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Psychedelic Furs: luz oscura de los 80

El grupo británico convenció en el concierto cabeza de cartel del festival Underfest en Vigo | Sonaron espléndidos y tocaron todos sus éxitos, como «Heaven» o «Pretty in pink»

Richard Butler (d.) y su hermano Tim, al bajo. Atrás, Peter DiStefano y Zack Alford. |  Pablo H. Gamarra

Richard Butler (d.) y su hermano Tim, al bajo. Atrás, Peter DiStefano y Zack Alford. | Pablo H. Gamarra

Rafa López

Rafa López

Vigo

Sin llegar al éxito masivo de otros grupos de los 80, The Psychedelic Furs formaban parte de una clase media heterogénea en la que también cabría encuadrar a Talk Talk, Echo & The Bunnymen o Immaculate Fools, grupos que combinaron la intensidad post-punk con la querencia melódica de la new wave. La banda fundada en Londres en 1977 por los hermanos Richard (voz) y Tim Butler (bajo), al igual que dichas formaciones coetáneas, encadenó en los 80 varios éxitos, como «The ghost in you», «Heaven», «Pretty in pink», «Love my way» o «Heartbreak beat», que ayer volvieron a sonar con excepcional brío en la ciudad olívica. El público que llenó el Teatro Salesianos, pese a la competencia del encendido de las luces navideñas, salió más que satisfecho del concierto cabeza de cartel del festival Underfest Xacobeo de Vigo.

Parte del público que llenó anoche el Teatro Salesianos, en Vigo. |  Pablo H. Gamarra

Parte del público que llenó anoche el Teatro Salesianos, en Vigo. | Pablo H. Gamarra

Con su presencia escénica bowiesca, Richard Butler (69 años), poco dado a hablarle al público (un par de «thank you» y ya), mantiene con dignidad la voz áspera que le hace inconfundible (salvo con la de Kevin Weatherill, de Immaculate Fools, de similar tono grave y áspero). Él y su hermano Tim (66 años) son los únicos supervivientes desde la fundación del grupo, que se tomó un largo descanso entre 1992 y 2000. Completan la formación en directo Rich Good (guitarra solista), Amanda Kramer (teclados) y Zachary Alford (batería); con Peter DiStefano (guitarra rítmica), cofundador de Porno for Pyros, como músico adicional tras la muerte, hace dos años, del saxofonista Mars Williams.

Que Richard Butler no vive de rentas lo demuestra el álbum «Made of rain» (2020), acogido con buenas críticas tras casi tres décadas de silencio discográfico. En esta gira incluyen varios temas de ese disco de hace un lustro que para nada desentonan con la calidad del repertorio de sus años de gloria. También destaca el hecho de que Butler compusiese, codo con codo con el talentoso Martin L. Gore, cuatro temas del último álbum de Depeche Mode, el más que notable «Memento mori» (2023).

Había entre el público, cincuentón y sesentón en su mayoría, ganas de ver por primeva vez en Vigo a un grupo de una personalidad indudable, capaz de combinar la oscuridad hipnótica de los The Cure más inspirados con estribillos efectivos, y que ha resurgido en tiempos recientes: su éxito «The ghost in you» fue incluido en la serie «Stranger things», y «Love my way», en la película «Llámame por tu nombre».

Las «pieles psicodélicas» no defraudaron. Ofrecieron un sonido perfecto, revitalizado gracias al buen hacer, sobre todo, de Rich Good a la guitarra y Zachary Alford (que tocó con David Bowie y Bruce Springsteen, entre otros gigantes) a la batería. Arrancaron con el éxito «Heaven» (1984), al que siguieron «President gas» (1982) y «Wrong train», de su álbum de 2020. Tras otro clasicazo, «The ghost in you», un tema más reciente, «The boy that invented rock and roll», en el que Di Stefano tocó la guitarra con arco de violín, un recurso a lo Jimmy Page.

Después de las ochenteras «Mr. Jones» y «My time», el tercer tema del siglo XXI de la noche: «No-one». El celebrado «Love my way» precedió a «In my head», «Run and run» y la traca final con «Until she comes», «Pretty in pink» y «Heartbreak beat».

El único bis fue una versión apoteósica de «India», canción de su álbum epónimo de debut de 1980. Con el público entregado y en pie, Peter DiStefano ofreció un solo espectacular, por frenético y desquiciado, como si sacara de repente toda la energía que contuvo en su rol de guitarrista secundario.

Fue una hora y cuarto de concierto en la que la veterana banda británica, cerca de cumplir el medio siglo, no dio síntomas de decadencia. Los hermanos Richard y Tim Butler no quieren ser identificados únicamente con una época remota, la de los 80, y viven el presente, pero siguen representando para su veterana audiencia una era post-punk cuya luz, a veces tenebrosa, a veces deslumbrante, nunca termina de apagarse, como decía la canción de The Smiths.

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