La Xunta prorroga el concierto con Povisa hasta diciembre por 28 millones de euros
El Ejecutivo gallego aduce razones de interés público para ampliarlo mientras trabaja en un nuevo acuerdo
El contrato actual, de 2014, ya se extendió en otras dos ocasiones

Entrada del hospital Ribera Povisa de Vigo. / José Lores
La Consellería de Sanidade prorroga de nuevo el concierto con el Hospital Ribera Povisa, esta vez hasta finales de año y por una cuantía de 27,8 millones de euros, mientras trabaja en un nuevo acuerdo.
El Consello de la Xunta aprobó en su reunión de este lunes esta ampliación, aduciendo razones de interés público al tiempo que avanzó que el departamento de Antonio Gómez Caamaño ultima un análisis sobre las necesidades asistenciales de la ciudad para “actualizar la cartera de servicios” que se deberán incluir en la próxima contratación.
El acuerdo actual entre el Servicio Galego de Saúde (Sergas) y Ribera Povisa se firmó en 2014 por un periodo de 8 años y con la posibilidad de prorrogarlo durante otros dos más, como así se llevó a cabo. De hecho, desde la anterior consellería, dirigida por Julio García Comesaña, se insistía en que, tras hacerse efectivas las dos ampliaciones –la última se acordó en septiembre del año pasado–, no había posibilidades de seguir extendiéndolo.
Sin embargo, el presidente Alfonso Rueda anunció hoy una tercera moratoria acordada por ambas partes con una duración de cuatro meses: desde el 31 de agosto, fecha máxima de la prórroga vigente, hasta el 31 de diciembre. O hasta una fecha anterior en el caso de que el nuevo contrato se adjudique con antelación.
Mientras tanto, la consellería trabaja “en la redacción de los nuevos pliegos” del contrato con un hospital que, según los datos aportados ayer por la Xunta, atiende a un total de 119.000 personas que decidieron adscribir su tarjeta sanitaria al centro.
Gracias al convenio con el Ejecutivo gallego, Ribera Povisa atiende las necesidades sanitarias de algo más de una quinta parte del Área Sanitaria de Vigo en lo referente a consultas médicas, asistencia quirúrgica, hospitalización, realización de pruebas diagnósticas y terapéuticas, o la atención de urgencias hospitalarias.
Situación económica compleja
El centro hospitalario, que en 2017 alcanzaba los 138.364 usuarios públicos, perdió hasta un 8,8% en un solo lustro y además, tras alcanzar un acuerdo con la Xunta en 2018 para poder salir del preconcurso de acreedores, continúa inmerso en una situación económica compleja.
Tal y como ha ido informando este periódico, el centro ha cerrado sus últimas ocho cuentas anuales en números rojos. Y durante el último año un número considerable de facultativos han abandonando la plantilla dando lugar a importantes demoras en las citas.
Tras el visto bueno del Consello de la Xunta a la tercera prórroga del convenio, queda pendiente ahora la convocatoria del plazo para que las personas que reciben una atención especializada pública se cambien al Hospital Ribera Povisa y viceversa. Desde 2018, esta opción se abría en el mes de mayo pero en 2023 se cambió a octubre por la convocatoria de huelga de la plantilla que se desactivó en el último momento.
Rueda defiende el modelo del Cunqueiro “para un momento excepcional” de crisis económica
El presidente gallego justificó este lunes el modelo de construcción elegido para el hospital Álvaro Cunqueiro en relación al informe del Consello de Contas de Galicia que señala que licitar la obra y los servicios por separado hubiese supuesto un ahorro de más de 470 millones. Preguntado por dicho estudio al término del Consello, Alfonso Rueda defendió que fue “un sistema excepcional para un momento excepcional” en referencia a la crisis de 2009.
“Si no se acudía a este sistema, el hospital no se podría construir o habría sido completado muchísimo más tarde”. Y añadió que “la pandemia acreditó la necesidad” de contar con esta infraestructura y que la Xunta solo acudió a este modelo “una vez”.
“En todo caso, celebro que la discusión ahora sea el sistema de construcción”, ironizó Rueda en referencia a las críticas originadas en su momento porque “era un hospital privado que no iba a tener gestión sanitaria pública y que, por lo tanto, iba a ser todo un desastre”. “Me alegro mucho de que esto ya esté zanjado, de que se haya visto que todo aquello que decía la oposición no era verdad”, concluyó.
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