Povisa sufre la segunda mayor fuga de usuarios y se queda con 115.600
Un total de 3.474 personas pidieron trasladarse al Chuvi y solo 321 se pasan al concertado
El conselleiro asegura que busca la «equidad» en la asistencia con el futuro concierto

Desde la izq. Silva, Gómez Caamaño, Parada y Puente Prieto, en la reunión de ayer, con jefes de servicio.
El primer año en el que la Consellería de Sanidade dio a los usuarios públicos que atiende Ribera Povisa la posibilidad de cambiarse al Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), lo hicieron 3.674. Era 2014, el año en el que se estrenaba el último concierto con el hospital de la calle Salamanca y que incluía un plazo anual para que algunos ciudadanos pudieran elegir hospital. No se volvió a vivir una fuga semejante. Hasta este año. A lo largo del pasado mes de octubre, un total de 3.474 personas han solicitado la salida del centro del Grupo Ribera Salud y solo 321 piden el traslado contrario.
Sanidade confirma que se aceptan todas las solicitudes presentadas «porque el paciente ejerce su derecho a pedir el cambio de centro». Con este saldo negativo de 3.150 usuarios, Povisa prestará ahora atención a unos 115.600. Es una reducción de 23.694 –un 17%– con respecto a lo que atendía al inicio del concierto.
Antes de este último plazo de elección de hospital, el de la calle Salamanca ya se encontraba en el nivel más bajo desde que cobra per cápita, es decir, por usuario que tiene asignado, independientemente de qué uso hace de los servicios. Pero ahora se queda cinco mil usuarios por debajo del mínimo que se comprometió a garantizarle el Servizo Galego de Saúde (Sergas) en el concierto que ahora está prorrogado. Según mantienen desde la consellería, solo deben compensarle cuando se baje de las 120.000 cartillas. «Cuando se reduce el número de pacientes por actuación de a administración».
Esta notable fuga de usuarios de Povisa se produce con el concierto singular ya caducado, tras agotar las dos prórrogas anuales recogidas en el concierto, con otra por interés general en curso. Esta finaliza con el año y desde Sanidade no avanzan si será la última.
Más presión para el complejo público
Este trasvase de usuarios supone también una mayor carga de pacientes para el Chuvi. Y no de cualquier tipo. Fuentes del complejo explican que los que deciden cambiarse son personas que necesitan o van a necesitar asistencia; gente que consume recursos.
Sin embargo, no se ha transmitido a los servicios que se vayan a aumentar los recursos del complejo público. Precisamente, el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, se reunió ayer con jefes de servicio del Área Sanitaria de Vigo en el salón de actos del Álvaro Cunqueiro. En un encuentro más reducido, con unos pocos representantes del foro de responsables facultativos, solicitó su opinión sobre cómo creen que debería ser la relación con el centro concertado. Manteniendo el secretismo sobre las negociaciones que llevan hasta la fecha, el conselleiro se limitó a trasladar a todos ellos que persigue dos objetivos. El primero, «que Povisa no sea un problema para el Sergas». El segundo, que los usuarios adheridos a Povisa disfruten de un servicio en las mismas condiciones que en el Chuvi. Equidad.
¿Y cómo se mide esa equidad? En el Chuvi entienden que debería garantizarse tanto en la cartera de servicios y los tiempos, como en la especialización de los profesionales y la dotación tecnológica. Esto último es quizá lo más evidente. A diferencia del complejo público, Ribera Povisa carece de robots quirúrgicos para operar a sus pacientes, de TAC intraoperatorio, de quirófano híbrido... Fuentes del staff médico sostienen que el Chuvi debe ir incorporando los procesos ultraespecializados y dejar a Povisa los más básicos. Otros consideran que este proceso solo puede acabar con la absorción de todas las tarjetas sanitarias por el complejo público. Todos coinciden en pedir que se planifiquen bien los recursos sea cual sea la vía elegida.
Una reunión de trabajo para escuchar
Siete meses después de tomar el mando de la Consellería de Sanidade y a poco más de un mes para que finalice el plazo que ha dado a su equipo para llegar a un acuerdo sobre algo crucial para el futuro del Área Sanitaria de Vigo, el concierto por el que reciben atención especializada una quinta parte de su población, Antonio Gómez Caamaño se reunió ayer con los jefes de servicio del Chuvi y de Atención Primaria y Comunitaria. en un «encontro de traballo». Acudió acompañado del gerente del Servizo Galego de Saúde (Sergas), José Ramón Parada; y del director xeral de Asistencia Sanitaria Alfredo Silva. La consellería informa de que lo hizo para «abordar diferentes aspectos relacionados coa mellora continua da atención sanitaria», sin dar más pistas. Coinciden los asistentes consultados que el conselleiro vino a escuchar. Todos aplauden que tengan en cuenta la opinión de los que están a pie de cama o quirófano, pero algunos se preguntan por qué no lo hizo antes. No hubo grandes anuncios ni novedades. Solo frases con buenas intenciones que unos agradecen y esperan que se traduzcan en acciones y otros temen que sean las mismas que repite en cada área y no lleguen a nada.Además de Povisa, le hablaron de docencia. Él trasladó la voluntad de avanzar en la descentralización del grado de Medicina. Ellos esperan que fructifique en más plazas y mejores condiciones. Especialmente Primaria reclamó más espacio. Especializada se quejó de no poder contratar a profesionales con una cualificación concreta porque hay que seguir las listas; pidió retirar la orden que impide aceptar máquinas en cesión y que está causando «serios problemas en la asistencia»...
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