido de que la magia del pasado sigue encontrando nuevos jugadores dispuestos a descubrirla.

Wallapop y los youtubers han tenido un papel clave en la inflación del mercado de los videojuegos retro. La primera, por fomentar la reventa; los segundos, por popularizar determinados títulos y artículos. «Hay gente que compra en la tienda y luego lo revende en Wallapop», explica el propietario de Replay Games. Lo que hace apenas una década se podía encontrar por cinco o diez euros, hoy puede multiplicar su valor varias veces.

«Una unidad en buen estado, con su caja, su manual y el cartucho, puede alcanzar fácilmente los 100 euros», asegura. Barros recuerda una anécdota que ilustra bien este fenómeno: pocos días después de abrir su tienda, vendió una Nintendo 64 junto con Super Mario 64 por 85 euros. Cinco años más tarde, el mismo cliente volvió para revenderle el lote y ganó más dinero solo por el juego que por todo lo que había comprado en su momento. Hoy, Super Mario 64 es una de las joyas que Barroso conserva como coleccionista.

El universo de Mario Bros compite junto con Zelda y Pokemon en ser uno de los más reclamados por los clientes. Al igual que la generación de la NES tenía como juego popular al Super Mario Bros, «a la generación de la Nintendo DS Pokémon le pegó muy fuerte», explica Barros. Lo cierto es que en la misma consola había hueco para mundos diferentes, y mientras un día te apetecía lanzar bolas de fuego o aplastar champiñones, al otro podías abrir la pokeball para luchar contra diferentes especies.

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