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Caamaño: «Hay médicos hoy que no quieren ver pacientes, ni hacer guardias»

El conselleiro llama a una profunda reflexión sobre la formación de doctores en el homenaje a 70 jubilados del Colegio de Pontevedra

Los 67 médicos jubilados que asistieron al acto de homenaje del Colegio Médico. |  Fotos: Alba Villar

Los 67 médicos jubilados que asistieron al acto de homenaje del Colegio Médico. | Fotos: Alba Villar

Elena Ocampo

Elena Ocampo

El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, anunció que la Ley de Saúde de Galicia llegará «próximamente» al Consello da Xunta con el objetivo de prevenir y mejorar la respuesta frente a la violencia en el ámbito sanitario, en un contexto marcado por el déficit de profesionales, especialmente en atención primaria y pediatría, y por la necesidad de adaptar la profesión médica a los nuevos tiempos. Subrayó que la seguridad de los profesionales constituye una «prioridad absoluta» para la Xunta.

Una de las médicas que recibió un diploma de reconocimiento por parte de las autoridades.

Una de las médicas que recibió un diploma de reconocimiento por parte de las autoridades.

Durante el acto de homenaje a los médicos jubilados organizado por el Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra, en el que se reconoció la trayectoria de 70 facultativos —asistieron 67 doctores—, el titular de Sanidade apeló a la implicación del colectivo en el diseño del mejor modelo asistencial posible, ante «los retos de la falta de profesionales y la oportunidad del avance tecnológico».

Reflexivo, el conselleiro cuestionó la formación médica actual, preguntándose si «el acceso a la carrera y el cuerpo de conocimiento que se imparte en las facultades son realmente los adecuados para los profesionales del futuro». Alertó de un cambio de paradigma dentro de la profesión: «Estamos en un entorno en el que hay médicos que estudian medicina y que no quieren hacer guardias ni ver pacientes. Y esto hay que reflexionarlo: ¿cómo hemos llegado a esta situación? Revertirla es difícil», señaló.

Caamaño lamentó la pérdida progresiva de lo que definió como «la medicina más allá de la ciencia y el arte, la medicina cercana, empática y humana, que cada día se ve menos porque tendemos a la tecnificación máxima».

Además, instó a los nuevos profesionales a cultivar valores humanos esenciales frente al conocimiento técnico, recordando que «el saber ya no es exclusivo de los médicos, porque el conocimiento está en manos de la inteligencia artificial». En su opinión, la figura del médico del futuro debe basarse en la humildad, la prudencia, la empatía y la curiosidad, además de en una ambición «sana y ética». Animó a las nuevas generaciones a aceptar el error como una oportunidad de mejora y a recuperar el interés por la docencia y la investigación.

Generación ejemplar

Caamaño tuvo también palabras de agradecimiento a los médicos jubilados presentes y ausentes, reconociendo su trayectoria «como representantes de una medicina que empieza a no verse, pero que sigue siendo esencial». «Representáis una forma de entender la medicina que va más allá del conocimiento: la medicina del cuidado, la del respeto y la de la humanidad», afirmó.

El acto que incluyó la imposición de insignias y la entrega de diplomas contó con la presencia de Ana Pastor y Luis Campos Villarino. Entre los médicos jubilados resonaron nombres reconocidos de la sanidad gallega, como el del exjefe de servicio de Otorrinolaringología, doctor Carmelo Santidrián, o el que fuera el jefe de servicio de Reumatología, Ceferino Barbazán, entre muchos otros. «Está claro que no son suficientes los médicos que entran; hacen falta muchísimos profesionales para cubrir una asistencia digna en este país, y que no la perdamos», indicó, consultado por FARO.

Entre las homenajeadas también se encontraba la doctora Carmen Sánchez Alonso, quien desarrolló su carrera como médico de familia, forense y en el ámbito del control médico privado. Recordó los años de incertidumbre laboral vividos por su generación y advirtió que «la medicina ha perdido respeto, y eso pesa en la relación con los pacientes», aunque animó a los jóvenes a mantener viva la vocación «pese a las dificultades».

Por su parte, el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra, Isidro Lago, pronunció un discurso emotivo, «un agradecimiento colectivo por una vida entera entregada a los demás».

Lago definió a los médicos jubilados como «faros en medio de la incertidumbre» y «guardianes de la vida», y destacó el papel silencioso de sus familias como apoyo constante. Pidió un mayor reconocimiento institucional para los profesionales retirados, defendiendo que su experiencia «no se desvanezca entre papeles ni burocracias».

«Jubilarse no significa dejar de ser médico», concluyó Lago, invitando a los homenajeados a vivir esta nueva etapa «con serenidad, orgullo y la satisfacción de haber cumplido el juramento más profundo de la medicina: estar al servicio de los demás».

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