La jueza procesa a la conductora de Vitrasa y a su pareja y les impone 570.000 euros de fianza
Concluye que hay “indicios firmes” de que ambos “idearon y materializaron” lo incendios de los dos autobuses el 30 de abril de 2023
El posible móvil, el “largo y fuerte conflicto laboral” existente entre la compañía y los trabajadores

El autobús al que le prendieron fuego en Colón con Urzáiz resultó totalmente calcinado. / S. Sas / Efe

Una investigación judicial de la que han brotado “indicios firmes y solventes” de criminalidad que permiten inferir que los incendios de los dos autobuses de Vitrasa ocurridos el 30 de abril de 2023, la víspera del Día Internacional del Trabajo, respondieron supuestamente a la “ideación, planificación, premeditación y puesta en práctica” de forma “conjunta” por parte de los dos investigados en la causa. Ésta es una de las principales conclusiones que se extrae del auto que acaba de dictar la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Vigo, en el que declara procesados a la conductora Patricia F.N. y a su compañero sentimental Marcelo Francisco S.S. por unos hechos que considera constitutivos de dos delitos de incendio con peligro para la vida, recogidos en el artículo 351.1 del Código Penal y castigados cada uno con entre 10 y 20 años de prisión. La magistrada les impone de forma conjunta y solidaria el pago de una fianza de 570.474 euros para asegurar el abono de las indemnizaciones que se les podrían imponer en el futuro juicio: los daños en los autocares han sido tasados en 427.856 euros.
La jueza resume que de la instrucción practicada se acredita, indiciariamente, que la chófer de Vitrasa y su pareja, de común acuerdo, “planificaron” y “materializaron”, la noche de dicho 30 de abril, los incendios de los dos buses, todo ello en el marco de un “largo y fuerte conflicto laboral” que venían manteniendo los trabajadores con la empresa concesionaria del transporte urbano. Precisamente, en este conflicto encuentra la instructora el posible móvil, “que no justificación alguna”, de los hechos, ya que los incendios ocurrieron en un “marco temporal” coincidente y la chófer procesada “participó activamente en las protestas públicas y reivindicaciones”, apoyada además por su pareja.

Las cámaras del C3, el autobús que resultó dañado en Tomás Alonso, captaron al sospechoso del incendio, que llevaba gorra, gafas de sol y mascarilla. / FdV
Personas de avanzada edad entre los pasajeros
La autoría material de los incendios se atribuye a Marcelo Francisco. El primer autocar atacado fue un C3, al que, siempre según el auto judicial, el hombre habría prendido fuego a las 21.52 horas “mediante el empleo de un artefacto incendiario artesano”, impregnado con gasolina como elemento acelerador de la combustión “a fin de asegurarse la propagación inmediata” de las llamas. Dicho artefacto lo colocó bajo el asiento de la penúltima fila del lado del conductor y, “tras encenderlo y desatarse la llama”, gritó “fuego”. El conductor frenó de inmediato a la altura de Tomás Alonso, abrió las puertas para que salieran los pasajeros –9 personas, “algunas de avanzada edad y consiguiente menor movilidad” – y logró sofocar el incendio con un extintor. Los daños en este vehículo se tasaron en 4.673 euros.
Apenas 50 minutos después fue el incendio del autobús de la línea A4, al que el investigado supuestamente prendió fuego a las 22.40 horas en Urzáiz con Colón con idéntico “modus operandi”. De nuevo gritó “fuego” y del autocar se bajó la única pasajera y la conductora, que resultó ser la hoy procesada, “que no llevó a cabo actuación alguna en orden a sofocar el incendio”. Este vehículo resultó calcinado y los daños, en este caso, ascendieron a 423.183 euros.
La gasolina aseguró la "rapidísima expansión del fuego"
Aunque la ejecución material se atribuye al procesado, la jueza considera que los incendios “serían obra” de los dos, también de la chófer, ya que respondieron a una “ideación, planificación y puesta en práctica conjunta y por ambos investigados”. Y concluye que hubo “peligro para la vida”: en los autocares iban viajeros, “en el primero de ellos incluso personas de avanzada edad”, y las llamas se desataron “virulentamente” por el empleo de gasolina, “que aseguró una rapidísima expansión del fuego”.
Los indicios: cámaras, geolocalización, una gorra de Metallica, un tique o una mochila con gasolina
La magistrada enumera en el auto los indicios “firmes y solventes” que aprecia contra los investigados. Uno de los más importantes es que las cámaras de seguridad del C3 captaron al autor de los hechos: su “constitución, fisionomía y porte” se corresponden con Marcelo Francisco S.S., afirma, y una chaqueta de la marca Tribord y unas gafas de sol que se identificaron en el vídeo coinciden con prendas con las que se ve al procesado en fotografías suyas en redes sociales. El hombre de las imágenes del autobús, que llevaba mascarilla, portaba además una gorra con la leyenda “Metallica” y en la vivienda del investigado se le intervino una idéntica. También hacía uso de una mochila y en el registro domiciliario que hizo la Policía Nacional se intervino una que, analizada, “resultó que presentaba restos de gasolina”.
La geolocalización telefónica también sitúa a este hombre “muy cerca” del lugar donde fue el incendio del C3. En el bus calcinado, el A4, no se pudieron recuperar imágenes, pero la única pasajera, testigo clave, declaró que el varón que prendió fuego es “la misma persona” que aparece en las grabaciones del otro vehículo. Un tique rosa hallado entre los restos de uno de los artefactos incendiarios o la caja de un medicamento que tenía prescrito la conductora son otros indicios que dan forma a un caso ya próximo a juicio.
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