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Ellos y ellas revolucionan las bandas populares

En un momento en el que las nuevas generaciones gallegas se desarraigan de la música tradicional, agrupaciones como la banda de O Rosal o la Unión Musical de Valladares llevan a cabo iniciativas en sus actuaciones y vías de comunicación. Con ellas buscan modernizar su imagen y atraer a nuevo público.

La Agrupación Musical do Rosal, en su concierto con The Rapants.

La Agrupación Musical do Rosal, en su concierto con The Rapants. / Cedida

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Las bandas populares forman parte del imaginario colectivo de cualquier aldea gallega, y el área metropolitana de Vigo (que cuenta con 13 federadas), no es la excepción: todo vigués que se precie se ha despertado un domingo con el sonido de un pasacalles, o ha bailado uno de sus pasodobles. Sin embargo, sólo hace falta asistir a un par de conciertos para darse cuenta de que su público potencial acusa ya el paso de los años, mientras que las nuevas generaciones parecen haber olvidado a estos grupos de músicos aficionados que hace años dominaban sin rival las verbenas y procesiones. Desde dentro, las agrupaciones llevan años siendo conscientes de esto, y varias están tomando medidas para reconectar con el público joven y demostrarle que la música de banda está más viva que nunca.

La banda de O Rosal, pionera en ofrecer actuaciones innovadoras

Claro ejemplo es la Agrupación musical do Rosal, que desde 2022 organiza un concierto sinfónico con artistas invitados cada 25 de julio. La dinámica empezó con Treixadura y prosiguió con un temático de Broadway, pero la verdadera apuesta innovadora llegó el año pasado, cuando reunieron 4.000 personas en la Praza do Concello para escuchar a la agrupación junto a Fillas de Cassandra. «Vimos que a xente quería ver cousas novas, tirámonos á piscina e foi unha animalada: unha repercusión mediática brutal, non se cabía na praza… mesmo notamos que no resto dos concertos do ano viu máis xente, que entenderan que isto tamén mola, que isto non é só a banda de pasodobre e procesións», cuenta su director Javier Alonso.

La apuesta de este año no se ha quedado atrás: The Rapants acompañaron ayer a la banda de O Rosal en el renovado Amdor Fest, que también contó con varios DJ y foodtrucks: «É unha aprendizaxe do ano pasado, onde só houbo o concerto e quedamos con ganas de máis, pero este ano alongouse ata as 4 da mañá, para que toda esta xente que nos visitou puidera quedarse a tomar unha caña ou cear algo, ofrecemos a experiencia completa», explica Alonso.

Detrás de los arreglos musicales que permitieron compaginar el sinfónico con el indie está el compositor goianés Andrés Álvarez, que también fue el encargado de adaptar las partituras originales a la banda en los tres conciertos sinfónicos anteriores. «Xa fixera varios arranxos para concertos con música folk, e é verdade que isto require máis traballo de adaptación, pero creo que todo tipo de música ten o seu toque e se lle pode sacar un resultado interesante», contaba Andrés horas antes de reunirse con The Rapants tras el primer ensayo conjunto, donde, confiesa el arreglista, quedaron «encantados de escoitar os seus temas con outra formación que nunca escoitaran antes. De feito, contábanme que por momentos estaban tan despistados apreciando a música da banda que se esquecían de que tamén tiñan que tocar».

Andrés Álvarez, arreglista y compositor.

Andrés Álvarez, arreglista y compositor. / Cedida

Pero el ámbito de la actuación no es el único en el que se está trabajando una nueva imagen, sino que la forma de comunicarse con el público también está cambiando. Para encontrar el mejor ejemplo hay que irse a las parroquias de Vigo, donde Alexia Collazo, Aroa Lorenzo y Beatriz Iglesias manejan las redes sociales de la Unión Musical de Valladares y cogen relevancia en TikTok con sus vídeos de humor: «Ti tes que adaptarte a cada rede. O contido máis profesional e serio que subimos a Instagram e Facebook non o ve ninguén en TikTok. E como non queriamos que fora unha conta de adorno, comezamos a facer vídeos a partir de audios virais ao tonto adaptándoos á música e á banda, e vimos que funcionou» cuenta Aroa.

Aroa Lorenzo, Alexia Collazo y Beatriz Iglesias, community managers de la Unión Musical de Valladares.

Aroa Lorenzo, Alexia Collazo y Beatriz Iglesias, community managers de la Unión Musical de Valladares. / David Alján

Su cuenta acumula likes y seguidores gracias a recrear situaciones cómicas sobre ensayos que se alargan o músicos desordenados, que si bien «é moi pronto para verlle resultados externos», ya está dejando un efecto positivo a nivel de banda: «Grazas a isto hai un grupo máis afianzado. Xente máis diferente entre si, que pensan que en principio non teñen cousas en común, agora pasan tempo xuntos, os maiores e os pequenos que nun principio nun ensaio só se saudarían agora tamén participan e conversan», detalla Alexia.

Acciones a todos los niveles para mejorar la percepción de las bandas por parte de la juventud que se llevan haciendo años, pero que es ahora cuando están cogiendo fuerza: «Vendo que isto funciona hai máis xente que se tira á piscina, creo que se abre un melón de colaboradores que teñen menos que ver co noso mundo, pero cos que a fusión de estilos contrastantes é unha vía de futuro moi interesante de explorar», cuenta Javi Alonso. Por su parte Aroa destaca la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, pues «o noso público obxectivo é xente que por desgracia non está eternamente, temos que buscar o xeito de ter máis presencia entre a mocidade porque é o futuro da banda». Una banda que, precisamente por ser «popular», no se puede permitir desconectarse de su pueblo.

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