De las cláusulas suelo a los gastos: un fenómeno inagotable que ya derivó en 14.000 pleitos
Los litigios contra los bancos se dispararon en 2017 con el suelo hipotecario tras el precedente de las preferentes | A día de hoy, transcurridos ya siete años, vuelven a estar en un momento álgido

Una protesta celebrada hace más de una década, en 2013 en Vigo, contra los abusos hipotecarios. / FdV

La marea amarilla de los afectados por las participaciones preferentes marcó un antes y un después. Miles de personas, muchas de ellos de avanzada edad, tomaron las calles y acudieron en masa a litigar a los tribunales, donde ganaron la batalla. El juzgado especializado en esta materia creado en Vigo en 2013 registró 2.735 casos en solo dos años, sacando a la luz el clamoroso abuso cometido e inaugurando un fenómeno, el de los litigios bancarios, que más de una década después, lejos de agotarse, se ha reavivado y está en un momento álgido. Porque tras el escándalo de las preferentes, de las subordinadas, de los swaps y de otros productos financieros complejos, llegó el turno de sacar los colores, jurídicamente hablando, a las hipotecas. La histórica sentencia de diciembre de 2016 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) fallando a favor de la retroactividad total con las cláusulas suelo disparó la litigiosidad contra los bancos de una manera nunca vista: desde 2017 y hasta la actualidad los juzgados olívicos registraron casi 14.000 demandas de materia hipotecaria. Los pleitos del suelo que fueron los protagonistas durante buena parte de este período han dado paso a los de gastos, que en este 2024, por una conjunción de factores, han aumentado sobremanera. El fenómeno, por ahora, no vislumbra el final.

DEMANDAS HIPOTECARIAS w / H. Barreiro
“Como esto no hubo nada”, coincidían varios abogados en un amplio reportaje publicado por FARO en el arranque de 2017, cuando no pocos bufetes empezaron a especializarse en asuntos bancarios y financieros al percibir que lo vivido hasta ese momento no era algo coyuntural, sino que las demandas por este tipo de abusos habían llegado para quedarse. El tiempo les ha dado la razón. Desde ese 2017 hasta el 30 de junio de este mismo año los tribunales vigueses han registrado 13.948 causas hipotecarias. Y eso sin contar otro tipo de procedimientos financieros que también han llegado en aluvión en los últimos años de la mano por ejemplo de la usura detectada en las tarjetas “revolving” y los “microcréditos” o a causa de otros productos en los que también se determinó que hubo mala praxis.
Otras cláusulas: vencimiento, intereses moratorios, seguro de prima única...
Junto al suelo hipotecario –la cláusula que sin duda ha dado lugar hasta la fecha a una mayor marea de pleitos–, los jueces han puesto coto a otras condiciones hipotecarias que, hasta estas sentencias judiciales, campaban a sus anchas en los contratos: es el caso del vencimiento anticipado, los intereses moratorios excesivos, la cláusula del redondeo al alza, la del año comercial, la del seguro de prima única... Y mención especial merecen los gastos de formalización de las hipotecas. Aunque estas últimas ya llevan años entrando en los tribunales, están viviendo un momento álgido en este 2024. Pese a que desde hacía tiempo ya estaban claras las cuantías que podían recuperar los consumidores en relación con esta materia –el 100% de la factura del Registro de la Propiedad, de la gestoría y de la tasación y el 50% de la del notario–, había dudas sobre la prescripción. Una cuestión que acaba de ser aclarada por el TJUE y por el Tribunal Supremo, que han dictaminado de forma que en la práctica se ha ampliado sobremanera el plazo para demandar, pudiéndose también reclamar por hipotecas antiguas, es decir, por contratos ya firmados hace décadas.
Frente a las escasas 330 demandas judiciales de gastos registradas entre enero y junio de 2023 en Vigo, en el mismo período de este año la cifra ha superado las 2.200. Ya sin dudas jurídicas, es previsible que muchos más hipotecados se animen a acudir a la vía judicial: candidatos a hacerlo hay ya que si bien desde 2018 la nueva ley hipotecaria impone a los bancos el pago de estas cuantías, hasta ese momento eran los consumidores los que venían sufragando unos gastos que ahora, si conservan las facturas, pueden reclamar que se les restituyan junto a los intereses legales correspondientes.
El germen de todo: el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera
Está claro que los ciudadanos ya no tienen miedo a litigar contra los bancos. Para ello fue clave el viraje que hubo a nivel judicial. Este cambio de escenario tuvo su germen en la crisis de 2008. “A raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera salieron a la luz las malas prácticas bancarias”, afirman fuentes judiciales. El clamor que en su día generaron las ejecuciones hipotecarias y desahucios, el citado escándalo de las preferentes y sobre todo las sentencias de Europa en materia de protección de los consumidores explican este fenómeno inagotable de pleitos bancarios. El TJUE abrió el camino, el Tribunal Supremo siguió sus pasos y los juzgados y audiencias provinciales de toda España aplicaron una doctrina que, de una vez por todas, puso límites a los abusos financieros.
Los bancos no dan su brazo a torcer: obligan a ir a la vía judicial
Pese a que en cuestión de cláusulas suelo o gastos hipotecarios se está dando la razón a los ciudadanos en la práctica totalidad de los casos, la mayoría de bancos no dan su brazo a torcer y obligan a los ciudadanos a acudir a los tribunales para recuperar su dinero. En el ámbito judicial no son pocos los que creen que debería haber algún “filtro previo” que resarza a los consumidores sin que tengan que acabar en una sala de vistas: “Los juzgados deben reservarse para asuntos que de verdad tengan controversia”.
La lititigación en masa ha llegado para quedarse: “Hay que buscar soluciones”
Con las preferentes de manera algo más tímida, pero de forma ya palmaria con las cláusulas suelo y los gastos hipotecarios, con los pleitos contra la banca se ha generalizado un fenómeno que no era nada habitual en España: la litigación en masa. Típico del derecho anglosajón, aquí surgió con fuerza a raíz de estos abusos bancarios y parece que ha llegado para quedarse. Porque ahí están otro tipo de procedimientos que también están generando una avalancha de demandas, como los del cártel de los camiones, los del cártel de los coches o los de la Ley de Segunda Oportunidad.
“El problema de la litigación en masa es que llega un momento en el que se crea una situación de colapso en los juzgados, por lo que es urgente buscar soluciones. Vimos como con las preferentes o las cláusulas suelo se crearon juzgados especializados o se pusieron medidas de refuerzo. Recientemente entró en vigor una ley que introduce el “pleito testigo”, que puede ser una ayuda pero que no solventa el problema. Quizá para este fenómeno habría que buscar mecanismos que den una solución en una vía administrativa previa a la judicial”, afirman las fuentes judiciales consultadas.
También de la mano de los pleitos hipotecarios ha cambiado de manera notoria la relación entre los abogados y sus clientes ya que surgieron numerosos bufetes que funcionan online, se comunican telemáticamente con los clientes y llevan asuntos en ciudades de toda España independientemente de donde estén ubicados: “Muchos despachos han visto un nicho de mercado, se han especializado y ya no esperan a que el ciudadano llame a su puerta: se publicitan en internet y con grandes anuncios, incluso con el gancho de personas famosas, para ganar clientela”.
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