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La Fiscalía pide 33 años de cárcel para el profesor que mató a su ex en Baiona

Expone que Ángel Rodríguez actuó por «odio» y «desprecio» hacia Beatriz

Describe el «espanto» que sufrió la víctima al ser atacada delante de sus dos hijos, «testigos directos» del asesinato

La vivienda en la que sucedieron los hechos

La vivienda en la que sucedieron los hechos / Ricardo Grobas

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Quería verla sufrir. Era tal el «odio» que sentía Ángel Rodríguez hacia su exmujer Beatriz Lijó –una abogada y funcionaria de 47 años natural de Baiona– que no solo buscó para ella el dolor físico, sino causarle también un «daño moral» al atacarla delante de sus dos hijos de tan solo 6 y 9 años. Muchas de las heridas que, presuntamente, le provocó con un cuchillo y un hacha eran «innecesarias» para causarle la muerte. Pero no se detuvo. Le movía el ánimo de «dominar» y «despreciar» a quien había sido su mujer durante doce años e imponer «su voluntad» sobre ella tras años de «crispación» y decenas de pleitos relacionados con los menores.

Ángel Rodríguez, de 46 años y profesor de matemáticas, ejecutó su plan la noche del 5 de febrero de 2023 a las puertas de la casa de la fallecida, en el barrio de A Percibilleira de Baiona, cuando iba a entregarle a Beatriz a sus hijos tras pasar con ellos el fin de semana. Se entregó a las pocas horas en una comisaría de Ourense para, varios días después, terminar confesando el crimen. La Fiscalía pide para él 33 años de prisión, 25 por el delito de asesinato y otros 8 por las graves lesiones psíquicas de sus dos hijos menores, «testigos directos» del crimen. Le aplica las agravantes de parentesco y la de género.

En cuanto a la responsabilidad civil, reclama para los dos menores así como para los tres hermanos de la víctima, más de medio millón de euros (525.000) en total.

Sin posibilidad de defensa

La fiscal destaca el carácter sorpresivo del ataque, que dejó a Beatriz sin posibilidad alguna de defensa. El acusado llegó al domicilio de su exmujer con los pequeños y, «oculto entre sus prendas», un cuchillo y un hacha. Cuando la tuvo enfrente –siempre según el relato de la Fiscalía– se «abalanzó» sobre ella y le clavó varias veces el arma blanca en el cuello, tórax y cara, causándole lesiones también en las manos y brazos cuando ella trató de protegerse.

Ya tirada en el suelo, sin la más mínimo opción de defensa, la golpeó «al menos nueve veces» con el hacha en la cabeza. Aunque muchas de estas heridas eras susceptibles de causar la muerte de Beatriz, todas se produjeron antes o próxima a la muerte. lo que aumentó de forma más que «innecesario» su dolor.

Pero, por encima de todo, la Fiscalía destaca en su escrito el «sufrimiento moral» y «espanto» que sufrió la víctima cuando fue consciente de que sus dos hijos estaban delante: «el acusado los quiso situar expresamente en el mismo escenario de la muerte de su progenitora [...] o al menos siendo plenamente consciente de su presencia y del terrible daño emocional que les estaba causando». En base a esta «traumática y violenta visión», la fiscal le atribuye a Ángel Rodríguez los dos delitos de lesiones psíquicas. En modalidad de prueba constituida, el mayor de los rehusó contar algo de lo sucedido.

El crimen machista de Estela, a la espera de las cámaras de seguridad

Otro de los casos que instruye el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de Vigo también tuvo lugar en Baiona, concretamente en la parroquia de Belesar. Se trata del crimen de Estela Blach a manos, presuntamente, de su expareja, Humberto González, detenido tras varios días a la fuga en noviembre de 2013.

Ella fue asesinada a golpes y su cuerpo fue hallado a las puertas de la casa de González. El juez está pendiente de recibir las grabaciones de varias cámaras de seguridad para imputarle un segundo delito de quebrantamiento de condena, ya que tenía una orden de alejamiento de la víctima.

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