Los precios de las residencias universitarias también se disparan: más de 400 euros al mes

Las vacantes empiezan ya a agotarse en los centros para estudiantes de la ciudad

La gran mayoría piden además una garantía para la reserva y ofrecen habitaciones individuales con zonas comunes compartidas

Residencia universitaria O Castro, en el campus de Vigo.

Residencia universitaria O Castro, en el campus de Vigo. / José Lores

Los universitarios de fuera de la ciudad que estudiarán el próximo curso en la UVigo se encuentran en plena búsqueda de un alojamiento. FARO ya informaba ayer de que la oferta de pisos y habitaciones en alquiler es prácticamente inexistente, y lo poco que hay se ha encarecido considerablemente respecto a otros años: unos 250 euros de media por dormitorio en apartamentos en los que compartirán cocina, baño y zonas comunes.

Los que están buscando una salida a esta encrucijada en las clásicas residencias universitarias tampoco lo tienen fácil. Los precios también se han encarecido respecto a cursos anteriores, con importes en todas ellas por encima de los 400 euros mensuales, y las plazas empiezan a agotarse con centenares de estudiantes todavía sin saber dónde van a vivir a partir de septiembre.

El propio centro público de la UVigo, O Castro, ubicado en pleno campus, apenas tiene ya vacantes y, las pocas que quedan, son por renuncias de última hora. Los que quieran reservar su estancia para el próximo curso en esta residencia deberán abonar al menos 431 euros al mes por una habitación individual con baño propio, con la electricidad y el recibo del agua incluido, además de conexión a Internet. En su caso además solicitan doscientos euros por adelantado para la reserva de la plaza que se devolverá después del primer mes de estancia.

Los precios de las residencias están complicando, y mucho, el alojamiento de estudiantes que no tienen beca para el próximo curso. O bien sus padres tienen un colchón suficiente para abonarles la mensualidad, o deberán compatibilizar trabajo y estudios para pagar por sus habitaciones. La oferta en el ámbito privado es variada, pero nunca tampoco por debajo de los cuatrocientos euros.

Es el caso por ejemplo de la residencia de estudiantes Don Quijote, ubicada en pleno Casco Vello de Vigo. En su caso, como en la mayoría, los estudiantes deberán compartir baño, pues las habitaciones individuales se reducen al propio dormitorio. Según apuntan desde la dirección del alojamiento, los estudiantes podrán hospedarse por 440 euros al mes, un precio que incluye servicios de limpieza y lavandería. En caso de querer que se incluyan las comidas, se deriva a un restaurante cercano y el coste mensual sube hasta los 690 euros. Los que quieran almorzar por su cuenta, dispondrán de microondas y otros aparatos de cocina en distintos puntos de la residencia. En su caso por ejemplo solo le quedan dos habitaciones libres para el próximo curso.

En otros centros la oferta se amplía, pero también el precio. Por ejemplo, en la residencia universitaria Gran Vía. Cuenta con habitaciones individuales pequeñas por 759 euros al mes, pero en ese importe se incluye pensión completa para los estudiantes, además de servicios básicos como lavandería, conexión a Internet, aparcamiento propio en la residencia y limpieza diaria de las habitaciones.

La mayoría de los precios mencionados son para nuevos alojados, es decir, estudiantes que empiezan en septiembre la universidad o que buscan un nuevo lugar donde residir. Para los que repiten, y también para grupos de alumnos, las residencias suelen tener ofertas especiales.

Bitácora, El Portal, Florida, Habuni, Cátedra o Inmaculada son otras de las residencias para universitarios presentes en la ciudad y que se mueven en precios y servicios similares a las anteriores.

Humedades y desperfectos

En cuanto a los pisos de alquiler para estudiantes, el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga), advertía esta semana de que algunos de ellos no cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad, con humedades insalubres y graves desperfectos.

Estos profesionales recuerdan que las fianzas que se piden (que en muchas ocasiones superan los dos meses) son precisamente para reparar los daños que se pudieran producir durante el tiempo en que el inmueble esté alquilado y recuerdan que también se pueden reclamar otras garantías de pago para garantizar reparaciones o el cobro de rentas, como por ejemplo un aval familiar. En todo caso, recalcan que los estudiantes “gozan de los mismos derechos que cualquier arrendatario y que los pisos que se pongan en alquiler para ellos han de ser adecuados”.

Centenares de jóvenes hacen cola para conseguir piso en una inmobiliaria de Santiago de Compostela

Agencia Atlas

Sin colas (aún) en las puertas de inmobiliarias

La imagen de estudiantes haciendo cola a las puertas de una inmobiliaria de Santiago de Compostela estuvo en el foco informativo hace escasos días. Las promotoras de Vigo que tienen en cartera pisos para estudiantes aseguran que aquí todavía no se ha llegado hasta ese extremo, pero lo cierto es que todas ellas tienen lista de espera: lo único que pueden hacer actualmente ante la falta de oferta es tomar los datos de los universitarios y llamarlos en caso de que aparezca alguna oportunidad.

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