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Las viguesas congelan el triple de óvulos que hace cinco años

El marco legal español impide que se eliminen los que no se van a utilizar. Sin embargo, sí permite que se haga con el semen

Elkin Muñoz, de IVI Vigo.

Elkin Muñoz, de IVI Vigo. / Marta G. Brea

Vigo

La congelación de óvulos está a la orden del día. Tanto es así que el Gobierno autonómico propuso un plan hace un año por el que las gallegas de entre 30 y 35 años podrían someterse a una vitrificación de manera gratuita. La idea está pensada para establecerse progresivamente desde 2026, cuando podrán hacerlo las que tengan 34 y 35 años. En 2027 será el turno de las de 32 y 33 y desde 2028 también las de 30 y 31.

Con todo, por ahora, la única vía es hacerlo de forma privada. Y aun así el interés es notorio. IVI Vigo, la principal clínica de reproducción asistida de la ciudad constata un gran aumento del interés en esta técnica en los últimos cinco años. Según sus propios datos, llevan ofreciendo este servicio desde 2008 y, en ese tiempo, atendieron a 912 pacientes, que realizaron un total de 1.083 ciclos de preservación por motivos sociales (y no por una enfermedad). Cada uno equivale a una extracción y una misma persona puede realizar varios.

Del total de los registrados, hasta la fecha solo 201 terminaron siendo una fecundación in vitro y, entre ellos, la tasa de nacidos vivos alcanzó el 56,3%. «Es decir, más de la mitad de las mujeres que usaron sus óvulos vitrificados han tenido un bebé», destaca Elkin Muñoz, director de la clínica. «Pero la mayoría aún no los ha utilizado, porque muchas los congelaron hace pocos años», añade.

De hecho, el aumento de ciclos en fechas más recientes es exponencial. Si en 2019 hubo 40, cinco años después se triplicó con creces. En 2024 hubo alrededor de 150 vitrificaciones. El crecimiento fue progresivo: en el año de pandemia fueron 65; en 2021 6, 7 y en 2022 y 2023 acudieron 72 y 110, respectivamente.

El perfil

Cuando el programa comenzó en Vigo en 2008, las pacientes solían acudir «muy tarde, con 39 o 40 años», recuerda Muñoz. «Hoy la edad media se redujo a 34,7 años. Ese cambio es muy positivo, porque la edad a la que se vitrifican los óvulos es la clave del éxito».

El especialista explica que congelar antes de los 35 años multiplica las probabilidades de lograr un embarazo viable:«Con 10 óvulos a los 30 años, la probabilidad de tener un hijo se acerca al 50%. En cambio, a los 38 años podrían necesitarse más de 20».

Además, entre otras características, el 82,7% no tenía pareja en el momento del tratamiento, y sólo un 8% tenía hijos previos.

Por perfiles profesionales, las más representadas son médicas, seguidas de profesoras, funcionarias, enfermeras, administrativas, abogadas, ingenieras, arquitectas, farmacéuticas y, en último lugar, estudiantes.

Con IA de por medio

El IVI de Vigo aplica inteligencia artificial para evaluar la calidad de cada óvulo individualmente. «Podemos estimar la probabilidad de que un óvulo concreto llegue a convertirse en un embrión viable de cinco días. Eso permite calcular cuántos óvulos necesita cada paciente, de forma personalizada», apunta Muñoz.

Una legislación injusta

El facultativo considera problemático el marco legal español que impide a las mujeres decidir libremente el destino de sus óvulos congelados, mientras que los hombres sí pueden eliminar muestras de semen sin restricciones. «Se equiparó por error jurídico el destino de los óvulos al de los embriones y las mujeres no pueden pedir su destrucción, sino que deben donarlos a investigación o a otras parejas, o acreditar una imposibilidad médica de usarlos», dice. Esto implica que aquellas que en su día congelaron óvulos deben continuar pagando un mantenimiento anual, aunque ya no estén contemplando usarlos. «Es una discriminación de género evidente», lamenta Muñoz. «Los hombres pueden eliminar su semen, pero las mujeres sus óvulos no».

Aunque la comunidad científica pidió revisiones legales a este problema, por el momento no hay soluciones sobre la mesa.

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