La litigiosidad contra los bancos se dispara de nuevo por los pleitos de gastos hipotecarios

El temor primero a la prescripción y la posterior sentencia de Europa que zanjó esta cuestión y amplía el plazo para reclamar deriva en todo un aluvión de casos: 2.200 entre enero y junio frente a los 330 de hace un año

Las demandas de gastos hipotecarios se tramitan en los juzgados de Primera Instancia.

Las demandas de gastos hipotecarios se tramitan en los juzgados de Primera Instancia. / Marta G. Brea

Marta Fontán

Marta Fontán

Las demandas contra las entidades bancarias parecen estar lejos de agotarse. Con el histórico fenómeno de los pleitos de cláusulas suelo todavía muy reciente y de hecho aún coleando, ahora son los de gastos hipotecarios lo que están llegando en aluvión a la vía judicial. Los juzgados de Primera Instancia de Vigo registraron entre enero y junio 2.208 litigios para reclamar la devolución de las cuantías que, hasta la reforma legal de 2019, los ciudadanos tenían que pagar a la hora de constituir una hipoteca. La cifra de procedimientos se disparó la friolera de un 555% con respecto a solo un año antes, cuando en el mismo período se registraron 337. Un aumento que tiene una explicación clara. En el arranque de este 2024 los litigios llegaron en avalancha por el temor a la prescripción y ya en las últimas semanas estos asuntos han seguido entrando a diario debido a las recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y del Tribunal Supremo que zanjan la controvertida cuestión de la caducidad y amplían sobremanera el plazo para demandar: los cinco años de prescripción no empiezan a correr hasta que la cláusula que impone al consumidor el abono de dichas cuantías es declarada nula por sentencia firme. Es decir, se puede seguir reclamando y, algo que es clave, se puede hacer también en relación con hipotecas antiguas, de las que se firmaron hace ya décadas.

El Supremo, en una sentencia dictada el pasado 14 de junio, acogió la doctrina de la resolución emitida el 25 de abril por Europa y establece que, salvo en aquellos casos en que el banco acredite que, en el marco de sus relaciones contractuales, ese concreto consumidor pudo conocer en una fecha anterior que esa estipulación era abusiva –algo en la práctica muy poco probable–, el día inicial del plazo de la prescripción de la acción de restitución de gastos hipotecarios indebidamente pagados por un ciudadano será el de la fecha de la firmeza de la sentencia que declara la nulidad de la cláusula que obligaba a tales pagos. Algo que supone un golpe a la banca y que clarifica el escenario jurídico de cuándo debe empezar a computar el plazo de la caducidad, cuestión nada pacífica que había dado lugar a pronunciamientos dispares.

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juzgados W / H. Barreiro

Registro, gestoría, tasación y notario

Las demandas de gastos hipotecarios llevan ya años entrando en los tribunales. Aclarada ahora la cuestión de la prescripción, lo que no tiene vuelta de hoja desde ya hace tiempo, al haber sido aclarado también por el Supremo, son las cuantías que pueden recuperar los consumidores: el 100% de la factura del Registro de la Propiedad, de la gestoría y de la tasación y el 50% de la correspondiente al notario. Lo que queda al margen y no se puede recuperar es la partida que suponía el mayor desembolso para quien formalizaba una hipoteca: el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD).

“En una hipoteca media de 150.000 euros, entre gastos e intereses, que se calculan desde la fecha de constitución de la hipoteca, el demandante puede recuperar en torno a los 1.500 euros”, ejemplifica el abogado Carlos Borrás. “Lo importante, tras las recientes sentencias de Europa y del Supremo, es que se pueden seguir reclamando esos gastos”, agrega el jurista, que indica además que en el 99% de casos, las costas se las están imponiendo a los bancos.

Carlos Pérez Parga, otro letrado vigués cuyo despacho lleva demandas de gastos hipotecarios en juzgados de distintos puntos de España, afirma que la inmensa mayoría de las entidades bancarias siguen obligando a los consumidores a acudir a la vía judicial para recuperar estas cuantías. “Por mi experiencia, solo Caixabank, y ni siquiera en todos los casos, está devolviendo el dinero en la reclamación extrajudicial previa”, manifiesta. Con el resto de entidades, agrega, no hay más remedio que ir al juzgado, algo para lo que es “muy importante”, dice, que los demandantes tengan las facturas que acrediten que abonaron dichos gastos.

“Se pueden reclamar los gastos de todas las hipotecas, tanto las decompra de vivienda habitual, las de segunda residencia o las destinadas al alquiler”, agrega por su parte Pepe Molina. Este abogado también con bufete en la ciudad olívica explica que también se pueden reclamar los gastos de las novaciones, pero que el Supremo no permite recuperar las cuantías abonadas en compraventas con subrogación, “es decir, cuando una persona ha comprado la vivienda y se subrogó en la hipoteca del vendedor, salvo que cuando adquirió el bien hubiera también modificado la hipoteca subrogada”. “Y se pueden reclamar también los gastos de hipotecas ya canceladas firmadas entre 1984 y 2018. La cláusula es nula de pleno derecho por abusiva, y lo que es nulo lo es siempre”, explica sobre esta cuestión.

Un fenómeno que aún no se agota

Tras las demandas del suelo, las de gastos hipotecarios son en definitiva las que están en auge en la actualidad y parece que el fenómeno todavía durará un tiempo. Junto a estas cláusulas, la de los intereses de demora y las de otro tipo de comisiones que se contenían en los contratos hipotecarios también fueron objeto de revisión por los magistrados a lo largo de los últimos años. Las sentencias dictadas por Europa han sido claves durante la última década para dar oxígeno a los consumidores y poner coto a los excesos cometidos por el sector bancario.

Unas demandas que han contribuido a agravar la sobrecarga que sufren los juzgados civiles

Las demandas de suelo hipotecario fueron en su día tramitadas y resueltas por juzgados especializados. Pero eso ya pasó a la historia. Fue a partir de enero de 2022 cuando todos los juzgados de Primera Instancia empezaron a repartirse los casos de cláusulas hipotecarias abusivas que, lejos de disminuir, ahora vuelven a dispararse. Este aluvión de pleitos está contribuyendo sin duda a agravar la sobrecarga de trabajo que sufren estas salas civiles, que acumulan casi 15.000 asuntos pendientes.

Los juzgados de Primera Instancia ordinarios de Vigo registraron entre enero y junio de este año 11.624 procedimientos, un 25% más de los 9.325 contabilizados en el mismo período de 2023. Precisamente el fuerte incremento de demandas de gastos hipotecarios es la principal causa de que la litigiosidad continúe al alza en estos tribunales, que también han visto crecer en los últimos años otro tipo de asuntos, como los impulsados por los “fondos buitre” o los de las “tarjetas revolving”.

Un análisis detallado del balance del primer semestre anual refleja que, frente al fuerte aumento de pleitos bancarios, en otro tipo de asuntos se ha frenado el crecimiento. Un claro ejemplo son los monitorios, el procedimiento estrella en esta jurisdicción para reclamar todo tipo de deudas. Entre enero y junio del pasado año se contabilizaron 4.235 y este año han sido 4.050, casi un 5% menos. También bajan las demandas por accidentes de tráfico, pero suben las de impago de alquiler.

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