Las olas de calor superarán los dos meses a finales de siglo en Vigo

Greenpeace destaca que “más de la mitad de la población no tiene acceso a los espacios verdes recomendados” por la OMS

Playa de Samil el pasado jueves.

Playa de Samil el pasado jueves. / José Lores

Hasta 62 días consecutivos de calor y 105 con temperaturas cálidas al año. Es el escenario al que se podrá enfrentar Vigo a finales de siglo, según un informe elaborado por Greenpeace en el que analiza “la adaptación de las urbes a los efectos ya irreversibles del cambio climático, que está previsto que se agraven”. La entidad ecologista advierte de que, ante la emergencia climática, es esencial que se mire a las ciudades como puntos estratégicos de mitigación para que reduzcan al máximo sus emisiones. Cerca del 81% de la población española vive en entornos urbanos y se estima que esta cifra siga aumentando y llegue al 88% en 2050, según la información del documento.

El informe de Greenpeace indica que la previsión para Vigo a finales de siglo es de entre 72 y 105 días cálidos al año –en 2005, año de referencia, eran 45 días–, con olas de calor de entre 32 y 63 días de duración –15 días en 2005–, por lo que, en el mejor de los escenarios, se duplicarán. Añade la entidad ecologista que se espera que las noches tropicales –la temperatura mínima no desciende de los 20 grados– y tórridas –la temperatura mínima no desciende de los 25 grados– sean el doble como mínimo hacia 2100. Estos eventos “afectan de forma significativa a todos los ecosistemas y tienen impactos en todo tipo de ámbitos, tanto ambientales como sociales y económicos”.

En base al informe de Greenpeace, el plan de adaptación de Vigo a los efectos del cambio climático es “deficiente” porque “carece de elementos esenciales”. Es el peor valorado junto con el de Guadalajara. Los mejores: los de Barcelona y Zaragoza. “No existe un plan de adaptación a eventos extremos de calor como tal. Entre los objetivos estratégicos de la agenda urbana de adaptación al cambio climático, se incluye un listado de acciones sin descripción ni objetivos a alcanzar ni los plazos para llevarlas a cabo”, destacan los autores del documento.

Calor W

Calor W / H. Barreiro

Indican que, entre las medidas, el Concello “incluye soluciones basadas en la naturaleza incorporadas al diseño urbano, fachadas y azoteas verdes, aumento de la permeabilidad de pavimentos o la renaturalización de la zona litoral, aunque no se especifican objetivos ni zonas de actuación”. “Se incluye la habilitación de refugios climáticos, pero sin fecha de implementación. Faltan estudios de vulnerabilidad con criterios socioeconómicos y mapas de isla de calor urbana para poder identificar las zonas donde se encuentra la población más vulnerable y priorizar las medidas en las mismas. Tampoco se incluyen medidas sociales dirigidas a reducir la vulnerabilidad y la desigualdad en la capacidad de adaptación al calor. Tampoco incluye sistemas de alerta temprana”, resume la organización.

Greenpeace también analiza el porcentaje de cobertura verde. Vigo se encuentra justo por encima del límite mínimo de los índices de vegetación y espacios verdes recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con un 38,8% de espacios verdes. “Sin embargo, más de la mitad de la población no tiene acceso a los espacios verdes recomendados, ya que se concentran en la zona forestal que rodea al municipio y son prácticamente ausentes en la zona urbana”, apunta la entidad ecologista, que pone en valor soluciones basadas en la naturaleza por parte del Ayuntamiento olívico: infraestructura verde y azul, corredores ambientales, renaturalización, rehabilitación de edificios municipales y medidas sociales –educación y formación en adaptación–.

Greenpeace indica que “no existen recetas universales para luchar contra las consecuencias del cambio climático”, puesto que “los procesos de adaptación vienen claramente marcados por las circunstancias locales”, sin embargo, “sí se pueden establecer recomendaciones generales”. Algunas de ellas: identificar la población más vulnerable y las zonas de actuación prioritaria, mejorar la eficiencia energética y fomentar la descarbonización de edificios, centros de trabajo y viviendas, sensibilizar y formar a la ciudadanía y a los colectivos profesionales implicados sobre los impactos del cambio climático en la salud, potenciar el transporte público, implantar las zonas de bajas emisiones –pendiente en Vigo–, fomentar la movilidad activa frente a los modos motorizados, favorecer la ciudad de proximidad o reforzar el sistema y las infraestructuras de salud pública.

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