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Sin comida para los necesitados en Navidad

AFAN, que atiende a 6.000 vigueses, lanza un grito de ayuda para llenar su almacén: “Lo que tenemos es para un mes y estirando”

AFAN lanza un grito de ayuda para llenar su almacén.

Pablo Hernández Gamarra

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Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Nuevo grito de auxilio de una de las ONG vitales para el día a día de las familias viguesas. La Asociación Freijeiro de Ayuda al Necesitado (AFAN) vuelve a denunciar el desabastecimiento que sufren y advierten de que el otoño que acaba de empezar será bastante difícil. “Lo que tengo no me llega para nada, un mes y estirando” explica su presidenta, Hortensia González, frente a unas baldas casi vacías. Y es que ni siquiera los víveres almacenados permitirían entregar las raciones habituales previstas para Navidades.

En el último año han cuadriplicado el número de personas a las que atienden, superando las 6.000 por el continuo encarecimiento de la cesta de la compra. La gran mayoría son de la propia ciudad, los hay de otros municipios del área. El motivo de esta carestía es el cese de las ayudas de la Unión Europea para colectivos como el suyo. En su lugar, los organismos comunitarios han apostado por entregar tarjetas de crédito directamente a las personas que las necesiten para sus compras. Con estos fondos sufragaban la compra de arroz, legumbres, cereales y otros alimentos no perecederos, básicos en su reparto.

“Las tarjetas, cuando le lleguen a estas familias, qué necesidad habrán pasado ya, que los niños comen todos los días” denuncia su cabeza visible. A su vez, cree que muchas “lo van a pasar mal” por este nuevo trámite burocrático en un proceso que ya tiene suficientes cargas a nivel social. Tensi muestra el registro que hace a diario con quienes acuden a su local, indicándoles que no hay un plazo definido para volver y pide que lo hagan en cuanto se les agote la comida.

El primer día no marchan de aquí sin comer” confirma Víctor Pérez Troncoso, integrante del equipo con media docena de voluntarios que almacena, empaqueta y distribuye estas bolsas bajo una gran pancarta: “Nosotros sí os queremos”. Cada semana pasan entre 150 y 180 familias por este bajo de la rúa Pastora 44; a escasos metros de su almacén.

No es la primera crisis que sufren en sus finanzas o logística ya que “apretada está siempre”. El pasado mes de mayo dejaron de recibir ayudas para la compra de la leche, un alimento clave en el desayuno de las familias y al que deben dedicar 800 euros por cada palet. En aquel momento lanzaron otro SOS asegurando que “Vigo es quien de verdad responde, ¡que nos traigan leche, por favor!”. Precisamente las donaciones han sido uno de sus grandes puntales además de las colaboraciones con empresas gallegas punteras del sector pesquero y agrícola, quienes le donan materia “de calidad” varias veces al año.

Interior del local de AFAN en rúa Pastora con varias bolsas listas para sus usuarios

Interior del local de AFAN en rúa Pastora con varias bolsas listas para sus usuarios / Pablo Hernández Gamarra

Estas aportaciones y las de otros vecinos se suman a las ayudas públicas percibidas por parte del Concello –que este año incrementó la partida en 5.000 euros– o de la Xunta. Ambas sirven como “base” para unas compras que ahora, con el cambio de política marcado por Europa, puede tambalearse.

Con estas partidas hace “bolillos” que le permiten incluir zancos de pollo, pescado fresco, vegetales y otras comidas que se han vuelto prohibitivas en los supermercados debido a la inflación. “Antes tenía una pensión xeitosa y ahora tengo una pensión. ¿Cómo pueden vivir familias con mil euros y pagando una vivienda y habiendo niños?” se preguntan en las horas de trabajo matinales.

Precisamente los más pequeños son su debilidad personal cuando trata con los usuarios. En uno de los cajones de su despacho guarda siempre una tableta de chocolate con la que agasajarlos cuando acompañan a sus padres a la sede, llegando a llamarle algunos de ellos “abuela” por un gesto que pretendía anestesiarlos de la situación que los rodea.

Víctor Troncoso y Hortensia González ayer en los almacenes de AFAN sin comida.

Víctor Troncoso y Hortensia González, ayer en los almacenes de AFAN sin comida. / Pablo Hernández Gamarra

La relación se extendía a lo largo de todo el año con la visita de los Reyes Magos o la celebración de concursos de carnaval. Su labor también llega a otras entidades como el Celta Atletismo y su Trofeo Solidario de Navidad en el que recogen alimentos y juguetes en el estadio de Balaídos. En las paredes, fotografías con Míchel Salgado y otros exfutbolistas del EuroCelta que no dudaron en arrimar el hombro por la causa.

“Ojalá no tuvieran que venir”

Hortensia fundó AFAN con 38 años y en ella ha vivido varias crisis económicas y sociales, pero cree que ningún momento tan singular como éste en el que directamente han dejado de darle alimentos. “Todas las noches le pido a Dios que me de fuerzas para seguir y seguiré mientras tenga para dar, sea más sea menos. A sus 84 años padece una artrosis de la que asegura olvidarse mientras acude al local en Freixeiro.

“Ojalá que nadie tuviera que venir ni a AFAN ni a ningún sitio, que se pudieran defender solos”. Ese fue su deseo en un especial de Fin de Año en la televisión local y por él sigue aguardando. “No cierro después de Navidades porque dejo muchas personas que pasarían hambre” resume con resignación.

González asegura tener la conciencia tranquila por su labor ya que nunca lo ha concebido como un negocio y no dependió de ella para vivir. En 2021 el Concello la galardonó en los Vigueses Distinguidos junto a otros nombres de relieve como el medallista olímpico y regatista Nicolás Rodríguez García-Paz o el personal de Bienestar Social propio gobierno local.

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