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Lleva a su gata a una clínica de Vigo para castrarla y resultó ser un macho: «Aún así, le rasgaron el vientre; pienso denunciar»

«Vino el señor y me dijo que era una gatita», explica el veterinario del caso que se fió del convencimiento sobre el sexo del felino de su cliente: «Un hombre que cura a mascotas no puede hacer esto»

El gato de Marcos junto a sus perras, cuando el dueño pensaba que todas sus mascotas eran hembras.

El gato de Marcos junto a sus perras, cuando el dueño pensaba que todas sus mascotas eran hembras. / Cedida

Marta Clavero

Marta Clavero

Hace unos meses Piscky llegó a casa de Marcos Vázquez, un vigués amante de los animales que ya convivía en su hogar con otras dos hembras, aunque de perro: una setter inglesa y una labrador. Así que a la foto de familia se sumaba otra 'chica', en este caso, una gata, cuando ésta apenas tenía un mes y medio.«Siempre pensé que era hembra», asegura su dueño que también aludía a su nuevo animal de compañía con el nombre de 'Caperuza'.

Al tener vecinos con gatos, el hombre decidió llevar este lunes a su pequeña felina, que ya tenía 6 meses, a castrarla «para que no se quedase preñada». Dejó a su mascota en la clínica y el martes regresó a buscarla. Fue cuando el veterinario le sacó de su error: no era una gata, era un gato.

«Me dijo que no había llamado por teléfono para avisarme, porque prefería comunicármelo en persona, y entonces se echó a reír. Yo pensaba que la gata estaba embarazada», confiesa el dueño de Piscky, al que le cambió la cara cuando el veterinario le informó sobre lo que había pasado. Pero no por la confusión con el sexo del animal, sino porque el animal había sido intervenido igualmente. Cuando se lo entregó «estaba medio pelado, con un corte en la panza, lleno de puntos, y hasta le había cambiado el carácter. Cuando lo cargúe me mostró agresivo, cuando nunca había pasado», relata Marcos.

La incisión con puntos que el veterinario le hizo al gato de Marcos.

La incisión con puntos que el veterinario le hizo al gato de Marcos. / Cedida

Una confusión más habitual de lo normal

«A mí me gustan los animales y que un tío que, supuestamente, es veterinario rasgue el vientre con un bisturí para nada, no me lo explico. Le dije: 'Tú no puedes ser ser veterinario; eso a propósito no se hace. Un hombre que cura a mascotas no puede hacer esto'». Al parecer es complicado descifrar el sexo de un gato, hasta el punto de que las redes sociales están llenas de vídeos y explicaciones, tanto de veterinarios como de expertos, mostrando gráficamente la manera de resolver esa duda, «por eso no entiendo que si eres un veterinario serio, no te asegures antes de hacer cualquier intervención», matiza Marcos.

En el caso de este vigués, el facultativo le explicó que le había hecho una laparoscopia y finalmente no abordó la castración, al darse cuenta de que era un macho, intervención que ascendió a 270 euros. «Aún encima de rajar al gato sin motivo, me cobró. Obviamente le dije que me devolviera el dinero, pero se negó», explica el cliente, que está pensando en denunciar lo que considera una negligencia.

«Me dijo que era una gatita y le hice caso»

El veterinario trasladará el caso a la asesoría jurídica de su Colegio Oficial para saber cómo actuar, según explicó a FARO en las últimas horas. «Veré qué me dicen y después intentaré arreglar las cosas con el cliente». No obstante, asegura que él se fió del dueño del felino. «Vino el señor, me dijo que era una gatita y le hice caso», se justifica el facultativo, quien a la pregunta de si reconoce su error, se muestra tajante: «No». Explica que conoce a su cliente desde hace muchos años y sabe que tiene conocimientos sobre animales, «así que nunca pensé que no sabría distinguir un gato de una gata».

Ahora la mascota, que podrá mantener su nombre principal «ya que vale tanto para hembra como para macho», se recupera de esa incisión en casa. «Piscky ya está bien, sí. Se cree que soy su mamá, así que le cuido y no he dejado de acariciarle para que esté tranquilo».

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