Caseros ya avisan por contrato al inquilino que si no paga irá a un registro de morosos
Propietarios de la ciudad empiezan a incluir una cláusula en el documento advirtiendo sobre posibles deudas
Arrendatarios pueden obtener por 10 euros un certificado conforme no tienen ninguna cantidad impagada

Jóvenes ven anuncios de pisosen una inmobiliaria. / Marta G. Brea
Los posibles impagos de los inquilinos son la mayor preocupación de los caseros de Vigo a la hora de alquilar sus viviendas. Por eso cada vez piden más avales: un mes de fianza y otro de garantía adicional, además del abono por adelantado de la primera mensualidad. A todo eso hay que añadir el seguro de impago, que por lo general lo están afrontando los inquilinos, y contrato o nóminas que demuestren que se cuenta con una holgada estabilidad laboral. Pero hay caseros de la ciudad que ya han ido un paso más allá: siempre que el inquilino lo acepte, han empezado a incluir en los contratos de arrendamiento que, en caso de impago de la renta mensual, las personas alquiladas serán incluidas en un registro de morosos.
Concretamente, en la BDMI (Base de Datos de Morosidad Inmobiliaria) impulsada por Idealista donde en una página web, tanto agencias como profesionales de alquiler pueden incluir a arrendatarios que tienen historial de impagos y también consultar ese registro para detectar potenciales morosos y no alquilarles sus viviendas.
Antonio Carballeda, gerente de la Inmobiliaria Best House, con varias oficinas en Vigo, asegura que ya se están firmando contratos en los que se incluyen esta cláusula. «Ese registro no es oficial, pero sirve de base para los propietarios e inmobiliarias a la hora de saber si alguien tiene un historial de morosidad», explica. Los inquilinos también tienen la opción de dar más confianza a los caseros pagando diez euros por un documento, también en Idealista, que certifique que no tiene ningún problema de morosidad. Este certificado, al menos en Vigo, apenas se está utilizando. Los propietarios y las inmobiliarias, apunta Carballeda, «valora más las garantías que ofrezca el arrendatario». También apunta que las referencias que aporten los anteriores caseros «no suelen ser referencia porque, en caso de que haya tenido problemas con el inquilino, querrá quitárselo de encima». «Es por eso que no suelo confiar en esas referencias», añade el gerente de la inmobiliaria Best House.
Esa base de datos de morosos sí que permite a los propietarios cribar mejor a la hora de encontrar un inquilino para la vivienda, pues permite descartar a los que aparezcan en ese registro. Y avisan por contrato, incluyendo la cláusula mencionada, de que si el arrendatario no paga será incluido en esa base de datos.
Tanto el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga), como profesionales del sector de la ciudad, llevaban tiempo solicitando la creación de un registro de morosos para dar confianza a los arrendadores y disuadir del alquiler a aquellas personas que no estén dispuestas a afrontar los pagos, fomentando el abono puntual de los inquilinos, para evitar que quedase registrada su posible morosidad. Habrá que ver si con el impulso de esa base de datos en Idealista y la inclusión de cláusulas específicas en los contratos advirtiendo a los inquilinos de que si acumulan deudas serán inscritos en ella se reducen los impagos.
Las comunidades se hartan y ponen en el tablón los pisos que no pagan las cuotas
Comunidades de vecinos de Vigo, hartas de la morosidad y después de intentar de forma amistosa pero sin éxito que los residentes cumplan con los pagos de las cuotas, llevan ya tiempo publicando en los respectivos tablones de anuncios del edificio qué pisos son los que son morosos con la comunidad, algo que según está redactada la actual Ley de Propiedad Horizontal no vulneraría la legislación de protección de datos, porque se identifica la vivienda, pero no los nombres ni los apellidos de los que residen en ella.
Hay que tener en cuenta que la revelación de los morosos debe quedar reducida a un espacio que solo sea accesible a propietarios y vecinos del edificio, algo complicado teniendo en cuenta la proliferación de pisos turísticos y el trasiego constante de repartidores, familiares o amigos que a diario pasan por una comunidad.
Obviamente, los presidentes de la comunidad o el administrador de fincas correspondiente deben comprobar que las cuotas que se van a reclamar deben estar bien detalladas y calculadas y, si es necesario, convocar una junta para comprobar la titularidad de la propiedad en caso de dificultades para contactar con los residentes.
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