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La Thermomix de la discordia protagoniza un conflicto laboral en una pastelería de Vigo

Una trabajadora, cuya pareja escribió una crítica negativa en Google sobre el céntrico negocio, fue despedida, pero pudo demostrar que el robot de cocina es suyo

Bollería en la vitrinada de una confitería

Bollería en la vitrinada de una confitería / Pablo Solares

Una Thermomix se ha erigido en la protagonista inesperada en un conflicto laboral entre la empleada de una céntrica pastelería de Vigo y la nueva gerencia del negocio. Y es que la empresa utilizó como uno de sus argumentos para despedirla que se había llevado a casa ese aparato y una batidora; sin embargo, la Justicia ha declarado improcedente el cese al existir dudas sobre quién es el propietario del famoso robot de cocina.

Todo comenzó en agosto de 2023, cuando la confitería cambió de manos. El pacto establecía que la nueva sociedad asumiría al anterior dueño como pastelero, y también se subrogaron otros tres trabajadores. Entre ellos, la protagonista de esta información, que estaba contratada como limpiadora, pero que también atendía al público. Lo que subyace en el pleito son los cerca de 100 euros más al mes que cobraría si tuviese un contrato como empleada de la pastelería.

En la carta de despido se aducen una serie de razones —entre ellas una crítica negativa en Google—, para justificar el fin de la relación contractual que tanto el Juzgado de lo Social n.º 1 como el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), en una sentencia del pasado mes de julio, han considerado insuficientes. Se ha impuesto a la empresa la readmisión de la trabajadora o el pago de una indemnización de 6.446,4 euros.

El recurso de la pastelería Solla ante el TSXG se centró en el supuesto hurto de los aparatos de cocina para tratar de sustentar que se había producido un incumplimiento contractual grave y culpable y, en definitiva, una conducta desleal. "Y la duda legal que el magistrado instancia sobre la propiedad de los enseres no excusa a la empleada de llevárselos sin pedir permiso", esgrimía la defensa de la empresa.

La Thermomix, elemento clave inesperado en un juicio laboral

La Thermomix, elemento clave inesperado en un juicio laboral / Marius Becker (Cas Agencias)

El fallo, sin embargo, respalda la valoración del Juzgado de lo Social n.º 1 y ve acreditado que la batidora fue un regalo que la trabajadora, que puso el 90%, y sus compañeros le hicieron a su entonces jefe. La Thermomix, por su parte, se la compró el pastelero a la empleada y luego ella se la fue abonando. Este robot se utilizaba para preparar la comida del anterior dueño y también para moler azúcar. Tras la sucesión empresarial, ella se llevó la Thermomix, la gerencia se la reclamó y ella se negó alegando que era suya. El expropietario y ahora pastelero fue el que se quedó con la batidora con la que le habían agasajado.

"Por consiguiente (...), en modo alguno puede imputarse a la actora un hurto, y (...) en todo caso, la duda legal sobre quién es el propietario de la citada máquina impide amparar el despido", concluyen los magistrados, que descartan que se produjese "una transgresión de la buena fe contractual, ni abuso de confianza".

Crítica en Google

La sentencia también considera "desvirtuados" los otros motivos esgrimidos por la nueva gerencia en la carta de despido. Eso sí, no entra en uno de ellos: la crítica negativa que la pareja de la empleada publicó en Google: "Eran los mejores croissants de Vigo con mucha diferencia, pero desde el nuevo cambio de propietario el producto no vale nada, el croissant sabe raro, nada recomendable". La empresa defendía que existía mala fe en el comentario, ya que el pastelero seguía siendo el mismo, y que le supuso un coste de reputación.

Además, la confitería acusaba a la empleada de negarse a realizar las funciones de atención y despacho a los clientes que venía realizando, y también de dejar de limpiar los aseos destinados al público. En los hechos probados, sin embargo, se establece que la mujer procedía de igual manera con ambas gerencias: limpiaba el obrador, incluidos los baños, y el instrumental, mientras que la zona destinada al público, incluidos los servicios, eran tarea de la persona que cerraba el local. Otra imputación era que no vaciaba los cubos de la basura ni del desagüe, pero quedó demostrado que se turnaba en esos cometidos con otros compañeros.

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