La gallega UARX Space “conquista” la nueva era espacial europea con Ariane 6

La empresa radicada en Nigrán forma parte del lanzamiento del último cohete de la ESA, clave en seguridad e independencia

Ha despegado a las 21:00 (hora peninsular española) de este martes desde Guayana Francesa

Lanzamiento del nuevo cohete Ariane 6 desde la Guayana Francesa.

Foto: EFE / Vídeo: Agencia Atlas

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Con los nervios propios de una final tras años de trabajo y las miradas clavadas en la pantalla hasta que llegara el desenlace en tierras francesas, Europa ha contenido la respiración esta noche ante un evento del que dependía buena parte de su futuro: el lanzamiento del cohete Ariane 6. El despegue del cohete de más de 500 toneladas de peso supone la gran apuesta de la Agencia Espacial Europea (ESA) para fortalecer su independencia tecnológica, logística e incluso militar más allá de las propias fronteras terrestres en el sentido más astronómico de la palabra.

La climatología obligó a demorarlo hasta después de los himnos interpretados en el Allianz Arena de Múnica, aunque esto no espantó a los más de 70.000 espectadores online del hito. Pasaban unos segundos de las 21:00 horas (hora peninsular española) en el centro espacial de Kourou en la Guayana Francesa cuando la cuenta atrás en este idioma llegaba a su fin y, tras una década de espera, emprendía el vuelo el satélite llamado a “garantizar el acceso autónomo de Europa al espacio” según explica Martin Sion, CEO del grupo Ariane. A casi 6.000 kilómetros de allí, el equipo de UARX Space se reunía en su cuartel general de Nigrán para comprobar que el viaje de RAMI iba en orden.

El Reliable and Advancend Mission Injector desarrollado por esta empresa gallega es uno de los dispensadores de nanosatélites incluidos en este proyecto de más de 4.000 millones de euros. Cuenta con capacidad para 12 dispositivos y una carga útil de hasta 24 kilogramos, el triple de su propio peso.

En este debut en el espacio exterior liberará al Robusta-3A, que a 580 kilómetros de altura cuantificará la acumulación de vapor de agua sobre el Mediterráneo, sirviendo así de centinela ante posibles inundaciones. Su mellizo será el Replicator, una start-up que aspira a convertirse en la primera constructora espacial de la historia. Este proyecto desarrollado por el polaco Jakub Stojek y el alemán Robert Ihnatisin probará la capacidad de una impresora 3D en órbita, lo que serviría como base para crear infraestructuras espaciales sin tener que trasladarlas después en cohete al espacio.

El pequeño RAMI –cuyo nombre viene del hijo de Yanina Hallak y Andrés Villa, fundadores de UARX Space en 2020– es la principal carta de presentación de la empresa, pero no la única. Aunque los 15 profesionales que la intengran estaban volcados en el lanzamiento desde Guayana Francesa, en los próximos días viajarán a Estados Unidos para preparar el que realizarán en octubre.

ariane W

ariane W / H. Barreiro

Pese a la envergadura del reto, la propia Hallak se mostraba “precavida y con calma” sabiendo que su parte del trabajo estaba lista. Recientemente fueron distinguidos como mejor startup en los Premios Empresa del Año Banco Sabadell, organizados por FARO DE VIGO, La Opinión de Coruña y El Correo Gallego, y donde el voto popular los situó por delante de Hack a Boss y ODS Proteín.

Polo en crecimiento continuo

Este “taxi” fabricado en las Rías Baixas formará parte de un proyecto que podría convertirse en un punto de inflexión para la industria aeroespacial europea, que hasta la fecha ha tenido que apoyarse en agencias como la NASA, la rusa Roscosmos o empresas como SpaceX para lanzar sus misiones. Y dentro de esta nueva carrera espacial en la que la independencia militar y tecnológica vuelven a tener un papel crucial, Vigo también juega con una buena baraja.

Empresas punteras como Indra, Tecnobit, Sener, Alén Space o Inster emplean a centenares de ingenieros, repartiéndose la mayoría en Porto do Molle y el campus. El motivo es la búsqueda de perfiles técnicos, tarea en la que se apoyan en la Universidade de Vigo y centros tecnológicos como Gradiant.

Precisamente de las entrañas del campus de Lagoas-Marcosende salió hace una década el Xatcobeo, el primer satélite creado por la actual Alén Space en 2012. Durante 25 meses –su vida inicial era de apenas 3– el pequeño CubeSat realizó experimentos sobre comunicaciones o la energía fotovoltaica y la radiación en estos satélites.

Después llegarían otros cuatro artefactos más, siendo el Lume-1 (2018-2024) el último en ser lanzado gracias a la mítica Soyuz rusa para mejorar las comunicaciones y detectar incendios forestales.

Afortunadamente, este cohete no ha debutado como su predecesor. Hace 28 años, 4 de junio de 1996, el vuelo inaugural del Ariane 5 explotó apenas 37 segundos después de despegar tras un viraje por un error informático, provocando “los fuegos artificiales más caros de la historia de Europa” según el diario Libération; aunque luego funcionaría durante 30 años.

El próximo hito llegará en 2025 con el proyecto BIXO, que analizará los efectos de la exposición prolongada de los microorganismos al espacio exterior. Para ello ya se ha estrenado su centro de control.

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