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Un brote por el trastorno mental de la detenida pudo desatar el crimen en la vieja estación de autobuses

Hoy declaran en sede judicial varios agentes de policía y testigos del suceso

Lugar en el que falleció Roberto Carrera. |  Marta G. Brea

Lugar en el que falleció Roberto Carrera. | Marta G. Brea

Aunque policialmente el crimen de Roberto Carrera —una persona sin hogar que este pasado jueves fallecía apuñalado en el chabolo junto a la vieja estación de autobuses que compartía junto a una compañera y presunta autora del homicidio, Silvia G.V.— está resuelto, a nivel judicial la instrucción empieza ahora con sus primeras diligencias. Y quizás la más importante recaiga en las pruebas médico-forense a la investigada, que se encuentra diagnosticada de una enfermedad mental desde hace años; trastorno que pudo haber provocado el brote que desató el crimen.

La mujer, de 36 años, llevaba más de seis viviendo en la calle, extremo que no ayudaba con las pautas de su medicación, lo que sumado al posible consumo de alcohol y otros tóxicos —tal y como relataron varios testigos y compañeros de los fallecidos— desencadenaría una descompensación de su trastorno. Silvia G.V., que solo tenía antecedentes por dos hurtos leves, fue detenida en el mismo chabolo en el que se produjo el crimen por agentes de la Policía Nacional. Si bien ante la jueza de guardia se acogió a su derecho a no declarar, a los policías sí verbalizó lo ocurrido no negando los hechos y siendo trasladada a comisaría en calidad de detenida.

La magistrada del Juzgado de Instrucción nº5 de Vigo decretó para ella prisión provisional por la presunta autoría de un delito de homicidio. De forma previa, fue sometida a un reconocimiento forense para comprobar si estaba en condiciones de declarar. Ahora, durante la instrucción, será sometida a una nueva valoración mucho más exhaustiva sobre el estado de sus capacidades cognitiva y volitiva en el momento de los hechos, así como el consumo de tóxicos, ya que le fueron recogidas varias muestras biológicas para su análisis.

Entre hoy y también mañana, está previsto que el juzgado instructor tome las primeras declaraciones a los agentes de Policía que participaron del operativo y también a varios testigos que habitualmente pernoctan en los exteriores de la vieja estación de autobuses, entre la calle Gregorio Espino y la Avenida de Madrid.

Uno de estos sintecho que estaba la tarde de los hechos con la víctima y con la detenida contaba cómo habían había estado juntos tan solo minutos antes de los hechos. Éste se ausentó para ir al baño, y a su regreso ya se había producido el ataque. Roberto Carrera Carrizo, de 56 años, recibió varias puñaladas en el cuello y tórax. Debido a sus dificultades de movilidad debido a la artrosis que sufría, no tuvo casi posibilidades de defenderse.

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