Los marqueses vuelven a Castrelos
La exposición del museo Quiñones de León recrea los años del Pazo antes de que se donara al Concello: da nombre a las estancias y pone rostro a quienes las habitaban

La exposición «Los últimos marqueses» pone rostro a los originarios moradores del paso de Castrelos /
El 12 de marzo de 1925 el pleno del Ayuntamiento de Vigo acordó aceptar la donación del Pazo de Castrelos realizada tres meses antes por el marqués de Alcedo y lo convirtió en lo que hoy se conoce como Museo Quiñones de León. Cien años pasaron ya de aquel acontecimiento clave en la historia de la ciudad. Pero mucho se desconocía hasta ahora del pazo de Castrelos en los años previos a esa donación. La exposición Los últimos marqueses, que ya se puede visitar de forma gratuita hasta octubre del próximo año, busca rellenar aquellos huecos, ofrece muchas respuestas y da nombre a las estancias, además de poner rostro a los que allí habitaban.
Entrar ahora en el pazo supone un inmediato regreso a aquella época. Y es que esta exposición, fruto del trabajo de varios investigadores durante más de una década, ha logrado devolverle a todas las dependencias del pazo el uso que tenían durante la época de los marqueses gracias sobre todo a la recuperación de los planos originales.
Una de las grandes joyas de la corona es la sala de los sirvientes, que hasta ahora estaba caracterizado como un simple despacho. Allí se reunían a diario los cerca de quince empleados que trabajaban para los marqueses de Alcedo y Valladares. Entre las piezas más valiosas que se pueden ver allí está la caja de timbres, original de la época en la que los sirvientes sabían cuál de las alcobas requería de su ayuda. Todos ellos son los que lograban que la casa funcionara.
Muy especialmente, la familia de José Rodríguez, ebanista del pazo, su esposa Dolores Pérez y sus hijas que, trabajando en Castrelos, aprendieron a contar en inglés y vieron el primer árbol de Navidad que se encendió en Vigo. Esta sala se encuentra en la planta baja junto al impresionante comedor y la biblioteca (la dependencia que estos años se ha utilizado como la habitación de la historia de Vigo), y que cuenta con libros escritos por el marqués de Alcedo.
La visita de los reyes
Otra de las piezas más valiosas que se pueden ver en la exposición es el libro de visitas que registró a todos las personalidades ilustres que pasaron por el pazo de Castrelos entre 1913 y 1931 y que fue adquirido por el Ayuntamiento de Vigo en una subasta en Bristol. Allí se puede ver por ejemplo la rúbrica del Rey Alfonso XIII y su esposa, la reina Victoria Eugenia de Battenberg, que aprovecharon para acercarse al pazo en una estancia en la ciudad de dos días en 1927 en la que también inauguraron el Círculo Mercantil de Vigo. Hay que tener en cuenta que en el salón de baile y entretenimiento del pazo, ubicado en la primera planta, se celebraban reuniones muy importantes entre personalidades políticas, sociales y económicas de finales del siglo XIX y principios del XX.
José Ballesta, director del museo Quiñones de León, explica que durante estos primeros días desde la inauguración de la exposición están ya recibiendo numerosas visitas. «Habrá que ver si es necesario limitar el aforo durante la Navidad», apunta. Víctor Hugo López, jefe del departamento de conservación de esculturas del prestigioso museo Victoria y Alberto de Londres, es el comisario de la muestra. Ambos han trabajado mano a mano para recrear los años de los marqueses en Castrelos, y ya adelantan que se trata de una exposición en construcción a la que irán sumando nuevos elementos. La mayoría de piezas son propiedad del propio museo, pero también hay varias que fueron donadas o que están de préstamo.
Hay que tener en cuenta que las habitaciones siguen teniendo huecos vacíos. Por ejemplo, en los espacios que había una cama, se ha dibujado en el suelo dicha cama para que los asistentes se hagan la imagen más realista de la residencia de los marqueses. Lo mismo sucede con la cocina y con otros elementos que están ausentes y que esperan conseguir próximamente.
En la primera planta se encuentran las alcobas de Fernando Quiñones de León, el marqués de Alcedo que reformó el palacio para darle un toque más romántico, y también la de la esposa de su hijo, Maryanne Whyte, nacida en Irlanda y que es una figura esencial para comprender el carácter único del pazo al infundirlo del peculiar espíritu de su país de nacimiento. Cada habitación está pintada en su color original, lo que da todavía un mayor realismo a la exposición. En esa primera planta también se ubican los cuartos de invitados.
Fue en 1896 cuando el Marqués de Alcedo tomó posesión de la casa y la dejó en manos de su hijo Fernando Quiñones de León y Elduayen, marqués de Mos y Valladares, que desde 1906 continuó con las reformas paternas que no pudo completar por su fallecimiento prematuro en 1918, cuando apenas tenía 35 años.
El alcalde, Abel Caballero, se muestra entusiasmado con esta exposición: «Significa recuperar la historia de la ciudad para trazar el futuro».
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