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Agentes sociales proponen combinar los usos residencial y sociocultural en La Panificadora

Plantean la recuperación del ámbito con viviendas asequibles para gente joven, una residencia de estudiantes y otra de mayores con un jardín común, hostelería, comercio, arte, una biblioteca, zonas deportivas o una facultad

Estado actual de La Panificadora y parte de su entorno, abandonados desde hace años.

Estado actual de La Panificadora y parte de su entorno, abandonados desde hace años. / José Lores

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Espacios culturales y sociales, pisos para gente joven a precios asequibles, una residencia de mayores y otra de estudiantes con un jardín común, hostelería, pequeños comercios, servicios municipales, la Universidad, zonas deportivas, la Biblioteca del Estado, un gimnasio o talleres y negocios de artesanía. Son algunas de las ideas que proponen agentes sociales de la ciudad para resucitar La Panificadora, cuyas instalaciones junto a la Praza do Rei languidecen desde principios de los años 80. Lo hacen tras conocerse que el Concello y la Zona Franca firmarán un nuevo convenio para recuperar esta zona totalmente degradada del centro de Vigo.

El reconocido arquitecto Salvador Fraga dibujaría para este rincón de la urbe una “mezcla de usos culturales y viviendas”. “Funcionan muy bien en conjunto”, destaca antes de manifestar que esta ecuación ha resultado exitosa en el Casco Vello olívico: “Cogería este ejemplo e iría por ese camino”. Defiende que la parte residencial ayudaría a dar vida a este ámbito, así como una hostelería controlada y la existencia de negocios. “No debería haber una especialización muy grande para que pueda tener un carácter urbano. Lo ideal es la combinación de diferentes formas de vida que sean compatibles”, argumenta.

Manuel Bragado, activista cultural, defiende la recuperación del ámbito de La Panificadora con servicios básicos intergeneracionales, es decir, dando vida a un lugar en el que “se faga participar tanto á infancia como ás persoas maiores”. “Debe ser un espazo público de propiedade municipal. Gustaríame ver a Biblioteca do Estado, pero xa se anunciou para a rúa Lalín, polo que parece imposible. En todo caso, deberase ter en conta que os usos que teña deben ser definidos coa participación da cidadanía e complementarse cos do teatro-cine Fraga [recién comprado por Xunta y Diputación]”, resume.

Anota que lo más relevante es rehabilitar este ámbito tras décadas de proyectos sobre el papel. “Pido que non sexa auga de castañas de novo. Levamos 40 anos escribindo sobre o que hai que facer. Débense dar pasos firmes para a súa recuperación e especular menos”, comenta, a la vez que lamenta que, en todo este tiempo, “arruináronse moitas das instalacións”. “Podería acoller unha biblioteca ou un laboratorio de creación cultural para a xente nova. A máxima aspiración, na miña opinión, sería o museo da cidade de Vigo”, propone. Añade la necesidad de integrar el recinto con la Praza do Rei, algo “vital”.

Desde Beiramar da Xente, plataforma que defiende el patrimonio industrial vigués, consideran prioritario que las instalaciones pasen a ser públicas. “O Concello leva máis de 10 anos vendendo fume sobre un edificio que non é seu”, lamentan. “Tamén habería que vixiar que, despois de tanta historia e unha inversión de cartos públicos, non remate en mans dunha concesionaria. Para evitar isto, podería usarse como novo edificio ou ampliación do actual edificio do Concello e, así, concentrar nunha mesma praza dependencias e servizos municipais dispersos pola cidade ou que, actualmente, están traballando en condicións moi precarias e con graves problemas de espazo, como a Policía Local ou o arquivo municipal”, comentan.

La Asociación Cultural do Barrio Alto do Casco Vello canalizó las propuestas de vecinos de la zona. Entre las ideas que surgieron: viviendas, talleres y tiendas de artesanía, un complejo deportivo “Máis que auga”, una residencia de mayores y otra de estudiantes con un jardín común, apartamentos en alquiler social para gente joven, restauración controlada, espacios para niños, usos artísticos, la Biblioteca del Estado y una facultad o dependencias vinculadas con la Universidad de Vigo. En todo caso, urgen la recuperación de La Panificadora a través de la firma del convenio por parte del Concello y la Zona Franca, prevista para este año.

Más propuestas: a finales de agosto, FARO publicó el contenido del trabajo final de máster de la ingeniera viguesa Natalia Millos. Proyecta viviendas privadas, un bloque de apartamentos turísticos, zona gastronómica similar al Mercado de San Antón (Madrid) con protagonismo para los productos locales, restaurante con vistas al mar, biblioteca, espacio de coworking y un obrador de pan.

Instalaciones de La Panificadora en los años 40.

Instalaciones de La Panificadora en los años 40. / Archivo Pacheco

Cuatro décadas de olvido y promesas

Desde el cierre de La Panificadora a principios de los 80, ha habido diversos planes para este ámbito. En 1988, Manuel Soto Ferreiro (PSOE), primer alcalde de Vigo en la etapa democrática, firmó un convenio con los propietarios para convertirlo en una Unidad de Actuación Urbanística y dar paso a 20.000 metros cuadrados de nueva edificabilidad. En 1991, se integra en el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) del Casco Vello sin perder su condición de reurbanizable. En la etapa de Soto, llegó a valorarse un auditorio.

En el año 2003, Lois Pérez Castrillo (BNG) y los dueños de la propiedad –ahora, en manos de empresas– firmaron un convenio que solo protegía los silos de la industria para dedicar a viviendas el resto. El gobierno de Manuel Pérez (PP) planteó derribar todo para construir edificios. La alcaldesa Corina Porro (PP) propuso después la Biblioteca del Estado, idea que retomó más tarde Abel Caballero (PSOE).

En 2009, Caballero presenta el Plan Moneo para transformar la Praza do Rei: supondría la creación de una zona residencial en el ámbito de La Panificadora, de la que se conservarían únicamente los silos. En la campaña de las elecciones municipales de 2011, el regidor cambia de rumbo: quiere un centro cultural. En 2016, Concello y Zona Franca convocan un concurso de ideas para convertir este espacio en un símbolo de la vida cultural y social de la urbe y ya se abordaba la posibilidad de incluir la Biblioteca del Estado –que se prevé actualmente en la calle Lalín–. Ganó el proyecto de los arquitectos Jorge Salgado y Celso López, sin usos residenciales. Se dio a conocer en marzo de 2017: albergaría la Biblioteca del Estado, un centro de investigación gastronómica, un coworking y diversas instalaciones culturales, así como un restaurante sobre los silos con vistas a la ría al que se accedería en un ascensor panorámico.

Este último plan se atragantó después de que, en abril de 2022, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) decretase la nulidad del acuerdo del Concello de Vigo y su modificación puntual del Pepri del Casco Vello de Vigo en la zona de La Panificadora, que daba cobertura a la rehabilitación del inmueble. Fue recurrida sin éxito por parte del Ayuntamiento olívico, que decidió blindar las instalaciones fabriles ante el fantasma del uso residencial especulativo en la revisión del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM), pendiente de aprobación definitiva: se espera dar este paso en los próximos meses.

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