Lorena, madre de prematuras: «En Vigo tenemos una unidad de neonatología top; sienten a los bebés como propios»
María y Sofía nacieron el 25 de octubre en el Hospital Álvaro Cunqueiro, un mes y medio antes que un embarazo normal
Recibieron el apoyo de Atención Temprana porque «no saben qué hacer ni con el pecho ni con el biberón»

Lorena y Sebastián, con sus hijas Sofía y María, atendidos por Javier y Paula en el hospital Álvaro Cunqueiro. / Alba Villar
«Miedo». Eso es lo que sienten unos padres cuando el parto comienza semanas antes de lo que le correspondería. Un temor que no cesa con el nacimiento, sino que continúa con cada meta de desarrollo que deben superar. Así lo cuenta Lorena Iglesias, que el pasado 25 octubre, mes y medio antes que lo que dura un embarazo normal —en la semana 34 de 40—, dio a luz a Sofía y María en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.
Lo que ella y su marido, Sebastián Rozas, agradecen es haber estado arropados desde un primer momento por un equipo humano y profesional «espectacular». «Es una unidad top, referente nacional, donde sienten los bebés como propios», alaba. Por sus cabezas no había pasado la posibilidad de que las gemelas llegaran de forma prematura. «Me sentía muy bien, hacía nada que habíamos ido a la consulta y todo estaba bien», recuerda ella. «Teníamos todo manga por hombro», relata y detalla que las cunas aún estaban sin montar, las sillitas del coche en la tienda...
Pero eso es lo de menos. «Aparte del bajo peso, lo que normalmente suele pasar es que vienen inmaduras, es decir, con el instinto natural sin desarrollar a la hora de comer», explica Lorena, y destaca el gran apoyo que supuso contar con el equipo de Atención Temprana para trabajar mucho en la zona de la mandíbula, «porque no saben qué hacer ni con el pecho ni con el biberón». Nacieron con 1,8 y 1,7 kilos y llegaron a bajar hasta 1,5. «Con tanto cable y tanto monitor, impacta», recuerda.
Estuvieron 15 días en cuidados intensivos neonatales. Al principio tuvieron algún problema con la respiración. «Se olvidaban de hacerlo». «Tienes que poner todos los medios para que acaben cogiendo el ritmo de esos estímulos que debían haber desarrollado en la barriga», cuenta.
Acompañamiento estrecho
El equipo de la unidad neonatal les dio «mucha tranquilidad» explicándoles todo lo que ignoraban —ni siquiera tuvieron clases preparto por la jubilación de su matrona— e hicieron piña con familias que pasaban por lo mismo.
El logopeda Javier Bueno destaca «intervenciones tan tempranas se hacen simultáneamente con el bebé y las familias». «Es una situación que normalmente no se esperan, que nos están preparados para ella y que muchas veces les abruma la cantidad de información que les podemos dar, por eso es importante ofrecerles un acompañamiento más estrecho. Creo que les ayuda a reducir la ansiedad de estar con su bebé, de saber cómo lo tienen que atender, a sentirse competente».
Hoy, con más de 2 kilos cada una, esperan recibir el alta en una semana. Y aunque les da «vértigo» el salir de esa «burbuja» de paz de la unidad de neonatología, saben que pueden seguir contando con sus profesionales a golpe de teléfono si lo necesitan.
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