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Más de 600 días a la espera de una cirugía de juanete

La paciente debía operarse en un máximo de tres meses, pero rechazó ir a una clínica concertada por una mala experiencia previa

María del Carmen Iglesias, con la documentación

María del Carmen Iglesias, con la documentación / Marta G. Brea

Vigo

Un juanete puede parecer un problema de salud menor. Sin embargo, cuando te provoca un dolor permanente y te impide hacer ejercicio o, incluso, salir de casa en las peores jornadas, representa un menoscabo en la calidad de vida y una limitación en el día a día. Así lo debió considerar el facultativo del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) que le indicó a María del Carmen Iglesias Fandiño una cirugía para tratar de ponerle remedio, porque la clasificó como de prioridad 2. Es decir, un caso grave que debe ser operado en el plazo máximo de 90 días. Esta viguesa lleva esperando 621.

¿Por qué? Justo un día antes de vencer el plazo máximo de 90 días estipulado por la Consellería de Sanidade, María del Carmen recibió una llamada del Servizo Galego de Saúde (Sergas) en la que le ofrecían ser intervenida en una clínica privada de Pontevedra. Ella rechazó. Era el mismo centro en el que le habían operado el otro pie, el izquierdo, por el mismo motivo y de forma fallida. «A los tres meses volvía a estar mal, pero allí no te vuelven a ver, tienes que iniciar todos los trámites otra vez en el Chuvi», reprocha y explica que la cirugía para arreglarlo es mucho más complicada.

Lo que a María del Carmen no le advirtió el trabajador del Sergas que le llamó es que, si no aceptaba el desvío a la privada, desaparecía la obligación de atenderla en 90 días —se da por cumplida— y pasaba a una lista de espera no pública en la que las demoras se desconocen.

Reclamación

El tiempo pasaba y, al no tener más noticias, la paciente puso una reclamación en el Área Sanitaria de Vigo. Le respondieron, según el testimonio de ella, que no le habían llamado por «la alta demanda» en Traumatología. «Sé que hay cosas peores, pero tengo días que ni siquiera consigo calzarme», lamenta y añade: «Los antiinflamatorios ya no me hacen nada. Tomo analgésicos antes de caminar, pero el dolor no se va. Lo que mejor me hace es estar en el sofá con las piernas levantadas».

En el Sergas también le indicaron que, si su situación había empeorado, lo comentara con su médico de familia. Este le remitió al Chuvi, donde el pasado 30 de octubre, un traumatólogo le dijo que «no tenía una varita mágica» y que le operarían cuando le tocara. ¿Y cuándo es eso? Preguntado el Sergas por este caso, le han ofrecido a la paciente una solución alternativa en la sanidad privada para no alargar más su espera. Si ella no hubiera aceptado, la cirugía en el Chuvi sería «el próximo año». Son, al menos, más de 22 meses, cuando las listas públicas no recogen ningún paciente que espere más de un año en Traumatología del Chuvi, que luce una demora media de 88,4 días.

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