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El historial «negro» de la A-55 entre Vigo y Porriño: más de mil heridos desde 2017

Las curvas de Tameiga y de Los Molinos registran ocho de cada 10 siniestros que se producen en toda la autovía

La estadística prevé más de 400 accidentes hasta que se inaugure el nuevo trazado

Accidente registrado en la A-55.

Accidente registrado en la A-55. / FdV

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La A-55 es «inaceptable», con una seguridad vial «muy deficiente». Así la califica el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Y los datos lo confirman. Desde 2017, este vial, uno de los más peligrosos de España, suma más de 1.200 heridos y cinco fallecidos, el último, en febrero de este año: murió un hombre tras colisionar dos vehículos. Aunque se limitó su velocidad a 60 km/h en un tramo, se instalaron radares y se trató de modernizar con una inversión millonaria, sigue siendo una de las zonas de mayor siniestralidad de la red estatal. Es este el motivo por el que el Gobierno, impulsado principalmente por el alcalde olívico, Abel Caballero, ha decidido fijar un trazado alternativo entre Vigo y Porriño, donde se concentran en torno al 80% de los siniestros, principalmente, en las curvas de Tameiga y de Los Molinos. El documento técnico y el estudio de impacto ambiental comenzaron el pasado miércoles la ansiada fase de participación pública.

El objetivo del Ejecutivo central es definir una variante de trazado para dar continuidad a la A-52 desde Porriño hasta Vigo, donde se conectará con la A-55 en la zona del nudo de Baruxáns, «en el entorno del núcleo de Bembrive». «Se busca crear una conexión más directa entre ambos municipios para mejorar la conectividad y las condiciones de circulación y seguridad vial», explica. Basta con circular por esta lengua de asfalto para comprobar que nada tiene que ver con lo que se conoce como autovía. Su trazado es más propio de las carreteras de las parroquias viguesas, lleno de curvas. Con lluvia y niebla, como ha ocurrido esta semana, se convierte en una gran enemiga de los vehículos, situación que se intenta mejorar con trabajos de asfaltado. El intenso flujo de vehículos y el trazado sinuoso de la carretera, con pendientes y curvas cerradas, así como las incorporaciones, ponen en riesgo a los conductores.

Los datos del Ministerio evidencian que urge una alternativa al enlace más empleado para conectar la ciudad olívica con el área, Ourense y Madrid. Entre 2017 y 2023, se registraron en este vial 735 accidentes con víctimas y cuatro mortales, que robaron la vida a cuatro personas. En este periodo, se contabilizaron 1.211 heridos. Si se proyectan las últimas cifras con el año ya cerrado, es decir, las de 2023, la A-55 será testigo de más de 400 accidentes en los cinco años de espera para que entre en servicio el nuevo trazado, presupuestado en casi 390 millones: será un enlace de 10,5 kilómetros de longitud, con algo más de 4 kilómetros de túneles, que se comerán buena parte del presupuesto, más de 196 millones de euros. Precisamente, este vial sitúa a Pontevedra como la segunda provincia con la red de viales más peligrosa del Estado, solo por detrás de Barcelona —la ciudad autónoma de Ceuta lidera esta clasificación—.

Entre las medidas más efectivas para la reducción de accidentes, es habitual la instalación de radares. En la A-55, sin embargo, no han servido para rebajar la siniestralidad año a año. Cuenta con dos de los tramos con mayor número de multas de la red de carreteras del Estado. Concretamente, el ubicado en el punto kilométrico 9,2, en descenso desde Puxeiros en dirección Mos, es el quinto que menos se respetó a lo largo del 2023: se interpusieron 45.276 denuncias por superar el límite de velocidad, según datos de la Dirección General de Tráfico. A mayores, el otro control de velocidad situado 2 km más adelante, en el punto kilométrico 11,7, en los Molinos, también está dentro de los 50 radares con más multas en 2023: un total de 13.533. Entre los dos, registraron 60.505 denuncias. En la provincia, existen tres de estos radares fijos o de tramo que menos se respetaron a lo largo del año pasado.

La alternativa elegida por el Ministerio para poner fin a la A-55 es la que tiene un mayor trazado bajo tierra y, en paralelo, menor afección ambiental; las otras dos opciones barajadas por los técnicos prolongaban los soterramientos por debajo de los 3 kilómetros.

Mos tilda de «agresivo» el nuevo trazado y propone la AP-9 gratis

La alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, vuelve a exigir la gratuidad de la AP-9 en el tramo Puxeiros-Porriño, «non lesiva para o territorio e catro veces máis barata», como alternativa a la A-55, «posto que a nova proposta do proxecto en túnel é notablemente agresiva» para el municipio «e aumenta considerablemente a afección con respecto á anterior solución en túnel, recollida no PXOM (Plan Xeral de Ordenación Municipal) mosense de 2018». Adelantó que el Ayuntamiento de Mos presentará alegaciones.

Lamenta que la opción escogida por el Gobierno «aumenta considerablemente a afección en Sanguiñeda, paralizando o desarrollo de cinco solos urbanizables, e afecta a solo urbano consolidado coa demolición de naves con actividade económica, abre novas liñas de afección, afecta a máis de 100 vivendas existentes e incluso implica a expropiación e demolición de varias vivendas». «Modifica e corta viais municipais estructurantes, rompe conexións vitais como viaductos e supón múltiples afeccións a augas», indica.

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