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La parroquia de Vigo que trazó su árbol genealógico

Valadares cuenta con estudio de los linajes de su vecindad desde mediados del siglo XIX y con un detallado mapa toponímico de su territorio elaborados para ayudar a localizar propiedades desconocidas a sus dueños

Montaje sobre una vista de Valadares y Vigo de una genealogía.

Montaje sobre una vista de Valadares y Vigo de una genealogía. / Marta G. Brea / Ana Isabel Montouto

Herederos ante testamentos en los que se les legan terrenos que desconocen y que son incapaces de situar en un mapa. Ni el topónimo ni los nombres de los propietarios colindantes les dicen nada. «¿Cómo localizo esta 'coutada'?» es la pregunta.

Consciente de esta problemática, el Centro Veciñal e Cultural de Valadares llevó a cabo una iniciativa única: una «topogenealogía», un estudio de su territorio que recoge su nomenclatura tradicional -es decir, sus topónimos-, y a la vez liga ese suelo a sus familias propietarias, dibujando así un inmenso árbol genealógico de la parroquia.

«O proxecto responde á necesidade de coñecer o terreo e a súa propiedade. Debido ao abandono do mundo rural e dos seus usos, sumado á xente que xa non vive na parroquia ou que xa morreu, non se coñecen os lugares nin os seus nomes. Como nas escrituras dos terreos adoitan aparecer os ‘estremantes’ –propietarios de fincas limítrofes- recompilamos información das familias da parroquia, os seus ascendentes e descendentes, para trazar a titularidade do solo», recuerda el historiador Diego Monroy, una de las tres personas que formaron el equipo que llevó a cabo el innovador proyecto.

Con él, la administrativa Amparo Otero y la ingeniera forestal Laura Benedicto, que se encargó de la recogida de topónimos y de la cartografía de la parroquia, la más extensa de Vigo con casi 13 km2

Diego Monroy (historiador), Amparo Otero (administrativa) y Laura Benedicto (ingeniera forestal), los autores del estudio, en una imagen tomada en 2013.

Diego Monroy (historiador), Amparo Otero (administrativa) y Laura Benedicto (ingeniera forestal), los autores del estudio, en una imagen tomada en 2013 cuando estaban realizando la investigación. / Ricardo Grobas

Este ambicioso estudio «topogenealógico» constituye una herramienta que ayuda a localizar parcelas desconocidas por sus legados. A través de los nombres tradicionales de los distintos lugares de la parroquia -que aparecen en los testamentos-, se ubica la zona aproximada de la «coutada»; y mediante la genealogía se pueden rastrear los descendientes de los dueños de los terrenos colindantes.

El trabajo se mantiene en plena vigencia a día de hoy, más de 10 años después de su realización. «Daquela xurdira dun obradoiro para ver de onde partimos como Valadares, de indagar na súa historia, nas súas familias máis antigas, como foron medrando…», explica Ana Pérez Davila, presidenta del Centro Veciñal e Cultural de Valadares.

En esta década, la pionera iniciativa no solo ha cumplido con su objetivo original, ayudar a localizar terrenos, sino también a preservar la riqueza de los nombres tradicionales de la tierra y conservar la memoria de las familias a través de un registro al que se pueden realizar consultas.

Un árbol genealógico que abarca a casi toda la parroquia

«Trazamos a xenealoxía de todas as familias de Valadares desde mediados do século XIX ata os anos 80 do pasado século. O que practicamente é toda a veciñanza», describe Diego Monroy.

Para trazar ese gigantesco árbol genealógico se partió de los libros parroquiales de registros de nacimientos, bodas y defunciones, y del padrón municipal de los años 1945 y 1960. Además de las fuentes históricas, tanto para rastrear los linajes como para recopilación de topónimos, fue crucial la aportación de los vecinos.

«Son familias moi grandes e moi enlazadas, case todos tocamos nalgunha parte. Agora xa non tanto porque veu á parroquia moita xente de fóra, pero antes case todos tiñamos algún parente en común», destaca Ana Pérez. Según datos del IGE (Instituto Galego de Estatística), en 2022, la población de parroquia superaba los 5.400 habitantes.  

Fue tal la envergadura del proyecto que los seis meses iniciales se prolongaron un año y medio: «Foi un traballo moi laborioso», destaca Monroy. La detallada genealogía plasma multitud de datos: fechas de alumbramiento, bautismo y enlace matrimonial; progenitores, hijos, padrinos y madrinas; barrio de residencia, profesión…

Consultas familiares, de herederos… pero no en busca de la nacionalidad

La conocida como «ley de nietos» -que permite solicitar la nacionalidad española a hijos, nietos y bisnietos de españoles exiliados por la guerra civil y la dictadura franquista- disparó las consultas a los archivos, como al Diocesano de Tui-Vigo, que recibió miles de peticiones.

Sin embargo, a la presidenta del Centro Veciñal e Cultural de Valadares no le constan solicitudes recientes con el fin de buscar antepasados en la parroquia a raíz de la Ley de Memoria Democrática. Detalla que tras la presentación del proyecto recibieron muchas consultas, especialmente de vecinos interesados por sus linajes o por la toponimia local, así como solicitudes de ayuda para localizar terrenos.

A lo largo de los años, aunque han seguido recibiendo peticiones, este interés ha mermado, «quizás porque hay mucha gente que no conoce lo que tenemos, especialmente si es de fuera de la parroquia», concluye Ana Pérez.

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