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Toralla prohíbe los pisos turísticos antes de la apertura de la isla a Vigo

La urbanización busca blindarse y evitar problemas de convivencia

Propietarios sacan a la venta seis viviendas en la zona: dos de ellas rondan los dos millones

Los principales interesados son madrileños y sudamericanos

Vista de la isla de Toralla,con su torre de viviendas rodeada de casas y chalés.

Vista de la isla de Toralla,con su torre de viviendas rodeada de casas y chalés. / Marta G. Brea

Vigo

La comunidad de propietarios de la urbanización de Toralla ha aprobado la prohibición de los pisos de uso turístico, es decir, adiós a los Airbnb. El objetivo es evitar problemas de convivencia y que no haya un trajín de visitantes nuevos a diario.

Pero esta medida no es retroactiva, es decir, los que alquilaban sus pisos a veraneantes podrán seguir haciéndolo, pero el acuerdo especifica que solo en meses como julio o agosto. Hay que recordar que, desde hace unos meses, las comunidades de propietarios tienen autoridad para vetar los controvertidos alquileres vacacionales.

Toralla es una isla privada: los no residentes únicamente pueden visitar la playa, siempre que no vayan con el coche. El resto del territorio es para uso exclusivo de las personas que viven en la exclusiva urbanización, ya sea en uno de los pisos de la torre o en los chalés.

Al menos de momento. El pasado septiembre, el Ministerio de Transición Ecológica recibió el proyecto de recuperación del tránsito en la isla de Toralla que plantea la construcción de una senda pública que permitirá abrir este territorio a todo el público para el inicio de su tramitación. Es decir, ese veto al uso turístico llega antes de que la isla se abra al público y busca blindar a los residentes para esa nueva realidad.

Por otro lado, cuatro pisos de la icónica torre de Toralla han salido a la venta en los últimos días. También dos chalés. Los primeros en un rango de precios desde los 335.000 (un apartamento de apenas sesenta metros) hasta los 650.000 (un dúplex). Las dos casas, sin embargo, rondan ambas los dos millones de euros. El único inmueble disponible en alquiler en la isla es un apartamento por el que se piden 3.000 euros mensuales.

Este año se han cerrado ya tres operaciones. La agente inmobiliaria que vendió esos tres pisos y que es la que tiene en cartera la mayoría de viviendas disponibles en la isla de Toralla, que prefiere que no se publique su nombre, explica que los más interesados por estas propiedades son personas de Madrid o de países sudamericanos.

«La mayoría de los que nos contactan por estas viviendas son gente de fuera de Vigo. Familias madrileñas que buscan algo exclusivo y también otras extranjeras», apunta esta profesional. En algunos casos, los que compran lo hacen como forma de inversión, es decir, para reformar y vender a medio plazo o para poner esos inmuebles en alquiler. En otros casos, gente con recursos económicos que busca una segunda residencia para verano y, también, otros atraídos por su privilegiada ubicación que quieren un lugar exclusivo en el que vivir tras la jubilación.

¿Y quiénes son los propietarios que deciden poner a la venta esas viviendas en Toralla? Pues, en la mayoría de casos, tal y como apunta esa agente inmobiliaria que está cerrando las operaciones, son hijos herederos que, tras el fallecimiento de sus padres, deciden deshacerse de esas viviendas. La mayoría viven fuera de Vigo y las ven como una fuente para recibir una inyección económica a través de su venta.

Los precios, además, se han incrementado considerablemente en los últimos años. Según las agencias, los pisos de Coruxo construidos en el último lustro y que se han vendido a precios muy elevados han provocado un considerable encarecimiento en Toralla, llegando en algunos casos a duplicar lo que se pedía previamente. Es decir, solo personas o inversores con una enorme capacidad económica pueden acceder a vivir en Toralla.

Hay que tener en cuenta, además, que no solo alquilar o comprar un piso en esta isla exclusiva de Vigo es caro. Las viviendas de un solo dormitorio pagan más de cien euros de comunidad y, las más grandes y ubicadas en plantas elevadas, más de doscientos. También los chalés. Pero lo cierto es que cuando hay inmuebles disponibles en Toralla, el interés para adquirirlas es enorme e incluso hay familias que han llegado a comprar uno de ellos hablando por teléfono con la inmobiliaria sin siquiera ver foto alguna.

La futura apertura de la isla a la ciudadanía ha generado ciertos problemas a las agencias, pues uno de los ganchos con los que atraen compradores es la privacidad y la exclusividad que tendrían al vivir allí, así como la seguridad con la que cuenta la isla.

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