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Acemoğlu pide «trabajar arduamente» ante los riesgos de la automatización

El Nobel de Economía advierte que la inteligencia artificial, si no se controla, amenaza con abrir «una etapa problemática» para el futuro de las democracias: «Hay pasos que dar»

«Quedarnos de brazos cruzados esperando a que el sector tecnológico resuelva nuestros problemas sería tan absurdo como haberse quedado de brazos cruzados esperando a que Saddam Hussein declarase la democracia en Irak», advirtió ayer el Premio Nobel de Economía 2024, Daron Acemoğlu, durante su charla magistral en el Vigo Global Summit 2025. Su ponencia fue el plato fuerte de la segunda jornada del evento impulsado por Zona Franca y el economista turco no decepcionó al Auditorio Mar de Vigo y sus espectadores, que pudieron corroborar por qué es tan importante regular la inteligencia artificial y cuáles son sus potenciales riesgos de cara al futuro, especialmente en un momento en el que el uso dominante de esta herramienta está enfocándose en sustituir trabajo humano más que en reforzarlo. «Hay pasos que debemos dar», apremió en este sentido: «La historia nos ha enseñado que las tecnologías pueden hacer muchas cosas, y a menos que vayan en la dirección correcta para construir una prosperidad compartida crearán efectos muy disruptivos y aumentarán las desigualdades».

Acemoğlu aprovechó su intervención para hacer hincapié en la necesidad de «trabajar arduamente» en el uso responsable de la IA desde la investigación, la gobernanza democrática y la sociedad civil. A fin de lograrlo, reclamó a las instituciones un papel más decisivo, así como el despliegue de los incentivos y mecanismos precisos.

Citó, entre ellos, la importancia de conceder «subvenciones para tecnologías con mayores beneficios sociales», así como la creación de «una agencia independiente de inteligencia artificial» en Estados Unidos y otra en la Unión Europea. «A medida que una tecnología madura, y si lo hace en la dirección correcta, se abrirán posibilidades increíbles. Pero esas no son posibilidades que nos vayan a servir en bandeja de plata», evidenció.

El Nobel de Economía alertó que la inacción ante la IA solo producirá un agravamiento de las brechas, insistiendo en que la actual ola de automatización amenaza con ensanchar aún más las mismas y abrir «una etapa problemática para el futuro de las democracias» si no cambian las cosas. «La IA ciertamente ha abierto horizontes», comentó el economista, si bien la desigualdad «sería una consecuencia inevitable del rumbo actual de la inteligencia artificial basada en la automatización, que está transformando las ocupaciones, transformando las industrias y reemplazando a los humanos con máquinas».

«El auge del populismo»

Acemoğlu recordó del mismo modo que las últimas décadas de automatización dejan tras de sí un balance de pérdidas: «Hemos obtenido algunos beneficios en la productividad, pero hemos sufrido un enorme aumento de la desigualdad; los salarios reales de los trabajadores con menor nivel educativo están disminuyendo». Esa brecha, indicó, «ha preparado el terreno para las reacciones adversas contra las instituciones democráticas» y se traduce hoy en un «auge del populismo de extrema derecha, disminución del apoyo a la democracia, mucha desinformación» y «gran pérdida de confianza en las instituciones».

El Nobel también puso en duda las promesas más triunfalistas sobre el impacto económico de la IA. «Muchos informes del sector tecnológico prometen un crecimiento del 20%, 30% o 40%, en un futuro próximo, gracias a la inteligencia artificial», dijo, para subrayar que incluso un 5% anual, sostenido, sería «algo inaudito».

Frente a ese optimismo acrítico, Acemoğlu defendió reorientar la innovación a «la sanidad, los servicios empresariales y la educación», donde «mejorar la productividad resulta todo un reto».

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