Los últimos pasos de Judith
La noche del crimen la víctima estuvo en O Berbés, Gondomar y Porriño
A las 04.12 horas escribió a un amigo diciéndole que un cliente la había llevado “lejos” para no pagarle, pero que en “media hora” ya estaría de vuelta
Su teléfono se apagó para siempre dos horas después

El lugar del polígono porriñés de As Gándaras donde fue hallado el cadáver de Judith cinco días después de su desaparición. / Anxo Gutiérrez

Judith Muñoz González salió del Camiño Redomeira de Vigo el sábado 18 de noviembre de 2023 para ir a O Berbés, donde ejercía la prostitución. Así se lo había dicho a varios conocidos y así lo acabó confirmando la geolocalización de su teléfono móvil, que la ubica en ese entorno desde las 23.00 horas hasta ya pasada la medianoche. No estaba sola y en las horas siguientes, de hecho, su terminal constata que viajaba a bordo de un vehículo que se movió por la zona del Val Miñor, que después regresó a la ciudad olívica donde estuvo un tiempo en Travesía de Vigo hasta que, pasadas las cuatro de la madrugada ya del domingo día 19, transitó por el entorno del aeropuerto de Vigo para tomar dirección a Mos y Porriño. A las 04.12 horas esta mujer escribió su último mensaje de WhatsApp, a un amigo con el que se comunicó varias veces esa noche y al que le dijo que en “media hora” estaría de vuelta. Pero nunca regresó. A las 06.04 horas el móvil de Judith dejó de dar señal para siempre y cinco días después su cadáver, con signos violentos de asfixia como evidenció desde un primer momento el pañuelo de microfibra que tenía en la boca, era hallado en el polígono porriñés de As Gándaras.

Judith, la víctima, tenía 37 años de edad. / Cedida
Casimiro F.M., un hombre de 53 años natural de Pazos de Borbén, tiene desde el pasado abril la condición de investigado judicial en este causa. Con un amplio historial delictivo que incluye un sinfín de robos, denuncias por presuntas agresiones sexuales y una inicial condena por el crimen de otra mujer en Venezuela que sin embargo acabó siendo judicialmente anulada, la Guardia Civil concluyó que él es el presunto homicida de Judith ya que la geolocalización de su teléfono móvil lo sitúa dando los mismos pasos que la víctima esa madrugada del 19 de noviembre.

crono judith W / Hugo Barreiro
Enfrentamiento
La tesis policial y judicial es que esa noche Casimiro quedó con la víctima con fines sexuales, como ya había hecho otras veces, tuvieron un enfrentamiento porque él se negaba a pagarle y, finalmente, habría acabado con su vida, crimen que se habría producido en algún momento entre pasadas las cuatro de la madrugada en que ella se comunicó por última vez con su amigo y las 06.04 horas, momento en el que el móvil de la víctima, que nunca llegó a aparecer, se apagó. Fundamental para apuntalar la acusación serán los análisis de ADN, concretamente el cotejo del perfil genético del investigado con los rastros de semen hallados en el cuerpo y la ropa de la mujer, así como en el paño que le introdujeron en la boca.
Las comunicaciones que Judith tuvo la madrugada de su desaparición con dos personas de su entorno fueron las que pusieron a la Guardia Civil sobre la pista de que había tenido problemas con un cliente que no le quería pagar. A un conocido de Redomeira, la zona de casas abandonadas en ruinas donde la mujer residía, lo telefoneó en torno a las 03.30 horas para contárselo. “Un hombre la llevó a Gondomar y después no la quería traer de vuelta, no le quería pagar; tuvieron un encontronazo, según ella contó, cuando ya estaban en Vigo, en la zona del nudo de Isaac Peral”, afirmaron a FARO personas próximas la víctima días después del hallazgo de su cadáver.

La vivienda abandonada de Camiño Redomeira donde residía la víctima. / Marta G. Brea
A otro amigo que solía acompañarla con frecuencia le envió mensajes de WhatsApp. Entre las 02.45 horas y minutos después de las 03.00 horas le escribió diciéndole que estaba en “Gondomar”, pero que ya volvían. “Ya voy, ya te llamo, deja la verja abierta que en un ratito ya estoy”, le dijo. A las 04.12 horas volvió a mandarle un mensaje en el que le contaba que el hombre que estaba con ella la había llevado “lejos” para no pagarle, pero que ella tenía intención de que le diese el dinero y que pronto estaría de vuelta. “En media hora estoy”, le comunicó a su amigo.
Cajero automático
El seguimiento policial del móvil de la víctima confirmó que, efectivamente, la madrugada de su desaparición la mujer estuvo en esos lugares que citó por teléfono. Tras salir de O Berbés, las antenas de telefonía la ubican en la zona de Gondomar y Baiona y en puntos más concretos como el polígono de A Pasaxe, lindante con la parroquia viguesa de Valladares, y la autopista AG-57. Y de regreso a Vigo, permaneció en Travesía de Vigo, donde el hoy investigado, según delataron dos SMS que recibió en su teléfono, hizo dos retiradas de efectivo –de 50 euros cada una– en un cajero automático, dinero que sería, según la investigación, para pagarle a Judith. A continuación los terminales de la fallecida y el investigado los ubican en Mos y Porriño, zona en la que se habría producido un crimen que a día de hoy sigue en plena instrucción judicial a la espera de la prueba clave del ADN.
Una muerte por asfixia que causó la rotura del hueso hioides de la víctima
Como se sospechaba, la autopsia confirmó que la causa de la muerte de Judith fue la asfixia. La mujer fue hallada con un paño de microfibra en la boca, si bien presentaba otras heridas, hematomas en cuello y brazos, que evidencian que tuvo un forcejeo con su agresor. De constitución menuda, con un peso que rondaba los 40 kilos, pese a los esfuerzos para repeler el ataque habría sido fácilmente inmovilizada por su asesino. Todo apunta a que el homicida intentó estrangularla para finalmente asfixiarla con el trapo que introdujo en su boca.
La autopsia reveló que la víctima tenía roto el hioides, un hueso en forma de U suspendido por músculos y ligamentos y que se encuentra situado en la parte anterior del cuello. Junto al atestado de la Guardia Civil, las averiguaciones de los médicos forenses y los análisis científicos relativos a las evidencias recabadas en la víctima y en el lugar donde fue hallada, entre los que está el del ADN, el juzgado está además tomando declaración a testigos. El vehículo Volvo propiedad del investigado también fue examinado por los investigadores.
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