Festividad del Cristo de la Victoria: el pregón y el descendimiento
Devoción por el Cristo... pero sin besos un año más
Los fieles llenaron la Colegiata y el exterior para ver su descendimiento y la eucaristía
Emocionante descendimiento del Cristo de la Victoria en la Basílica Santa María de Vigo / Marta G. Brea
La última vez que los devotos del Cristo de la Victoria pudieron besarlo fue a principios de agosto de 2019. El motivo: la pandemia del COVID-19 frustró esta tradición tan sentida por los fieles, a los que se les restringió este gesto en 2022 y 2023 –en 2020 y 2021, no se descendió–. Ayer, más de lo mismo. Volcaron su pasión tras la bajada de la imagen en la concatedral-basílica de Santa María –la Colegiata– entregando pañuelos y estampitas –sobre todo– y otros objetos al personal de la organización, que los pasó por encima del santísimo.
Las lágrimas y emoción inundaron los rostros de los fieles que presenciaron el momento en el que los costaleros colocaron la imagen del Cristo en horizontal. Usaron por primera vez un arnés para bajarlo: el Club Montañeiros Celtas les enseñó a hacerlo durante varias jornadas de pruebas. Comenzó a descender pasadas las 21.40 horas, minutos después de terminar la última misa de la novena, en la que participó el nuevo obispo, Antonio Valín Valdés. Fue amenizada por la coral polifónica de la Asociación Veciñal Cultural e Recreativa San Mamede de Zamáns.
Los asistentes se organizaron con expectación en fila para acercarse al santísimo y pedirle un milagro o agradecerle su cumplimiento desde más allá de las 21.50 horas hasta pasadas las 22.30 horas, cuando fue colocado sobre la carroza para sacarlo mañana para la gran procesión. Voluntarios de la asociación Vodea ayudaron a la organización en todo momento.
Entre los fieles que acudieron a esta clásica cita, estaba Montse de Anta, fiel al Cristo “desde la adolescencia” –tiene ahora 51 años–. Hará hoy la procesión con su madre, María Luz. También Sonia Andrey, encargada de limpiar el Cristo una vez tumbado. Es la mujer de Carlos Martínez, costalero. “Mañana [por hoy], iré vestida de negro, con mantilla y peineta detrás del estandarte del Cristo. Era tradición de mi madre”, indicó. Otro de los costaleros que acudieron a la Colegiata fue Fernando Cerdeira. Reconocía que le hace “especial ilusión” esta festividad, que comparte con primos que proceden de Cee: “Organizamos una comida”.
La devoción por el Cristo es tal que la Colegiata se quedó pequeña –la Praza da Igrexa se llenó–. Se colocó una pantalla en la entrada principal en la que se emitieron tanto la eucaristía como la bajada del santísimo y en la cual se pueden seguir hoy la mayoría de las misas.
El descendimiento fue arropado por un concierto de la banda de música Lira de San Miguel de Oia en la Praza da Princesa y la actuación posterior en Porta do Sol de la banda de gaitas Charamuscas, de Bembrive.
El mismo recorrido de los dos años previos y final en Porta do Sol con la voz de las corales
Los fieles repetirán hoy el recorrido de las dos ediciones anteriores. La procesión del Cristo de la Victoria, el acto religioso más multitudinario de la ciudad en todo el año, comenzará, como es habitual, en la concatedral-basílica de Santa María –la Colegiata–, el hogar del santísimo, que protagonizó ayer el descendimiento arropado por devotos. El inicio está programado para las 19.30 horas. La comitiva continuará por la calle Real y avanzará hacia O Berbés.
A continuación, transcurrirá por el frente marítimo de la ciudad a lo largo de la calle Cánovas del Castillo y Montero Ríos y subirá por Concepción Arenal para seguir más tarde por Colón hasta alcanzar la Farola de Urzáiz. Los fieles girarán hacia Príncipe y terminarán el recorrido en Porta do Sol, desde donde el Cristo descenderá hasta la Colegiata.
La procesión estará amenizada por los grupos de baile de la Agrupación de Centros Culturales y Deportivos de Vigo y la banda de música Unión Musical de Coruxo. Las corales de la Asociación de Corais Polifónicas de Vigo (Acopovi) cantarán al Cristo de la Sal en Porta do Sol al terminar el recorrido. A las 11.00 horas, el obispo, Antonio Valín, oficiará la misa solemne en la Colegiata.
“Te pido por la gente del mar, el Celta, los que sufren, sanitarios, jueces y políticos”
En los jardines del Pazo Quiñones de León, en Castrelos, el periodista Manuel Orío fue el encargado de la lectura del pregón del Cristo de la Victoria. Aprovechó la invitación para pedir al santísimo que cuide a la “valerosa gente de la mar”, pero también a los que sufren, a responsables políticos y administrativos “para que gobiernen con sensibilidad, buen juicio y acierto” y a los más pequeños y los mayores, ya que “representan los puntos más vulnerables de nuestra sociedad”.
Pidió la mediación del Cristo, además, para “poner fin a esta lacra de pesadilla que es la violencia machista” y ayudar al sector sanitario, al Celta de Vigo y demás equipos deportivos de la comarca, a los jueces y magistrados, a las fuerzas y cuerpos de seguridad y a los periodistas: “Para cumplir honestamente con nuestro oficio”.
Al acto, asistieron el alcalde, Abel Caballero; representantes de la corporación local y de la sociedad civil; la delegada de la Xunta, Ana Ortiz; el nuevo obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín Valdés; y el arzobispo emérito de Santiago de Compostela, Julián Barrio.

Caballero, en el centro. A su lado, Orío y el obispo. A la dcha. de Valín, Martín-Caloto / Marta G. Brea
El regidor trasladó palabras de condolencia por el fallecimiento de un hombre en las fiestas de Matamá de madrugada y recordó la leyenda del barco cargado de sal, de la que el santísimo toma el nombre Cristo de la Sal, para entender la devoción en torno a la festividad religiosa más importante de la urbe: “Era el Cristo de la Mar, que, en el más fuerte temporal, quiso arribar a Vigo para morar con su gente”.
La hermana mayor de la Cofradía del Cristo de la Victoria, Marora Martín-Caloto, le pidió que acoja las almas de las víctimas del Argos Georgia y a la Virgen que consuele a sus familias.
Una procesión anticipada por salud y por la “fresca”
Problemas de salud, aprovechar las horas en las que menos pega el sol, ajustar la agenda, evitar multitudes o a modo de previa. Son algunos de los motivos que esgrimen los devotos del Cristo de la Victoria para completar ya desde el jueves el mismo recorrido que esta tarde realizarán miles y miles de fieles vigueses y de diferentes lugares para acompañar la imagen del santísimo por las calles del centro. Con las velas encendidas en las manos, asumen este ofrecimiento para pedirle, sobre todo, salud y trabajo, pero también para mostrar gratitud y calentarse el alma.
Pasaban ayer unos minutos de las 11.00 horas cuando Tere y Mari, “consuegras y amigas” residentes en Vigo, se disponían a comenzar la procesión de forma particular desde la concatedral-basílica de Santa María –la Colegiata–, el hogar del Cristo de la Victoria. Pasaron antes por el templo y prendieron la llama de sus velas. Decidieron anticiparse porque, por motivos de salud, Tere no puede realizar el recorrido de hoy por ser muy tarde. “Me hincha el pie”, reconocía. Otros motivos que señalaron fueron el calor y la gran cantidad de gente que se espera esta tarde –ya por la mañana el ambiente es más fervoroso–. En ese momento, la temperatura superaba ligeramente los 20 grados: resultaba agradable estar en la calle y pasear.

Tere y Mari, consuegras, con varias velas. / Marta G. Brea
Ambas piden salud al Cristo de la Victoria, además de trabajo para la familia. Mari cumple la tradición desde hace mucho tiempo. “Llevo una vela para mi madre, que tiene 93 años, porque no puede venir”, aseveraba. Tere realiza el recorrido desde “hace unos 12 o 13 años”: “Pido para mí y para una sobrina que está algo mal de salud”.

Julia y su nieto David, de Fene. / MARTA G. BREA
En el cruce de las calles Palma y Triunfo, a la sombra de la Colegiata, Julia Doce y David Veiga, abuela y nieto, reconocían que piden al Cristo, principalmente, salud, pero también que guarde “a los que se fueron el año pasado”. Ya con su procesión particular finalizada, destacaron que les resultó agradable el recorrido. El joven lo hizo por segunda vez en su vida. Ella ya lleva “unos 10”. “Somos de Fene y venimos para celebrar el Cristo. Estaremos por la tarde en el descendimiento e iremos mañana [por hoy] a la procesión”, anticipó Julia.

Pilar Ferradás llegó desde Arcade. / Marta G. Brea
Sonaban las campanas de la basílica de Santa María cuando Pilar Ferradás enfilaba la calle del Triunfo. Vino a la ciudad desde Arcade para realizar el recorrido, una tradición que fija en calendario en agosto desde que era una niña. Completó el itinerario con tres velas. “Una es por mi padre, que falleció hace un año y medio. Mi madre no está para venir porque tiene alzhéimer. Al Cristo de la Victoria le pido salud”, comentaba antes de explicar que, por cuestiones de agenda y para sortear el sol y el calor, optó por rendirle homenaje al santísimo ayer.

Teis lleva a Nuestra Señora de As Neves a la ermita de A Guía
Desde la iglesia de As Neves, un número significativo de fieles procesionaron con imágenes de la virgen hasta la ermita de A Guía. En el exterior del templo de lo alto de Teis, se celebró una misa presidida por el párroco de Nuestra Señora de As Neves, Ramón Lera, que invitó a los extranjeros a participar y sentirse arropados.
Mañana, más celebraciones: a las 12.30 horas, en la Carballeira de A Guía, el nuevo obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín Valdés, presidirá por primera vez la eucaristía solemne en honor de la Virgen de As Neves. La Coral Polifónica de Teis armonizará la misa. Media hora antes, la imagen de la virgen procesionará desde la capilla de A Guía hasta el lugar de la ceremonia en la Carballeira.
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