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«Nunca estuvimos en una situación tan grave»

La Asociación AFAN, que atiende a más de seiscientas familias en la ciudad, se queda sin comida en sus almacenes. Un cambio en la normativa elimina las ayudas europeas que recibían y permitían repartir alimentos básicos como pasta, atún, tomate o garbanzos a los vigueses que más lo necesitan.

Tensi González, presidenta de AFAN, muestra estanterías y congeladores vacíos de uno de sus almacenes

Tensi González, presidenta de AFAN, muestra estanterías y congeladores vacíos de uno de sus almacenes / Marta G. Brea

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Vigo

La Asociación de Freixeiro de Ayuda al Necesitado (AFAN) es uno de los escudos sociales más importantes de Vigo. Con Tensi González al frente, llevan unas cuatro décadas dando comida a las familias de Vigo que más lo necesitan. Pese a atravesar épocas difíciles, Tensi asegura que «no he vivido nunca una cosa como lo que está pasando ahora».

Un simple vistazo a sus almacenes en la calle Pastora permite comprobar que no está exagerando. Las estanterías están vacías: apenas tienen unas latas de conservas y productos de higiene básica. En las neveras tampoco hay nada. La clave para entender esta situación, explica Tensi, es un cambio en la normativa que elimina directamente el suministro que llegaba dos veces al año procedente de Europa de alimentos básicos como pasta, tomate, atún, garbanzos o sardinas.

«Ahora las familias, según nos ha dicho Cruz Roja, tienen que acudir a los Servicios Sociales del Concello y después la ONG les da una tarjeta para que vayan al supermercado a comprar. Y este proceso puede tardar un mes. Los estómagos no tienen burocracia, las familias tienen que comer todos los días, no pueden esperar a que les llegue esa tarjeta», explica Tensi, que está indignada ante la situación actual.

A sus 84 años, sigue peleando para que ninguna familia que lo necesite se quede sin alimentos. Afortunadamente, explica, les queda la ayuda económica que les ofrece el Concello de Vigo y la Xunta de Galicia, que de momento les permite comprar carne y pescado, gracias también que hay muchas empresas que dan facilidades para ello sabiendo que es por una buena causa.

Usuarios y voluntarios de la asociación solidaria AFAN, ayer, en al sede de la calle Pastora

Usuarios y voluntarios de la asociación solidaria AFAN, ayer, en al sede de la calle Pastora / Marta G. Brea

«Yo no voy a dejar sin comida a ninguna familia que venga por aquí y lo necesite. Pero con la situación actual nos lo están poniendo muy difícil. Yo no estoy aquí para lucrarme, sino para ayudar. No tengo nada en contra de la Cruz Roja, pero fundé AFAN para ayudar a las familias desfavorecidas y lo voy a seguir haciendo», explica una Tensi a la que no le falta energía para rebelarse y poder seguir muchos más años atendiendo a las más de seiscientas familias que recurren a AFAN para poder comer.

Lo poco que queda en los almacenes procede de donaciones de empresas y particulares que además, como explica el voluntario Víctor Pérez, cada vez van a menos. «Llega muy poco. El almacén de la planta de arriba está completamente vacío, y al de abajo le queda lo justo», lamenta. El ejército de voluntarios que ayuda a Tensi a diario se dejan la piel para dar un vuelco a la situación y evitar un cierre de AFAN que sería dramático para miles de vigueses.

Hortensia (Tensi) González, lesionada por un atropello reciente, ayer en la asociación solidaria AFAN que dirige

Hortensia (Tensi) González, lesionada por un atropello reciente, ayer en la asociación solidaria AFAN que dirige / Marta G. Brea

El problema es que ahora todos los recursos que llegaban de la Unión Europea se gestionan a través de Cruz Roja, que entrega esas tarjetas de compra. El objetivo era evitar las conocidas como las colas del hambre en asociaciones como AFAN y comedores sociales, pero como insiste Tensi «los estómagos hay que llenarlos a diario, no se puede esperar un mes por unos papeles».

Además del reparto diario de alimentos, la ONG hace posible que muchos usuarios puedan afrontar el pago de los gastos de vivienda, luz y agua, y siguen haciéndolo pese a contar con recursos mínimos.

«Si nos ponemos a comprar arroz o cualquier otro de los alimentos que nos ha dejado de llegar desde Europa, no podríamos adquirir carne o pescado. Las ayudas que recibimos no nos lo permiten, no nos da para todo», lamenta Tensi, que quiere agradecer el apoyo económico constante que ha recibido durante todos estos años por parte tanto del Concello de Vigo como de la Xunta de Galicia.

Vigués Distinquido

Su extraordinaria labor y la del resto de comedores sociales durante la pandemia fue reconocida en el año 2021 con el premio Vigués Distinguido, distinción que la ONG ya había recibido anteriormente, y que en esta ocasión incluyó una mención especial para Tensi González por su loable trayectoria en la sombra ayudando durante cuarenta años sin descanso a los vigueses que más lo necesitan.

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