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Teclas de nervios y pasión

Más de 80 pianistas de todo el mundo se baten en el concurso internacional de Vigo, que hoy llega a su último día para asistir a las audiciones de la segunda ronda antes de la final del sábado

Algunos de los concursantes del VIII Concurso de Piano “Ciudad de Vigo”.

Algunos de los concursantes del VIII Concurso de Piano “Ciudad de Vigo”. / JOSÉ LORES

Hay un denominador común entre los 81 artistas que esta semana han llegado a Vigo con motivo del Concurso de Piano “Ciudad de Vigo”: compartir su pasión por la música. “Quiero que todo el mundo disfrute de la misma manera que yo lo hago”, confiesa Yang Yang Cia, pianista neerlandesa de ascendencia asiática. El concurso, cuya segunda ronda de audiciones concluye hoy antes de la final del sábado, reparte miles de euros en premios y ha atraído a músicos de todo el mundo que, además del posible beneficio económico, encuentran en la ciudad olívica la oportunidad de interpretar parte de su repertorio, cargado de virtuosismo.

Florian Altwegg, suizo, creció en una familia donde la música de cámara era parte integral de la vida cotidiana: “Mis padres son músicos aficionados, mi madre tocaba el violín y mi padre el piano”. Ninguno se dedicaba profesionalmente a la música, pero junto a sus amigos, organizaban cuartetos o quintetos de cuerda: “Me recuerdo sentado en el sofá de mi casa mientras mis padres daban conciertos”. Esas mismas melodías que se interpretaban en su salón fueron las que Altwegg imitaba de oído encaramándose al piano de su padre con tan solo tres años. Schubert es el compositor más especial para el pianista suizo, es donde se siente “como en casa”.

A Altwegg le gustaría transmitir humildad en sus interpretaciones: “No tengo la mejor formación, prefiero dejarles las grandes obras a otros. Mi responsabilidad como músico es ayudar a difundir obras fantásticas, que no son tan conocidas”, explica Altwegg.

Pese a la fuerte presencia internacional, entre los concursantes se cuelan pianistas españoles y gallegos, como es el caso de Ana Huerta, original de Lugo. Por el momento, sobre su desempeño en el concurso, comenta que quedó “muy contenta, el piano estaba impresionante, aunque siempre hay cosas que mejorar”. Sus padres no son músicos pero siempre la han apoyado a perseguir sus sueños. Respecto al trato que reciben las artes en España, Huerta reflexiona: “Ahora que he tenido la oportunidad de irme fuera, compruebo la baja estima que se le da a la música clásica en nuestro país, como si fuera otra extraescolar. Por eso mismo, que un concurso como el de Vigo, que lleva tan pocas ediciones, que ya este atrayendo tanto pianista internacional y goce de prestigio es fantástico”.

Yang Yang Cai, por su parte, encontró su vocación a los 13 años, mientras tocaba el Concierto para piano Nº 9 de Mozart: “El sentir que haces feliz a la gente con tu interpretación..., desde ese momento supe que quería dedicarme a la música”. Para la pianista neerlandesa, Debussy, Ravel, Rachmaninoff o Chopin son los compositores con los que más se identifica. Para el concurso, ha elegido interpretar el Rondó, Op. 16 de Chopin y El Pájaro de Fuego, de Stravinsky, siendo esta última una composición para orquesta: “El arreglo que escogí era muy complicado, fue todo un desafío aprenderlo”, relata. Pese a la dificultad, la audición “salió bien” y disfrutó “enormemente” del momento. La música clásica llegó a una edad muy temprana a Cai. Su padre es compositor y cuando ella era pequeña, él tocaba el piano en restaurantes chinos de los Países Bajos. A los cinco años empezó con clases y a los siete participó en su primera competición: “Me encanta, y a día de hoy todavía quiero sumergirme por completo en la música”.

El repertorio que ha escogido Ana Huerta es el que preparó este curso durante su doctorado en la universidad de Illinois. Destaca Homenaje, de Tania León, una compositora cubana “cuyas obras de orquesta me encantan, es muy humilde. Homenaje es en honor a Xavier Montsalvatge y refleja los dos mundos, España y Cuba. La carga emocional es impresionante”, confiesa. Aún así, para hablar de referentes lo primero que le viene a la cabeza a Huerta son los compositores españoles, los cuales define como: “Imprescindibles”.

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