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La AECC estrena en la ciudad su servicio de fisioterapia y ejercicio físico

El programa, gratuito, busca que el paciente oncológico sea experto en su autocuidado para reducir efectos secundarios y prevenir secuelas

Desde la izq., Jorge Torres, Diana Vidal y Carmen García.

Desde la izq., Jorge Torres, Diana Vidal y Carmen García. / José Lores

Vigo

Lamenta la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) que «a pesar de la plétora evidencia científica en torno a los beneficios del ejercicio antes y después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, muy pocos paciente se mantienen físicamente activos». Alude a muchos factores, como la falta de programas dedicados a la actividad física en cáncer, al déficit de profesionales, al miedo de los pacientes a que tenga efectos adversos o a las dificultades para costeárselo. Para abordar esta problemática, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) acaba de poner en marcha en la ciudad su servicio gratuito de fisioterapia y ejercicio físico para convertir a pacientes oncológicos en «expertos en su autocuidado».

La AECC en Vigo ya ofrecía este servicio a los pacientes del área sanitaria, pero por falta de espacio en su antigua sede, los derivaba a la de Pontevedra. De hecho, 22 han sido atendidos allí en los últimos 9 meses, con un total de 219 sesiones en 2024. Con las nuevas instalaciones en la calle Venezuela, estrenan el servicio en la ciudad. Carmen García Hijano, coordinadora de atención al paciente y usuario, destaca que mejoran así en accesibilidad y cumplen con el principio de equidad, algo que resulta fundamental para la asociación, porque «no todos el mundo se puede permitir los gastos que conlleva la enfermedad». De ahí también que sus servicios sean gratuitos para todos los pacientes oncológicos.

La pérdida de masa muscular y de funcionalidad, el dolor articular o el insomnio, entre otros muchos, son efectos secundarios de los tratamientos oncológicos que se pueden mitigar con fisioterapia y ejercicio. También se pueden prevenir secuelas —como linfedema, incontinencia urinaria...— o rehabilitar los daños de las cirugías. Pero el objetivo fundamental y más común a todos los casos es «romper el círculo vicioso de la fatiga», destaca Jorge Torres, de Entrena y Salud y coordinador del programa.

Diana Vidal trata a un paciente, en el servicio de Fisioterapia y ejercicio físico de la AECC

Diana Vidal trata a un paciente, en el servicio de Fisioterapia y ejercicio físico de la AECC / José Lores

El servicio, que comenzará con 32 participantes y prevé alcanzar los 130 en un año, está dirigido a pacientes en tratamiento activo o que lo hayan estado en los doce últimos meses, siempre que cuente con un informe de un profesional médico de referencia que avale su participación y establezca limitaciones y recomendaciones. Someterán a los participantes a una valoración previa donde medirán su calidad de vida —con test validados de bienestar físico, emocional, y psicológico—, los síntomas de la enfermerdad, su fuerza y su capacidad cardiovascular. Al terminar el programa, en otra evaluación similar, analizarán los progresos.

El servicio incluye sesiones individuales de fisioterapia y colectivas de ejercicio físico. Explica la fisioterapeuta Diana Vidal Pérez que no a todos los paciente se les podrá indicar las segundas, pero podrán trabajar sus problemas desde las primeras y, si es posible, prepararles para sumarse después.

Dosis ajustadas

Una de las claves de hacer actividad física en ese momento vital es que esté guiado por un profesional. «Si quieres que el ejercicio sea como medicina, tienes que ajustar la dosis», señala el coordinador de este programa trimestral —de sesiones de 50 minutos dos días a la semana—. Se articularán en grupos pequeños, de 8 personas, para poder individualizar los ejercicios en función de las necesidades de cada una. Los beneficios son múltiples: mejora la capacidad respiratoria, favorece el control motor y del suelo pélvico, ayuda en la gestión del esfuerzo, fortalece la musculatura y facilita la realización de movimientos esenciales para la vida diaria...

«La idea es planificar sesiones sencillas y explicarles los ejercicios que deberían hacer para que luego lo puedan extrapolar al gimnasio que les quede más cerca o, incluso, que los hagan en casa», explica la fisioterapeuta. Cuentan que se trata de dar pautas a los pacientes para dotarlos de habilidades y herramientas que les permitan estar activos y mantener una calidad de vida lo más cercana posible a la que tenían antes.

Un componente fundamental será la motivación. «No va a ser puramente clínico, aplicaremos la gamificación», cuenta Torres. Se refiere a la aplicación de elementos propios del juego para obtener mejores resultados en el aprendizaje. Introducirán aspectos lúdicos y objetivos alcanzables. «El resultado va a ser más beneficioso», resaltan y apuntan que también fomenta las relaciones entre el grupo, lo que abre la puerta a que las mantengan fuera, tejiéndose redes de apoyo. A través de un itinerario personalizado, la meta en la que trabajará este equipo es en suministrar a cada paciente nuevas herramientas para que avance en su bienestar. Empoderarlo.

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