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Castilla y León contará ya desde 2026 con otras dos facultades de Medicina

La Comunidad vecina tendrá cuatro grados para 2,4 millones de habitantes

Caballero desaprueba el acuerdo de la UVigo para descentralizar el grado y responsabiliza a la Xunta

Alfonso Fernández Mañueco, con la rectora de la Universidad de León, Nuria González.

Alfonso Fernández Mañueco, con la rectora de la Universidad de León, Nuria González. / J. Casares

Pablo Galán

Pablo Galán

Pese a tocarse física (comparten frontera) y políticamente (gobierna el PP), las comunidades autónomas de Galicia y Castilla y León están aplicando un modelo muy diferente en la gestión de los estudios universitarios de Medicina. Así, mientras la Xunta y los tres rectores de las universidades gallegas acaban de sellar un pacto para repartir la docencia y frenar la creación de nuevas facultades fuera de Santiago, la Junta de Castilla y León certificaba esta misma semana el acuerdo con la Universidad de León para garantizar la implantación desde el próximo curso del Grado de Medicina, que contará con 80 estudiantes desde septiembre. A la institución leonesa se unirá la de Burgos, donde también está todo arreglado para empezar con la facultad de Medicina en el curso 2026-2027, en su caso formando a 72 futuros sanitarios.

Así, dos provincias como León y Burgos, como 446.000 y 359.000 habitantes, podrán presumir de incorporar en sus universidades Medicina, sumándose en Castilla y León a las dos titulaciones históricas en este campo como son las de Valladolid, donde este año ingresaron 219 estudiantes, y Salamanca, con 207 plazas habilitadas. La comunidad vecina contará, por tanto, con cuatro facultades de Medicina para una población de menos de 2,4 millones, una cifra más baja que la del conjunto de Galicia (2,7 millones), donde Santiago se ha garantizado al menos hasta el final de la década mantener el monopolio de una única facultad compartiendo con Vigo y A Coruña, si llega a desarrollar el acuerdo, la docencia del segundo ciclo y la creación de nuevas unidades para el profesorado.

«Ahora impartirá unos estudios de Medicina de calidad y excelencia, con un enfoque innovador y acorde a las necesidades del entorno», destacaba esta semana el presidente de la Junta y Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, sobre la apuesta de su comunidad por ampliar las posibilidades de estudiar Medicina en el territorio. A esas palabras no fue ajeno el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que aprovechó para criticar la distinta forma de gestionar la formación sanitaria en ambas comunidades.

«El mismo día que Rueda nos niega la facultad, Mañueco dice que en diciembre la agencia para la calidad del sistema universitario aprobará la memoria para que Medicina se pueda impartir en León, a los que felicito, desde el próximo curso. Es un escándalo intolerable. A Vigo le niega y en Castilla la aprueba para León, es la forma distinta de funcionar», explicó el alcalde, que horas antes censuraba el pacto entre universidades gallegas y Xunta.

«Es un modelo atrasado y que ya fracasó, es una mala decisión porque es lo mismo que hicieron hace 10 años y sobre lo que no hicieron nada», señaló el regidor vigués, que eludía señalar a los rectores y carga directamente las tintas contra la Xunta y, en particular, su presidente, Alfonso Rueda.

«Xunta y Rueda dejaron sin facultad a Vigo, la mayor ciudad de España sin ella cuando hay una gran demanda y era el momento, por eso quiero que expliquen ese antiviguismo de dar privilegios de la Edad Media a Santiago contra la ciudad más importante de Galicia», añadió Caballero, crítico también con el PP vigués.

Satisfacción

Muy distinta es la opinión del presidente del Colegio de Médicos de Pontevedra, Isidro Lago, que valoró como «muy positivo» el acuerdo «porque no podemos tener tantas facultades de Medicina como aeropuertos en España». Antes de un acto junto al conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, Lago dijo que el pacto «es buena idea», compartida por la organización que preside.

Añadió que «nunca queda cerrado» el camino de crear otra facultad si fuera necesario «a largo plazo», pero señaló que este acuerdo es «un primer intento» que da lugar a «un camino ya andado» y «un buen bagaje». En todo caso, ha insistido en que la descentralización de la docencia es «la mejor solución» ahora y advirtió: «La mejor solución es la que han adoptado en este momento los rectores de las universidades. Creo que es totalmente positivo y, además, valoraremos muchísimo la excelencia de las clases prácticas que se pueden dar en los dos centros que se añaden en este momento al segundo ciclo».

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